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lunes, 26 de mayo de 2025

“ La editorial del señor Bennet“ – Mónica Gutiérrez

 


Leer a Mónica Gutiérrez es como volver a casa. Hoy os hablo de su última novela: “La editorial del señor Bennet”

Éstas son mis impresiones

Ficha técnica

Editorial: Ediciones B
Páginas: 384
ISBN: 978-8466681339

Sinopsis

La excéntrica editorial del señor Bennet publica clásicos que nunca pasarán de moda y autores que, probablemente, nunca lleguen a estarlo. Tal vez por eso, su oficina no se encuentra en un moderno edificio empresarial sino en una destartalada y centenaria mansión en el centro de Barcelona.

Cuando Bruno Bennet propone a su desmotivada sobrina Beatriz que se haga cargo del negocio mientras él se ausenta para viajar en busca de un valioso manuscrito, ella imagina que trabajar entre libros será como un sueño hecho realidad. Lo que no imagina es que deberá lidiar con un traductor con modales de lord inglés, con una pila de manuscritos infinita y con cinco autores muy especiales a los que tendrá que perseguir para que entreguen su novela.

Impresiones


Beatriz Bennet ha perdido su trabajo de periodista y no consigue encontrar otro, ni siquiera en el mundo de la publicidad. Desmotivada, perdida, no sabe qué hacer con su vida. Hasta que su tío Bruno Bennet la convence para que le sustituya unos meses al frente de la editorial Dalia, de su propiedad. Allá va Beatriz, acompañada a todas partes de su recién endosado perro gigante Pipper.

Dalia no es una editorial convencional. Se encuentra en el edificio Masriera, destartalado y abandonado y sus pocos trabajadores son de lo más original: un lord inglés, una extraña pareja de correctores a los que conoceremos como PyP, una recepcionista de pelo violeta y el propio Bruno. La editorial se dedica a publicar clásicos desconocidos y, cada año, cinco manuscritos inéditos de escritores vivos.

Leer a Mónica es como volver a casa, ponerse las zapatillas, hacerse un té calentito (Earl grey, of course) y sentarse en el sofá a leer un buen libro. A ser posible uno que te haga sonreír y sentir bien. Precisamente, como los libros de esta autora. Los leo desde el primero de ellos y siempre termino igual: con una gran sonrisa en la boca. Son libros feel-good y eso es lo que consiguen conmigo: hacerme sentir bien.

Mónica ha encontrado su temática y su estilo. Creo que reconocería sus libros aunque no estuviesen firmados. Este es un claro ejemplo.

La temática: libros feel-good con un punto romántico. Los personajes: encantadores y con un punto excéntrico. Aquí lo son todos, empezando por los PyP y acabando por el tío Bruno, pero ni siquiera Beatriz y el lord inglés se salvan. Diálogos chispeantes. Amor por los libros que se transluce tanto en el lugar mismo en el que se desarrolla la historia (una editorial en la que creo que todos nosotros querríamos trabajar) como en numerosas referencias literarias: a autores (sobre todo ingleses) y a sus obras, así como algunas citas que los personajes van introduciendo en la conversación como quien no quiere la cosa. El escenario siempre forma parte importante de la novela: desde un hotel en ninguna parte en el que todos querríamos pasar una buena temporada, hasta una librería, un castillo escocés o una editorial: todos sitios encantadores. En este caso el lugar existe y es maravilloso: os invito a buscar en internet el edificio Masriera , ya veréis qué maravilla.

Al principio de cada capítulo se contienen algunas frases firmadas por una tal Ángeles Torres. Tendrá mucho que ver con la historia y a mí esa parte me ha encantado. Como también me ha encantado la misma existencia de Pipper, el perro gigante.

Conclusión final

Estamos ante una historia bonita, acogedora, cálida, confortable, cómoda, alegre, para sentirse bien. Un libro para disfrutar del vicio confesable de leer. Sin duda, os la recomiendo.



lunes, 23 de diciembre de 2024

“Una Navidad escocesa “ – Mónica Gutiérrez



Este libro me tocó el año pasado en un sorteo navideño organizado en Instagram. No llegó a tiempo para leerlo durante las fiestas pero lo guardé como oro en paño con la intención de leerlo estas Navidades.

Éstas son mis impresiones

Ficha técnica

Editorial: Ediciones B
Páginas: 212
ISBN: 979-8361614578

Sinopsis

Cuando el fantasma del tío Archie le confiesa que está cansado de seguir vagando por el castillo de la familia y le solicita los servicios de un exorcista que lo ayude a partir al más allá, Henry MacTavish decide recuperar el espíritu de Yule con la esperanza de que cambie de opinión. Su campaña navideña se complica con la llegada de Natalia Castro, de la Oficina de Recuperación de Patrimonio Escocés, una encantadora botánica enamorada de los bosques caledonios, del chocolate caliente y de la Breve guía sobre castillos y jardines del doctor Willoughby. Puede que Henry y Natalia no tengan más en común que la conservación de Gaoth Tuath, pero la celebración del solsticio de invierno en un castillo encantado, un lúgubre mayordomo, un fantasma enfurruñado, una cocina a medianoche y la prima Mildred están a punto de unirlos en la Navidad más excéntrica de sus vidas.
Un cuento navideño con fantasma, un poquito de humor bajo el muérdago y todo el amor que nos merecemos siempre.

Impresiones

Natalia Campo es una española afincada en Edimburgo que trabaja en la Oficina de Recuperación de Patrimonio Escocés. Su jefa le encarga hacer un informe sobre Gaoth Tuath, un pequeño y antiguo castillo que requiere ayuda. Henry MacTavish es un abogado propietario actual del castillo. Un castillo muy especial que tiene hasta su propio fantasma: el tío Archie, al que solo puede ver su tatarasobrino. Pero Archie está ya cansado de “vivir” y pide a su sobrino que consiga un exorcista o lo que sea que pueda ayudarle. Cuando llega Natalia y es capaz de verle, el tío Archie la confunde con una exorcista. Por otro lado, la conexión de Natalia y Henry es inmediata.

Leer a Mónica es como tomar un té calentito –Earl grey, of course- sentada en el sofá, con una mantita de lana sobre las piernas. Si tenéis chimenea mejor aún. Y es que las novelas de Mónica te hacen sentir cómoda, bien; hacen surgir en ti un sentimiento cálido, amable, agradable. Y una sonrisa perpetua en tu rostro. Al menos es lo que siempre me pasa a mí con ellas.

En “Una Navidad escocesa” nos encontramos con una historia muy bonita, en un escenario perfecto y con unos personajes adorables. La historia tiene un punto romántico (pero no le tengáis miedo las no aficionadas al género que es un punto que os gustará, os lo aseguro) y te hace babear. Ya se sabe por dónde va a tirar –ni más ni menos por dónde tiene que tirar- y el final no es ninguna sorpresa, lo importante es el camino hacia ese final. El escenario es una maravilla. Mónica consigue que un frío y antiguo castillo escocés, desprovisto de las comodidades modernas, resulte un lugar al que te quieras trasladar incluso durante unas frías Navidades. Y lo personajes son de esos que te gustan desde el primer momento. Natalia, Henry y, por supuesto, el tío Archie, un fantasma encantador. Completan este trío un loco elenco de personajes secundarios que, para más inri, están preparando una boda

La historia avanza con buen ritmo y resulta muy entretenida. En cierta forma, querría que fuese más despacio porque sus doscientas páginas se me han hecho cortas, no me hubiera importado que siguiese un poco más para saber qué pasó después.

Conclusión final

“Una Navidad escocesa” es una novela feel-good que realmente consigue su propósito: hacerte sentir bien. Agradable, amable, cálida, confortable. Y encima navideña. Perfecta para leer estos días.



miércoles, 6 de marzo de 2024

“La asombrosa tienda de la señora Yeom “ – Kim Ho.Yeon



Hoy os traigo la reseña de una novela que ha resultado ser una auténtica delicia. Entrad conmigo a la asombrosa tienda de la señora Yeom, seguro que os convertiréis en clientes habituales.

Ficha técnica

Editorial: Duomo
Páginas: 256
ISBN: 9788419834027

Sinopsis

La historia conmovedora, delicada, de un hombre que lo ha perdido todo salvo la fuerza de encontrarse a sí mismo.

Dokgo vive en la calle y duerme en la estación de Seúl. Tiempo atrás tenía un trabajo, una casa, una familia, pero un día lo perdió todo. Incluso la memoria. Cuando encuentra un monedero, decide entregárselo a su dueña, la señora Yeom, una exprofesora de mediana edad que gestiona una pequeña tienda abierta las veinticuatro horas. Para agradecérselo, la mujer lo invita a comer siempre que quiera en su local y no solo eso: ante la necesidad de cubrir una vacante en el turno de noche, le ofrece el trabajo. Gracias a su nuevo puesto, Dokgo, algo torpe a veces, silencioso otras, empieza a ayudar a muchas personas del barrio. El contacto con los demás hará que recupere la memoria y una nueva razón para vivir.

Cálida y emocionante, La asombrosa tienda de la señora Yeom es una lectura que nos llena de esperanza. Ha sido la novela más vendida en Corea con más de un millón de ejemplares y se ha convertido en un auténtico éxito internacional.

Una asombrosa tienda a la que siempre querrás regresar.

Impresiones

Dokgo es un indigente que vive en la estación de trenes de Seúl. Grande como un oso, con dificultades para hablar, su vida cambia radicalmente cuando recupera un bolso que otros indigentes han robado. Se lo devuelve a su dueña, la señora Yeom y esta, en agradecimiento, le invita a comer en su tienda veinticuatro horas siempre que quiera. Dokgo se lo toma al pie de la letra y empieza a aparecer por la tienda cada día. Por eso, cuando el trabajador del turno de noche abandona el trabajo, la señora Yeom se lo ofrece a Dokgo.

Dicen que hacer el bien genera cosas positivas no solo en quien recibe la bondad de otra persona sino en esta misma persona, la que hace algo por los demás. Y esto es lo que nos muestra esta novela donde un gesto de bondad acaba acarreando muchísimas cosas buenas.

Estamos ante una novela coral con dos protagonistas claros –Dokgo y la señora Yeom- y una serie de personajes secundarios que darán lugar a subtramas perfectamente encajadas en la historia principal. La principal es la que os acabo de contar. Las tramas secundarias son las referentes a las diversas personas que se relacionan con Dokgo: las dos trabajadoras de la tienda y algunos de los clientes de la misma. Una vez que Dokgo se ha convertido en trabajador de la tienda en el turno de noche, se suceden los capítulos que, cada uno dedicado a una persona, forman las diferentes subtramas. En ellos se nos presenta al personaje, que muchas veces tiene algún problema y se nos habla de su relación con Dokgo. Relación que al principio suele ser mala pero, como si Dokgo fuera una especie de hada madrina, acaba dándole la vuelta a todo y transformando para bien la vida de los que con él se relacionan. Con esa forma de ser tan especial, casi tartamudeando al hablar, sin recordar quién era antes de beber como un cosaco, Dokgo actúa y habla de forma natural, sin artificios y acaba transformando el resquemor que de primeras la gente siente hacia a él por su condición de indigente borracho, en algo parecido a una amistad.

La fuerza de esta novela radica en sus personajes. A pesar de que es muy corta y de que a muchos de los personajes se les dedica solo un capítulo, aparecen revestidos de veracidad y acaban haciéndose un hueco entre nosotros. Especialmente la encantadora señora Yeom, una profesora jubilada que invirtió sus ahorros en una tienda veinticuatro horas. O Dokgo, un oso bonachón que lleva unos años viviendo en la calle y no recuerda cómo empezó todo y a qué se dedicaba antes. Ha bebido tanto que se ha olvidado. Averiguar qué es lo que le llevó a ese estado es la parte intrigante de la novela. Acabaremos sabiéndolo en el capítulo final, un cierre muy bonito para la historia.

Es una novela muy corta y ágil que se lee prácticamente del tirón. En mi caso, la primera novela coreana que he leído. No soy asidua de la literatura asiática porque, sobre todo la japonesa, a veces me cuesta, se me hace rara. Es verdad que he leído unas cuantas novelas japonesas que me han gustado mucho pero otras no me han gustado nada (autores como Murakami por poner un ejemplo no son para mi). Por eso cogí este libro con ganas y buenas sensaciones por la sinopsis pero también con un poco de miedo. No hay que tenérselo porque “La asombrosa tienda de la señora Yeom” es una novela muy normal. Bastante más occidentalizada que las japonesas y por eso más asequible para los europeos.

La historia es realmente bonita. Es una novela muy positiva, llena de buenas vibraciones, cómoda, cálida, confortable, conmovedora, alegre, esperanzadora. Podríamos decir que es una novela feel-good, de esas que te hacen poner una sonrisa alegre en la cara y que te calientan un poco el corazón.

Conclusión final


He disfrutado mucho de esta lectura tan llena de valores. Me ha dejado muy buen sabor de boca y no dudo en recomendárosla.

Si os ha gustado mi reseña podéis adquirirla tanto en papel como en digital 

viernes, 16 de junio de 2023

“La señora Harris en Nueva York “ – Paul Gallico



A principio de año tuve el placer de conocer a la señora Harris en la primera de las novelas de esta serie, “Flores para la señora Harris” (reseña). Una novela muy divertida y llena de encanto que disfruté de principio a fin. No me quedó duda de que tenía que leer la segunda de las novelas, la que hoy os comento. Ya os adelanto que me ha gustado tanto como la primera.

Éstas son mis impresiones

Ficha técnica

Editorial: Alba
Páginas: 232
ISBN: 978-84-9065-430-9

Sinopsis


Paul Gallico introduce en esta nueva aventura de la señora Harris y su inseparable amiga, la señora Butterfield, el caso del pequeño Henry, a quien su madre dejó a cargo de una familia a cambio de una libra semanal por su manutención y con los años desapareció. Desde entonces, y sin paga, para la familia el niño es una despreciable carga y lo maltratan sin cesar. Habiendo averiguado que su padre fue un soldado de Alabama llamado George Brown, las dos amigas «secuestran» al pequeño, lo cuelan como polizón en un transatlántico y se lo llevan a Nueva York. Están convencidas de que encontrarán al «señor Brown» y de que este se alegrará de la buena nueva. La señora Harris en Nueva York (1960) sigue la línea de cuento de hadas de Flores para la señora Harris (1958), con sus observaciones realistas sobre el sistema de clases y la doble cara de todo sueño, pero cuenta con la novedad de un punto de partida no tan ligero como el deseo de comprarse un vestido de Dior. En todo caso, su humor y su confianza en la amistad y la simpatía son los mismos y dan pie a otra sátira amable y distinguida, que esta vez se ambienta entre diplomáticos, millonarios de Park Avenue, estrellas de cine y cantantes de hillbilly.

Impresiones

La señora Harris y la señora Butterfield están preocupadas por el pequeño Henry Brown. Un niño de ocho años que vive con una familia de acogida, justo en el piso que queda en medio de los apartamentos de las dos amigas y vecinas. Las paredes son como de cartón y ambas mujeres pueden oír como maltratan al pequeño, un niño encantador. El niño es hijo de un piloto americano destinado en Londres durante la guerra y de la chica inglesa con la que se casó y de la que después se divorció al no querer esta instalarse en Estados Unidos. La chica volvió a casarse y ni ella ni el nuevo marido quieren saber nada del pequeño por lo que lo han dejado en acogida en casa de la familia que vive en el mismo edificio que la señora Harris y la señora Butterfield, a cambio del pago de una pequeña cantidad de dinero.

Queriendo solucionar la situación del pequeño, a la señora Harris se le ocurre buscar al padre. No puede ser tan difícil encontrar a un tal George Brown que sirvió como piloto en Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial, ¿no? La ocasión le resulta propicia pues el marido de una de las mujeres para las que limpia la señora Harris consigue un puestazo en Nueva York y le ofrecen irse con ellos una temporada para organizar el servicio. Y es que las señoras de la limpieza americanas no están a la altura de una buena señora de la limpieza inglesa como es, por supuesto, la señora Harris. Esta acepta con la condición de que vaya la señora Butterfield como cocinera y con la intención de colar al pequeño Henry en el barco que les lleva a América y luego, por supuesto, en el país. ¿Qué puede salir mal?

Por lo que os he contado de la trama, ya os imaginaréis que estamos ante una historia divertida y llena de “buenrollismo”. La señora Harris es una mujer de mediana edad, trabajadora infatigable, buena, empática y generosa. En el primer libro cambió la vida de todos los franceses que se relacionaron con ella. Como si fuera un hada madrina y sin casi darse cuenta, hizo a todos un poco más feliz. Por supuesto, en esta segunda novela va a hacer lo mismo. Empezando por el pequeño Henry Brown y acabando por un montón de gente más.

Estos dos libros son un claro ejemplo de literatura feel-good: de libros entrañables, encantadores, bonitos, que lees con una sonrisa en los labios, que te hacen sentir bien mientras los estás leyendo y después, cada vez que los recuerdas. Es un libro tan British y tan encantador que da gusto. La portada es todo un acierto con ese Nueva York en segundo plano y esa silueta de una señora con paraguas, bolso y sombrero que recuerda a la misma reina de Inglaterra (la reina Isabel, of course) pero que es la señora Harris en todo su esplendor.

¿Conquistará la señora Harris Nueva York? Por supuesto, nadie lo duda. Y eso que es un país muy diferente en el que una señora de la limpieza inglesa es tan propia como un pingüino en el Sáhara. Pero ellos, esos pobres y zafios norteamericanos, no saben con quién se han topado. Y si una típica señora de la limpieza inglesa quiere algo, lo conseguirá seguro. ¿Qué importa que en el mismo Nueva York haya más de cuatrocientos hombres llamados George Brown? Si hay que ir visitándolos uno a uno se va, faltaría más.

La novela está llena de enredos que dan lugar a situaciones divertidas. No es para reírse a carcajadas pero sí para tener una sonrisa perenne en la boca. De verdad os digo que no he podido disfrutarlo más. Os recomiendo muchísimo su lectura.

Conclusión final


He disfrutado muchísimo de estos dos libros protagonizados por la señora de la limpieza más dicharachera de Inglaterra. Dos libros divertidos y encantadores que pueden hacer las delicias de cualquier lector.

Nota: Si no me equivoco, hay dos libros más de la serie. Espero que los traduzcan pronto al español porque necesito más señora Harris.



Si os ha gustado mi reseña podéis comprar este libro y el anterior a través de los siguientes enlaces:


miércoles, 22 de febrero de 2023

“Club de lectura para corazones despistados “ – Mónica Gutiérrez



Entre tanta novela criminal que leo, de vez en cuando me gusta parar y darme un respiro para leer una novela amable y llena de luz. En estos casos, las novelas de Mónica Gutiérrez –alias Serendipia- son un acierto seguro. Hoy os traigo la reseña de la que es su última novela hasta la fecha.

Éstas son mis impresiones

Ficha técnica

Editorial: Ediciones B
Páginas: 288
ISBN: 9788466673471

Sinopsis

Un pintoresco pueblo del Pirineo.

Dos corazones despistados que solo quieren huir.

Un encuentro (des)afortunado que les salvará para siempre.

Abril no quiere convertirse en uno de esos personajes de novela que, tras un desastre, huyen a otro lugar. Pero la realidad es que lleva semanas sin trabajo, sin piso y sin aliento , así que cuando su abuela le propone esconderse en el pueblo de su infancia, no duda en aceptar a pesar de las singulares condiciones: debe encontrar unas vasijas perdidas en el jardín y reabrir el club de lectura para los curiosos habitantes de Trevillés.

Una vez allí, Abril intenta evadirse con la ayuda de los libros, pero el destino tiene otros planes para ella. Pronto se verá obligada a compartir la casa con Alex, un joven tan cautivador para el resto de los vecinos como inoportuno para ella, con un pasado misterioso y muchas ganas de revolucionarle la vida.

Con un elenco de personajes secundarios encantadores, Mónica Gutiérrez nos traslada a un pequeño pueblo del Pirineo. Allí donde los corazones despistados encuentran amparo, la autora de La librería del señor Livingstone nos enseña que por muy fuertes e independientes que creamos ser, nadie, absolutamente nadie, se salva solo.

Si alguna vez te has sentido perdida, este es tu club de lectura.

Impresiones

Abril ha metido la pata en su trabajo. Hasta el fondo. Tanto que no sólo la han despedido sino que es muy probable que la demanden. Su trabajo era todo lo que tenía y está desesperada sin saber qué hacer con su vida. Mientras decide algo su abuela le propone que vaya a pasar una temporada a la casa del pueblo y se ocupe de la biblioteca. Es una solución como cualquier otra así que acepta. En esa casa pasaba sus veranos cuando era niña y le trae gratos recuerdos. El pueblo, perdido en el Pirineo y con muy pocos habitantes, parece un buen lugar para esconderse.

El día que se traslada allí le espera una sorpresa: su padre, abogado, lleva a un cliente suyo. Un hombre joven llamado Alex, ingeniero informático, que se ha metido en un buen lío. A Abril no le hace ninguna gracia aunque también es cierto que la casa es enorme y que no tienen por qué relacionarse si no quieren, claro. Pero Alex resulta ser encantador y los jóvenes se hacen amigos.

“Club de lectura para corazones despistados” es una novela bonita, sencilla, amable, ingenua, feliz y llena de luz. Una novela “feel-good” en toda regla. Una de esas novelas que sabes que acabarán bien –tienen que terminar bien- , que vas a disfrutar mientras las lees con una sonrisa en los labios y que te dejan buen sabor de boca. Y así es, ni más ni menos.

La ambientación es uno de los puntos fuertes de esta y de las demás novelas de Mónica. Todas están situadas en un sitio concreto –casona, librería, biblioteca, hotelito con encanto-, en un pueblo pequeño (o en un barrio concreto) donde todos los habitantes se conocen y forman casi una familia. Lugares con mucho encanto a los que Mónica sabe trasladarte con la imaginación y donde a ti te gustaría trasladarte literalmente. Lo curioso es que la autora lo consigue con pocas descripciones. No sé cómo lo hace pero así es.

También los personajes están llenos de encanto. Aquí tenemos dos protagonistas, Abril y Alex. Ambos tienen problemas y ambos van a esa casona de ese pequeño pueblo para esconderse mientras deciden su futuro. Los personajes secundarios –los habitantes del pueblo que forman parte del club de lectura que organizará Abril- son una cucada también. No están perfilados psicológicamente más que en su justa medida (ni la novela lo requiere ni a la trama le hace falta) pero todos ellos se ven como muy reales y, ciertamente, encantadores.

La novela avanza a buen ritmo hasta llegar a un final en el que no hay sorpresas pues es el que tiene que ser. Lo importante es lo mucho que se disfruta en ese camino lleno de referencias literarias junto a una taza de té; Earl grey, of course

Conclusión final


“Club de lectura para corazones despistados” es una novela confortable, cálida, luminosa, amable. Una novela que se disfruta con todos los sentidos, incluso con el paladar.


Si os ha gustado mi reseña podéis haceros con el libro a través de los siguientes enlaces:


miércoles, 18 de enero de 2023

"Flores para la señora Harris" - Paul Gallico



Creo que fue en septiembre cuando fui al cine a ver “Los renglones torcidos de Dios” (magnífica película por cierto, os recomiendo verla). Pusieron el tráiler de una película que se iba a estrenar en breve, creo que se titulaba La señora Harris va a París o algo similar. Me gustó mucho el tráiler y, sabiendo que se inspiraba en una novela, busqué información. Me encantó lo que leí sobre el libro de Paul Gallico y decidí leerlo: todo un acierto.

Éstas son mis impresiones

Ficha técnica

Editorial: Alba
Páginas: 168
ISBN: 978-84-9065-152-0

Sinopsis

La señora Harris, una viuda de cierta edad que se dedica a limpiar casas de la clase alta londinense, descubre un buen día, en el armario de una de sus más ricas clientes, un par de vestidos de Dior que la dejan cautivada. Contra todo pronóstico, decide que ella quiere −necesita− uno de esos vestidos, aunque nunca vaya a tener ocasión de llevarlo. Cuando se entera del precio, en lugar de desistir, empieza a ahorrar para alcanzar su sueño e inicia así un largo proyecto que, al cabo de más de dos años, acabará llevándola a París. Sus aventuras en la casa Dior, de la mano de madame Colbert, el joven contable Fauvel y la bella modelo Natasha, y sus inopinados atisbos del gran mundo parisino la guiarán por un camino en el que no faltarán el escarnio ni el desprecio ni finalmente la amistad.

Flores para la señora Harris (1958) tuvo tanto éxito en su día que su autor, Paul Gallico, llegaría a dedicar al singular personaje tres novelas más. Esta fábula sobre el deseo y el entusiasmo, y también sobre su otra cara, la frustración, tiene desde luego mucho de cuento de hadas, pero es asimismo una aguda y divertida comedia social.

Impresiones

La señora Harris tiene algo más de cincuenta años y vive en Londres. Cuando se quedó viuda tuvo que empezar a trabajar para compensar la exigua pensión de viudedad que le había quedado. Y se puso a hacer lo único que sabía hacer: limpiar. La señora Harris es una señora de la limpieza que se dedica a limpiar las casas de ricos londinenses: hombres de negocio, actrices de éxito, incluso algún aristócrata. Precisamente en el armario de una de sus clientes de alta cuna ve un día colgados dos vestidos: ambos son de Dior y ambos le parecen maravillosos. Literalmente, se enamora de ellos y decide que, aunque nunca lo va a poder llevar -¿qué haría una señora de la limpieza con un vestido de alta costura?-, tendrá uno. Hace cuentas y llegar a tener el dinero necesario le costará varios años pero no le importa, es su sueño. Sueño que consigue y, años después, veremos a la señora Harris tomando un avión hacia París y entrado en chez Dior. ¿Os imagináis? Pues eso…

“Flores para la señora Harris” es una delicia de novela, una pequeña joyita que he disfrutado muchísimo y que difícilmente olvidaré. Es una especie de cuento de hadas con una señora de la limpieza que mueve cielo y tierra para cumplir su descabellado sueño de tener un vestido de Christian Dior y que, en el camino, cambia la vida a todos los que se relacionan con ella. También es una novela feel-good porque así es como te sientes leyéndola: es tan bonita, tan inocente, tan ingenua incluso, tan dulce, tan encantadora que te deshaces un poco ante tan maravillosa señora. Tiene su punto de humor, de ese tan British, fino, como quien no quiere la cosa; hace que leas la novela con una sonrisa constante en la boca. Es también muy visual: ves perfectamente a la delgada señora Harris con su estrafalario sombrero con una rosa roja. Te la imaginas entrando en Dior. ¡En el Dior de antes! Porque ahora todo esto se ha democratizado un poco y los clientes de las casas de costura parisinas pueden tener un aspecto desarrapado (aunque estén podridos de dinero) pero antes, hace unas décadas, era otra cosa. Era un mundo muy exclusivo, sólo para unos pocos. Las posibilidades de que una señora como la señora Harris tuviera acceso a la maison Dior eran poco menos que nulas. Os dejo a la imaginación intentar adivinar cómo consigue acceder. Y os recomiendo que leáis el libro para descubrir cómo lo hizo finalmente.

“Flores para la señora Harris” es un libro muy cortito, menos de doscientas páginas. Me lo leí en dos sentadas y me quedé con ganas de más. Hay más, otras tres novelas que tendré que leer. Y tendré que ver la película, por supuesto, a ver si mi imagen literaria de la señora Harris coincide con la cinematográfica.

A pesar de ser cortito, no le falta nada. El autor consigue crear una buena ambientación y desarrollar una historia completa, con unos personajes caracterizados en su justa medida, a los que acabas cogiendo mucho cariño.

Conclusión final

Lo dicho: es una novela deliciosa. Seguid mi consejo y leedla, estoy segura de que también os vais a enamorar de la señora Harris



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miércoles, 7 de septiembre de 2022

"Un abril encantado" - Elizabeth von Armin



Hoy os traigo la reseña de una novela clásica. Con ella me estreno con Elizabeth von Armin y no lo he podido hacerlo con mejor pie pues me ha encantado.

Éstas son mis impresiones

Ficha técnica

Editorial: Hermida
Páginas: 278
ISBN: 978-84-124554-5-8

Sinopsis

Todo empezó con el anuncio de un castillo en Italia. Rose y Lotty, dos amas de casa que han sacrificado sus sueños por sendos maridos indiferentes, deciden alquilar la propiedad y pasar el mes de abril junto al mar, todo un desafío a las convenciones de sus matrimonios rutinarios e infelices. Para ayudar a pagar los gastos, buscan otras dos compañeras, lady Caroline, una joven aristócrata hastiada de la vida social, y la señora Fisher, viuda adocenada y picajosa que en su juventud conoció a todos los grandes hombres de la literatura victoriana. Las cuatro mujeres, que no se conocían, cambian el Londres lluvioso y sombrío por los soleados jardines italianos, pero el cambio que van a experimentar durante su convivencia será mucho más importante que unas vacaciones y marcará sus vidas de forma duradera, para dejar entrar de nuevo la felicidad y la esperanza.

Impresiones

Lotty Wilkins ve algo en el periódico que le llama poderosamente la atención: el anuncio del alquiler durante el mes de abril de un castillo en Italia. Lotty, casada con el distante y estirado abogado señor Wilkins, necesita algo de alegría en su vida y se imagina lo bien que estaría pasando allí unas pequeñas vacaciones. Tiene unos pocos ahorros personales y, si comparte el alquiler con alguna otra mujer, la aventura podría ser factible. Convence a una mujer a la que acaba de conocer, Rose Arbutnot, también casada con un marido distante y descontenta con su vida para alquilar el castillo las dos juntas. Luego, para reducir aún más los gastos, deciden alquilar una habitación a otras dos desconocidas, la joven y bella lady Caroline y una amargada señora mayor, la señora Fisher.

Las cuatro mujeres, que no se conocían antes de acudir al castillo, (salvo los breves momentos que pasaron juntas Lotty y Rose) acuden al castillo para pasar un mes de abril que pretenden sea idílico.

Me ha parecido una delicia de novela. No sé si se puede calificar a la novela clásica de feelgood (creo que no lo he visto nunca) pero me atrevo a hacerlo porque eso es justamente lo que me ha parecido “Un abril encantado”. Una novela luminosa y amable que esparce felicidad por donde va. Y eso que no era fácil. Las cuatro mujeres no pueden ser más distintas y la convivencia no se presenta, de primeras, sencilla. Lotty es la más abierta de las cuatro: una mujer sencilla y amable, alegre y dicharachera, a la que la personalidad seria y cortante de su marido ha mantenido siempre a la sombra. Es un cielo, no tiene doblez y es, de lejos, mi personaje preferido. Rose también es un encanto. Una mujer medio abandonada por su marido pues, aunque viven juntos, tienen una relación muy distante. Rose se ha refugiado en la religión y en ayudar a los demás. Es una gran mujer, qué duda cabe. Luego está lady Caroline, la más joven de las cuatro. Una mujer de muy buena familia, bellísima y encantadora. Está harta de ser tan encantadora, de que nadie vea más allá de una fachada y unos modales perfectos y, aunque por edad debería estar ya casada, el matrimonio es lo último que entra en sus planes. Pero no puede evitar ser encantadora e incluso aunque suelte algún desplante a quien lo recibe le parece encantador. Por supuesto, el lector caerá también víctima de su encanto. Finalmente tenemos a la amargada señora Fisher, una viuda mayor estirada y prepotente. Como os podéis imaginar ha sido el personaje que menos me ha gustado. Sólo se fija en las apariencias y es muy rigurosa al actuar, estirada hasta decir basta. Por supuesto, alguien tan natural y con tan poco artificio como la señora Wilkins le parece lo peor de lo peor. Parece que estas cuatro mujeres no podrían llevarse bien pero, ay, el castillo e Italia hacen maravillas.

La ambientación es maravillosa. El castillo es espectacular, precioso en sí y por el lugar en el que está. La autora no ahorra en describirnos los distintos espacios, esas habitaciones magníficas alguna con su propia terraza y jardín. Qué duda cabe que el lector desearía poder irse allí de vacaciones, ya fuese en abril o en cualquier otro momento.

Estamos ante una novela que se centra en los personajes que, por otro lado, son magníficos. Además de las cuatro protagonistas tendremos tres hombres que aparecen como secundarios: los dos maridos y el propietario del castillo. Todos ellos, sobre todo ellas, están caracterizados a la perfección y muestran diferentes formas de ser y de entender la vida. Veremos cómo evolucionan, cómo se abren, cómo empiezan a ser más ellos (menos ingleses podría decirse jejeje).

La forma de escribir de Elizabeth Armin me ha parecido una delicia. Una prosa pulcra y elegante de fácil lectura y con un fino toque de humor. Ese humor inglés tan característico que hace que sonrías aunque no quieras. El traslado de la fría y lluviosa Inglaterra a la luminosa Italia cambia a los personajes y el tono de la historia, siendo cada vez más agradable y feliz.

Conclusión final

“Un abril encantado” es una novela deliciosa que me ha dejado muy buen sabor de boca.



Si os ha gustado mi reseña podéis adquirir el libro a través de los siguientes enlaces:


miércoles, 17 de noviembre de 2021

"Sueño de una noche de teatro" - Mónica Gutiérrez



Descubrí a Serendipia en su blog hace mil años. Luego, cuando publicó su primera novela, la descubrí con su nombre real como escritora de novelas feel-good. He leído casi todas y todas me han gustado mucho. Si quiero sentirme bien no tengo más que coger un té Earl Grey (mi preferido, el de Mónica y el de sus personajes) y una de sus novelas: sé que me esperan unas horas de agradable calor lector. Así que para el mes de la novela feel-good de este 2021 tenía claro cuál iba a ser la novela elegida: la última de Mónica, con un título tan “shakespeaeriano”.

Éstas son mis impresiones

Ficha técnica

Editorial: Ediciones B
Páginas: 256
ISBN: 9788466669825

Sinopsis

Max Borges es un director de teatro barcelonés que conduce una pequeña y excéntrica compañía. El día del estreno de Macbeth, la obra de Shakespeare, Max está al borde del colapso. Todo parece que va a salir mal en la función que debería ser su salto a la fama más sublime: las brujas son demasiado bellas, al rey Duncan se le ha roto la corona y su Macbeth huele sospechosamente a whisky escocés…

Sin embargo, como suele recordarle su inteligente asistente de dirección, Elsa Soler, el espectáculo siempre debe continuar. Sorprendentemente, el duende del teatro parece haberles rociado con su suerte y la función es un éxito absoluto, tanto que son invitados a representar la obra en el Festival Fringe de Edimburgo, el más importante del mundo. La divertida compañía pone rumbo a una aventura en una ciudad llena de magia. Será allí donde, al caer el telón, el amor y la amistad se conviertan en los verdaderos protagonistas de esta historia.

Impresiones

Elsa Soler es la asistente de dirección de Max Borges, un director de teatro barcelonés que se ha hecho un nombre en España y quiere ser también conocido fuera de nuestras fronteras. Intentará dar el salto con su nueva obra: un Macbeth bilingüe que primero se estrenará en España y posteriormente en un conocido festival de Edimburgo.

La compañía de teatro no puede ser más estrambótica. Empezando por su director, Max Borges, un hombre divorciado que no puede pasar sin Elsa, su chica para todo, su pilar y su apoyo. La propia Elsa, que cayó en el mundo del teatro casi por casualidad. Una joven pelirroja y muy inteligente que es un genio de la planificación. Además, sabe llevar a su director para el que hace ya más de diez años que trabaja. O la diva, que ha trabajado en muchas de las obras dirigidas por Max, siempre acompañada de su marido. O las tres ninfas, demasiado guapas. O el actor principal, al que le gusta mucho empinar el codo…. Todos los personajes son entrañables, cada uno a su estilo. No nos falta de nada, incluso un rival tras el telón.

La novela se divide en dos partes y un total de veintiún capítulos. Es un narrador omnisciente quien nos va contando la historia con el estilo que siempre caracteriza a esta autora: cuidado, amable, cálido. Leer una de las novelas de Mónica te reconforta igual que lo hace un Earl Grey en una fría noche de invierno o un fuego en una chimenea. Si tuviese que definir a las novelas de Mónica en dos palabras éstas serían: “buena gente”.

La novela combina con acierto la narración y el diálogo, algunos de los cuales –llenos de chispa e ironía- son para subrayar. Como siempre en estos casos, hay amor, debiendo dar unas cuantas vueltas para llegar a él. Hay cosas que no se dicen e incluso un malentendido. Hay un final que no deja de ser previsible pero que es el que tiene que ser, de ninguna manera querríamos que las cosas fueran de otro modo.

La novela transcurre entre Barcelona y Escocia, fundamentalmente dentro de un teatro. Hay unas últimas escenas en un hotel con encanto en las Highlands que dan ganas de coger la maleta e irse para allá. ¡Qué sitio tan encantador, tan mágico! – Me pregunto si existe o ha salido todo él de la imaginación de la autora- Ese hotelito tiene el mismo encanto que la librería del señor Livingstone (a la que la autora recuerda) o ese hotel que no estaba en ninguna parte… En todas las novelas de la autora hay un pequeño rincón al que el lector, sin duda, se iría a pasar una larga temporada.

En fin, todo lo que he dicho de las otras novelas de Mónica Gutiérrez que he leído podría decirlo de su última novela. Y es que Mónica ha encontrado un estilo propio. Los lugares, los personajes, los temas y los “aderezos” de sus historias pueden encontrarse en todas ellas y eso hace que las sintamos casi como un hogar.

Conclusión final

“Sueño de una noche de teatro” es una novela cálida, amable, encantadora. Una novela que te hace sentir a gusto.

Si os ha gustado, podéis haceros con el libro a través de los siguientes enlaces:


martes, 24 de noviembre de 2020

"La librería del señor Livingstone" - Mónica Gutiérrez Artero




En el mes de la novela feel-good casi siempre cae una novela de Mónica Gutiérrez, nuestra Serendipia bloguera. Porque pocos libros hay más feel-good que los suyos. Y no sólo eso, también son otoñales (o invernales). Por eso suelo leerlos en noviembre, calentita en casa y bebiendo una rica taza de Earl Grey

Éstas son mis impresiones

Ficha técnica

Editorial: Ediciones B
Páginas: 288
ISBN: 978-8466668569

Sinopsis

¿Puede una pequeña librería de Londres cambiar una vida?

Una historia para todos aquellos que han sentido alguna vez que la literatura les salvaba.

Agnes Martí es una joven arqueóloga que se muda a Londres en busca de una oportunidad. Poco tiempo después de llegar a la ciudad, sorprendida por una repentina lluvia mientras pasea por el barrio del Temple y se refugia en una librería muy especial: Moonlight Books. Edward Livingstone está buscando una ayudante y, en el tiempo que Agnes tarda en secarse y tomar una taza de té caliente, ambos comprenden que no es casualidad que sea precisamente ella quien ha llamado a su puerta.

A medida que pasan los días, Agnes va descubriendo el carácter gruñón de su nuevo jefe, las excentricidades de su clientela habitual y el encanto de esta pequeña librería. Hasta que un día, uno de los libros más preciados de las estanterías de Moonlight Books desaparece y el inspector de policía John Lockwood entra en escena para hacerse cargo de la investigación y revolucionar la tranquila vida de Agnes.

Impresiones

Edward Livingstone es el propietario de la librería Moonlight Books, en el barrio londinense del Temple. Un acogedor y encantador local regido por un apasionado de los clásicos. Agnes Martí es una joven arqueóloga española que, no encontrando en España trabajo relacionado con lo suyo, decide emigrar a Londres pensando que allí tendrá más oportunidades. Pero no es así: por más curriculums que envía, por más entrevistas que realiza, no consigue ningún trabajo relacionado con sus estudios por lo que ha de buscar otra cosa o bien volver a su país. Un día de mucha lluvia, Agnes se refugia en la librería del señor Livingstone y él no duda en ofrecerle un té primero y un trabajo como ayudante después.

Pronto Agnes se sentirá como en casa en la librería. Aunque su jefe es un poco gruñón, no deja de ser un gran hombre. Lo mismo que la novia de éste es una gran mujer. Junto a ellos y los clientes habituales de la librería –algunos de lo más excéntricos- Agnes será feliz. Hasta que un manuscrito perteneciente al doctor Livingstone, el explorador, que Edward exponía en una vitrina, desaparece y el inspector de policía John Lockwood llega rompiendo con todo.

“La librería del señor Livingstone” es una novela deliciosa, cálida, cómoda, amable. Con mucho de literatura, mucho de amistad, una pizca de intriga y un buen toque de amor, pasar un tiempo en esta librería ha sido un auténtico placer. Yo necesito una librería como ésta: no para comprar allí, sino para irme a vivir allí. Y si es con personajes como los de esta novela, mejor aún.

Agnés, el hada, me ha parecido una delicia de muchacha. Edward un cielo por mucho que él se las dé de gruñón. Me ha hecho mucha gracia el escritor afincado en la novela: un hombre que está escribiendo una novela y lo hace en un rinconcito de la librería bajo una lámpara azul. Pero el que más me ha gustado ha sido Oliver Twist. Oliver es un niño de unos ocho años, con una mente tremendamente despierta, que sueña con ser astrónomo. No es un niño huérfano como su alter ego literario pero casi lo parece. Su madre es una abogada con mucho trabajo y demasiadas prisas y le deja todas las tardes en la librería. Allí Oliver se pasa las horas feliz, hablando con su dueño y los clientes. También me ha hecho gracia el gran policía –gran en el sentido más literal- que entra como una tromba en la librería y, ya de paso, en la vida de uno de los personajes.

“La librería del señor Livingstone” es una novela feel-good. ¿Y qué es una novela feel-good? Pues, como lo define uno de los personajes: 

“Novelas en las que los protagonistas jamás comen acelgas. Historias en las que apenas ocurre nada extraordinario, cuyos protagonistas no son grandes héroes. Historias en las que la felicidad se mide en pequeños momentos y se halla en los gestos más cotidianos”


Y esta novela encaja perfectamente en esta descripción. Sus protagonistas son absolutamente normales, no pasa nada extraordinario. Incluso el pequeño misterio que incorpora es muy ligth. Se sabe de antemano cómo va a terminar y, de hecho, se espera que termine así: cualquier otro final sería una tremenda decepción. Pero lo que no dice en la descripción es lo bien que te hace sentir. Como he dicho al principio: a gusto, cómoda, calentita, en casa.

Por si eso fuera poco, la novela está llena de libros. Autores y sus obras, citas, comentarios… Y de té (Earl Grey, del que más me gusta). Vamos, que sólo faltaría un perro y ya están todos mis amores juntos (ah, que igual hay hasta un perro)


Conclusión final


No puedo sino recomendar esta novela y cualquiera de las de Mónica (de las que he leído todas salvo “Próxima estación”). Y, además, os recomiendo que la leáis en otoño o invierno. Mejor en fin de semana para empezarla y terminarla. Y, si os gusta el té, con una o dos tazas. Ya si tuvierais chimenea…, eso sería un lujo asiático; si no, al menos elegid un día frío o lluvioso y leedla en el sofá con una mantita.


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viernes, 22 de mayo de 2020

"57 segundos"- Virginia Gil Rodríguez

Leer a Virginia siempre es un placer. Le he cogido mucho cariño a sus historias. Tan cortitas pero intensas, tan ingenuas pero incisivas, tan para adultos y tan para niños. A mí siempre me deja una sensación confortable su lectura. Y ésta no ha sido una excepción.

Éstas son mis impresiones

Ficha técnica

Editorial: Amazon
Páginas: 95
ISBN: 979-8630146861

Sinopsis

57 segundos duraba un trayecto en ascensor.57 segundos confirmaban el deterioro de mi pequeño mundo.57 segundos me invitaban a hablar, a entablar amistad.57 segundos contenían mi vida.57 segundos, para subir al cielo, volver a bajar y empezar a caminar de nuevo.Me llamo Nur y un ascensor cambió mi vida

Impresiones

Unos días antes de publicarse esta novela, la autora hizo una pregunta en facebook: ¿a qué creéis que se debe el título? Supongo que nadie acertó. No era fácil. 57 segundos es el tiempo que tarda en subir o bajar el ascensor que el padre de Nur está construyendo en la localidad donde viven. Y esto da pie a la autora para hablarnos de las relaciones padres-hijos, de política, de ambición desmedida, del correr para llegar ¿a dónde? Todo eso envuelto en poesía, la poesía que le gusta leer a Nur y que, según sus padres, no sirve para nada.

Nur es hija de unos políticos. La madre es diputada y está fuera casi toda la semana. Siempre tiene prisa, ha de hacer las cosas bien para seguir subiendo, para llegar “arriba”. Su padre también es político aunque de la localidad donde vive. Él no viaja pero también es un padre ausente. Ambos son muy ambiciosos y quieren subir y subir en su trabajo, se agobian porque no llegan. Pero Nur no entiende a dónde tienen que llegar. Por ello, a pesar de vivir bien, con todas sus necesidades vitales más que satisfechas, incluso con una nanny que le habla en inglés, la niña no es feliz. Tiene de todo salvo lo que más necesita: la atención de sus padres.

Al padre le surge la posibilidad de llevar a cabo un gran proyecto: la construcción de un gran ascensor que una la parte alta y baja de la ciudad. Es probable que le haga famoso. Una vez construido todo son preocupaciones: que si no lo coge suficiente gente, que si las estadísticas, que si tal, que si cual… Vamos, sigue en un sinvivir. Pero a Nur el ascensor le encanta; especialmente un viejillo que se pasa las horas muertas allí, sentado en el banco que el ascensor incorpora. Un hombre que no dice nada –Nur hasta llega a pensar que es mudo- pero que le transmite una gran sensación de calidez y bienestar. Pero, claro, no todo el mundo piensa igual y eso de tener ahí un hombre pobremente vestido día sí, día también, molesta a algunos de los habitantes de la ciudad…

Virginia Gil tiene un estilo característico, que se repite en todos sus libros. Creo que podría leer una historia firmada anónimamente y saber que es suya. Todos esos elementos se dan también en “57 segundos”

Por ejemplo: la aparente sencillez de la historia. Es éste un libro que podría leerse perfectamente por un niño de nueve o diez años. El lenguaje usado es sencillo, el estilo directo, sin historias raras, el libro se lee bien y de forma fluida… Parece un cuento para niños. Y, sin embargo, no lo es. Porque es de esos libros que admiten más de una lectura, una superficial e infantil y otra más profunda y adulta. Y si lo lees de esta segunda forma ves que en él hay mucho de crítica. Crítica a esos padres que descuidan anímicamente a sus hijos, crítica a esos políticos que hablan mucho pero no dicen nada (el padre de Nur es un gran ejemplo, no sabe ni hablar con propiedad), crítica a quienes van corriendo a todas partes para llegar a ese sitio que ni ellos saben cuál es, crítica a ciertos sectores de la sociedad que miran por encima del hombro a quienes no son de su clase o condición, etc… Los niños no se darían cuenta de la mayoría de estas cosas (del abandono de Nur sí, pero poco más) pero los adultos nos damos cuenta de todo y el tema nos dará que pensar.

Como la mayoría de sus novelas, ésta se desarrolla en Fuenterrabía (Guipuzcoa). De hecho, yo conozco y he subido en ese ascensor que conecta la parte alta y la parte baja del pueblo. Es verdad que la autora no da datos de posición pero, si conocéis la zona y si habéis leído alguno de los libros anteriores, es probable que caigáis en qué lugar es.

Como en muchos otros de sus libros, la mayoría de los nombres tienen un significado. Todos son cortitos, de una o dos sílabas pero contundentes. Vuelve a salir la profesora Ona de “En la calle Mayor”, la “mejor” profesora del mundo (ona es buena en euskera). ¿Y Nur? Parece que es una palabra de origen árabe que significa luz y la verdad es que le pega a la protagonista del libro. Pero a mí me gusta más su significado en alemán “solamente”, que describe a la perfección cómo se siente la pobre niña, sola.

Otra de las características que comparte con los otros libros de la autora, es la importancia que se da a las palabras y al lenguaje como forma de comunicación y transmisión. En esta ocasión, se centra en la poesía, lugar en el que Nur se refugia y que sus padres niegan por no servir para nada. A lo largo de la novela se recoge algún extracto cortito de varios poemas y al final de la misma, en un apéndice, podemos leerlas enteras.

Conclusión final

He disfrutado mucho con estos “57 segundos”. Me han hecho plantearme cosas de mi relación con mis hijos y de la vida en general. Y, como siempre con los libros de Virginia, me ha dejado una sensación muy placentera. Es cierto que esta novela es más agridulce y menos feel-good que otras pero, como se suele decir, la cabra tira al monte y la autora no puede evitar acabarlo todo con una sonrisa.




Si os ha gustado, podéis comprarla, tanto en papel como en digital, en los siguientes enlaces de Amazon:


miércoles, 13 de marzo de 2019

"Afectos secundarios" - Fátima Casaseca


Hay autores a los que les tienes especial cariño. Por diferentes motivos. Yo a Fátima se lo tengo aún antes de ser autora. Cuando ni siquiera la conocía como Fátima sino como "una mamá española en Alemania". Muchos no lo sabéis pero yo, además de éste, tuve un blog de maternidad. Gracias a él conocí muchas blogueras mamás y una de mis preferidas era esta madre de niños que vivía en un pueblo alemán, casada con un alemán y que nos contaba las diferencias entre ambos países. Me lo pasaba en grande con sus posts porque tenía una forma muy especial de contar las cosas, casi siempre desde el humor. Por eso no me extrañó que se publicase “Una mamá española en Alemania”, un libro basado en su blog que disfruté mucho. Luego publicó “Nadie se muere de esto” y recientemente ha publicado “Afectos secundarios”, el libro que hoy reseño

Éstas son mis impresiones

Ficha técnica

Editorial: Espasa
Páginas: 272
ISBN: 978-84-670-5340-1


Sinopsis

Un día lluvioso y deprimente de primavera, cuatro mujeres coinciden en una clínica de Madrid. Alicia es joven, bastante pardilla y se ha quedado sin amigos. Sonia es prostituta, malhablada y hace tiempo que dejó de confiar en el género humano. Lola es una intelectual indignada contra el mundo y con un estricto concepto de la sororidad. Y Begoña, resignada mujer de la limpieza y madre de familia, ha cometido el mayor error de su vida. Por eso, no puede evitar echarse a llorar en un oscuro soportal rodeada por unas desconocidas con las que, sin embargo, comparte el mismo secreto. Poco tiempo después, un cadáver inoportuno hará que sus caminos vuelvan a cruzarse y pondrá a prueba la sinceridad de su altruismo y los afectos secundarios de su primer encuentro 



Impresiones

Alicia, Sonia, Lola y Begoña son cuatro mujeres madrileñas. No se conocen pero las circunstancias hacen que coincidan el mismo día, a la misma hora, en la sala de espera de una clínica de Madrid. Al salir, una de ellas se rompe y comienza a llorar; las demás la rodean, la consuelan y deciden acompañarla a su casa. Se dan los teléfonos y así, sin quererlo ni beberlo, comienza una bonita amistad

“Afectos secundarios” es una novela sobre la amistad entre mujeres. Esa amistad que muchas veces se ha dicho que no puede existir (desde el sector masculino fundamentalmente) y que nosotras sabemos perfectamente que sí existe y que, probablemente, sea el ejemplo más puro de amistad. Porque las mujeres cuando queremos sabemos formar tribu y ayudarnos las unas a las otras. Como lo demuestran estas cuatro mujeres tan diferentes entre sí. Cuatro mujeres a las que no les une nada: diferentes edades, culturas, extracción social… Probablemente, nunca se hubieran conocido en una ciudad tan grande como Madrid pero el hecho de que coincidan en una clínica un tanto especial hace que compartan algo. No os voy a contar de qué es la clínica ni qué hacen ellas allí pero sí os diré que no todo el mundo va a una clínica de esas, que ahí nadie va como quien va al centro de estética y que, por tanto, las cuatro tienen una experiencia que no tenemos cualquier mujer (ni ningún hombre, ya puestos). Eso une, eso hace que entiendas a las otras, que te pongas en su piel. Y eso puede crear un fuerte lazo de amistad.

Lola es profesora en la universidad. Una profesional, una intelectual, con mucho carácter y genio, que no deja pasar ni una. Alicia es universitaria. Es la más joven de todos y viene de una familia rica. Es, lo que se suele decir, una niña de papá; al menos, externamente. Sonia es prostituta y está ya de vuelta de todo. Pero ahora está preocupada. En su último trabajo, un cliente se le ha muerto en la cama. De muerte natural pero en sus brazos. La policía investiga y ella huyó sin decir nada por lo que está preocupada por lo que pueda pasarle. Finalmente, Begoña es una mujer casada con dos hijos y un matrimonio inmerso en las redes de la rutina. Trabaja como mujer de la limpieza, casualmente en el hotel donde murió el cliente de Sonia.

Son las cuatro protagonistas quienes narran la novela. A cuatro voces por tanto. Cuatro voces bien diferenciadas pues la autora sabe dar a cada una el tono que corresponde por su carácter, su cultura, o su forma de pensar. Las cuatro se expresan de forma distinta y no tiene que ser fácil conseguir algo así en una novela francamente corta. Junto a estas cuatro narradoras protagonistas, hay alguna “intervención estelar” de algún personaje secundario quien, también en primera persona, nos contará algún aspecto que las mujeres no pueden ver (por ejemplo, el marido de Lola, el ex novio de Alicia o el inspector encargado de la investigación)

Todos los personajes están muy bien construidos. Además de tener voz propia como acabo de decir, se mueven en un escenario propio y diferenciado de los demás. Conoceremos el ambiente pijo (y podrido) en el que se mueve Alicia por la Moraleja y sitios similares, el ambiente universitario de la mano de Lola, la vida de un ama de casa cansada de la mano de Begoña y la prostitución gracias a Sonia. Ambientes muy diferentes pero que están bien descritos con muy pocas frases. Y esto es una de las cosas que más me han sorprendido de la novela. Parece una novela ligera, facilita y sin mucha miga y no lo es exactamente. Sí es ligera, si es fácil de leer pero tiene más contenido del que pensamos. Al final, sin darnos cuenta, nos hemos enterado de cuatro pequeñas historias y encima hemos asistido a una pequeña investigación . Y todo esto en tan sólo 265 páginas.

Fátima Casaseca escribe muy bien, eso ya lo sé desde que leía su blog. Tiene  gracia para contar las cosas (algunos de sus posts eran para reír a carcajadas) y un estilo muy personal. La novela avanza con muy buen ritmo debido a la abundancia de diálogo y a la alternancia de personajes-narradores. Y, en el fondo de todo, hay muy buen rollo. No sé si calificar la novela de feel-good pero, si no lo es, desde luego se acerca mucho. Cuando terminas la lectura te quedas a gusto, con la pequeña sonrisita que a mí siempre se me queda tras haber disfrutado del placer de leer


Conclusión final

“Afectos secundarios” es una novela sobre mujeres –que no para mujeres-. Una novela sobre la amistad que me ha gustado mucho. Os la recomiendo, sin duda


Si os ha gustado, podéis comprarla en el siguiente enlace:


miércoles, 25 de julio de 2018

"Todos los veranos del mundo" - Mónica Gutiérrez


Hoy os traigo la reseña de una novela que pertenece a ese género que se ha dado en llamar “feel-good”, o sea, novelas para sentirse bien (no las confundáis con novelas de autoayuda). Novelas amables, tiernas, acogedoras que, mientras las lees, te proporcionan un poquito de felicidad. En España, sin duda, la máxima representante de este género es Mónica Gutierrez, que no sólo escribe novelas preciosas sino que también administra un blog literario: Serendipia

Éstas son mis impresiones 



Datos técnicos

Editorial: Roca

ISBN: 9788417092924

Páginas: 320

PVP: 17,90 Euros en papel


Argumento

Helena, decidida a casarse en Serralles, el pueblo de todos sus veranos de infancia, regresa a la casa de sus padres para preparar la boda y reencontrarse con sus hermanos y sobrinos. Un lugar sin sorpresas, hasta que Helena tropieza con Marc, un buen amigo al que había perdido de vista durante muchos años, y la vida en el pueblo deja de ser tranquila.

Quizás sea el momento de refugiarse en la nueva librería con un té y galletas, o acostumbrarse a los excéntricos alumnos de su madre y a las terribles ausencias. Quizá sea tiempo de respuestas, de cambios y vendimia. Tiempo de dejar atrás todo lastre y aprender al fin a salir volando.


Impresiones

Helena ha vuelto a la casa familiar del pueblo pirenaico de Serralles, donde se reencuentra con su madre, su hermana y su hermano además de todos los habitantes del pueblo a quienes conoce desde pequeña. Entre ellos, Marc, su mejor amigo de la infancia. Un niño que se fue a estudiar el bachillerato a Inglaterra y al que, a pesar de la íntima relación que les había unido casi desde que nacieron, llevaba todo ese tiempo sin ver

Helena ha vuelto para casarse. Es abogada de una gran firma de Barcelona y lleva años de relación con un juez; ya es hora de formalizar la relación y pasar por el altar y, ¿qué mejor que hacerlo en el pueblo dónde nació? Se adelanta a su novio para prepararlo todo y pasar una temporada con su familia

“Todos los veranos del mundo” es una novela fresca, ligera y muy entretenida, perfecta para leer con estos calores. En ella podemos reconocer el estilo de Mónica pero, al mismo tiempo, encuentro que es la más diferente de toda su obra

Por ejemplo, en cuanto a los escenarios. En esta ocasión Mónica sitúa la historia en nuestro país, en un pequeño pueblo de los Pirineos llamado Serralles. Y eso le sirve para hablar de la especial idiosincrasia de los pueblos, esos pueblos pequeños donde todo el mundo se conoce y forma una gran familia; esos pueblos donde hay muy poquitos negocios, donde los niños corretean libremente, donde todo es más tranquilo, lento y pacífico. Un pueblo como en el que yo viví los veranos de mi infancia y que éste me ha hecho recordar (aunque nunca lo olvido)

A pesar de que en este caso Mónica se aleja de su querida Inglaterra (aunque no todas sus novelas están situadas allí, sí lo están varias o, en todo caso, tienen un acusado toque british), esa querencia por lo inglés se nota en algunos detalles como por ejemplo la encantadora librería que un excéntrico hombre ha abierto en el pueblo. Una librería que no vende novedades sino libros especiales; una librería donde poder ir a buscar una buena lectura o, por qué no, a tomarse un té con pastas con su propietario. A las five o’clock, of course.

Otra de las diferencias con las demás novelas de Mónica es que ésta transcurre en verano. Y todas las demás lo hacen en invierno. Eso fue lo que más me sorprendió cuando vi la portada y el título. Preciosos ambos, sin duda, pero muy alejados de lo que nos tiene acostumbrados Mónica. Y, dado que los libros de esta autora piden sofá, manta y té calentito en las manos (chimenea para los afortunados que la tengan), me preguntaba yo qué iba a hacer en este caso para acompañar la lectura… ¿playa? No porque, a pesar de haber playa en mi ciudad, apenas la piso. Manta no que, aunque está siendo un verano irregular, leer con manta me parece excesivo. Té caliente… sí, puede ser una buena opción: soy de esas personas que incluso con treinta o más grados es capaz de tomarse una taza de té calentito. Aunque, vaya, a un té helado no le hago ascos tampoco...

Y otra diferencia es que me ha parecido una novela menos feel-good que las otras. No sé si es una impresión mía pero ya digo que a mí me ha parecido un poco menos feel-good y un poco más romántica. Me ha dado igual porque la he disfrutado de igual manera. Y, sea más o menos feel-good ha logrado lo pretendido: hacerme sentir bien

Como suele hacer, la autora a pesar de la brevedad de la novela, los personajes están bien dibujados y son entrañables. Tenemos a la protagonista, Helena, que va a vivir una transformación: del moño estirado de abogada que llevaba al llegar al pueblo va a pasar a andar descalza; con esto queda todo dicho. Tenemos a Marc, que me ha encantado: es un amor de hombre del que creo todas nos hemos enamorado un poco. El librero, excéntrico y rarillo pero con el que yo me iba tan a gusto a tomar ese Earl Grey (mi té preferido). La hermana pequeña locuela de Helena; el hermano mayor escritor de éxito, el huésped viejillo y medio loco a quien llaman Eduardo Mendoza… Pocos personajes pero, como digo, todos ellos muy entrañables.

Como siempre, el estilo de Mónica me ha conquistado. Una escritura impecable, unos personajes adorables, una narración fluida y amena. Es cierto que es previsible pero eso es, ni más ni menos, lo que pide este tipo de historia. Una novela de corte romántico nada empalagosa, tierna y amable. Un gusto por lo british. Un toque metaliterario (no hay novela suya en la que no salga “algo” relacionado con los libros; en este caso tenemos dos cosas: el hermano escritor y la preciosa librería nueva, además de referencias literarias en este caso a Peter Pan…)


Conclusión final

Una vez más, no puedo sino recomendar la novela y la autora en general. Si queréis disfrutar con una novela amable, agradable y entrañable que, además, os haga pasar un rato entretenido, Mónica Gutiérrez será una gran elección. Ahora mismo, yo os recomendaría esta misma novela y luego ya, en otoño o invierno, seguís con todas las demás


Podéis comprarla en el siguiente enlace de Amazon:


martes, 19 de junio de 2018

“El guardián de los objetos perdidos” - Ruth Hogan


Éste es un libro que llama la atención por su preciosa portada y por su sugestivo título. El interior, ya os lo adelanto, está a la altura del exterior

Éstas son mis impresiones 



Datos técnicos

Título: “El guardián de los objetos perdidos”

Autora: Ruth Hogan

Editorial: Duomo,. Colección Los Imperdibles

342 páginas

ISBN: 9788417128142

Precio: 14,90 €



Argumento

Una bella historia sobre objetos perdidos y segundas oportunidades

Anthony Peardew, célebre autor de relatos que se acerca al final de sus días, ha pasado la mitad de su vida coleccionando objetos extraviados, tratando de expiar una promesa rota años atrás. Con el tiempo en su contra, decide legar su casa y todos los tesoros perdidos a su asistente, Laura, la única persona en quien confía que cumplirá su promesa y reunirá los cientos de cachivaches con sus legítimos dueños. El último deseo de este guardián de objetos perdidos desencadena una serie de encuentros afortunados que dan una segunda oportunidad a todos aquellos que creían haberse extraviado. 


Impresiones

Anthony Peardew es un autor de relatos que vive solo en una preciosa casa. Tuvo un gran amor que murió trágicamente cuando estaban a punto de casarse y él no ha vuelto a enamorarse. Además, perdió un objeto que le regaló su prometida y nunca ha podido olvidarlo. Por ese motivo, siempre que encuentra algo (perdido o abandonado), lo recoge, lo lleva a su casa y lo etiqueta expresando dónde, cuándo y en qué circunstancias lo encontró. Su intención es buscar a los propietarios de esos objetos para poder devolvérselos pero ya es mayor y ve que no va a poder hacerlo; será su asistente personal Laura quien, en su momento, tendrá encomendada esa misión

Por otro lado, tenemos a Bomber y a Eunice quienes, cuarenta años antes, tienen una relación similar a la de Anthony y Laura. Bomber es editor de libros y Eunice es su asistente.

De forma paralela, se va desarrollando la historia de las dos parejas. Ya veremos si llegan o no a tocarse.

“El guardián de los objetos perdidos” es una novela muy bonita sobre promesas, profundas amistades y cosas perdidas. Hay objetos que son especiales para la persona que los tiene; da igual que tengan o no valor económico; lo importante es su valor sentimental. Resulta tierna la idea de que alguien haya podido recoger ese objeto que dejamos olvidado en un banco, o que se nos cayó del bolsillo, o que perdimos sin darnos cuenta y que tanto significaba para nosotros.

La novela alterna dos tramas aunque una de ellas es principal y la otra secundaria. La principal es la del escritor Anthony Peardew y Laura. A estos dos personajes se les unirá Freddy -el jardinero de la casa- y Sunshine, una joven con síndrome de Down que decidirá ser la mejor amiga de Laura. La trama secundaria transcurre en el pasado, del año 1974 en adelante y en ella conoceremos al editor Bomber, a su ayudante Eunice, a sus perros y a los padres de Bomber. En apariencia, ambas tramas no tienen más relación que el hecho de que los protagonistas masculinos sean, respectivamente, editor y escritor y que, por ello, sea probable que el uno haya podido editar al otro. Habrá que ir leyendo para comprobar si es posible que exista una relación más estrecha

Pero, además de las dos tramas, a lo largo de la novela encontraremos diferentes relatos relacionados con algunos de los objetos perdidos y encontrados por Anthony. El escritor se fijaba en algún objeto y se inventaba una historia sobre su poseedor y la forma en la que lo perdió. Así que tenemos algo muy original: relatos dentro de una novela; he leído novelas dentro de novelas y alguna novela que contenía algún relato, pero no de esta manera. Porque, al final, todo acaba confluyendo de alguna manera, ya lo veréis.

Los relatos son preciosos. Las dos tramas también. Son historias tiernas y conmovedoras, con mucho encanto. Yo diría que es una novela feel-good; a mí, al menos, me ha hecho sentir muy bien su lectura. Me ha provocado muchísima ternura ver personas tan buenas, que valoran tanto la amistad y el ayudar a los demás. Hay algunos momentos emocionantes y otros en los que una gran sonrisa ha inundado mi cara.

Los personajes son realmente achuchables. Me han gustado todos ellos, desde las dos asistentes, hasta los dos protagonistas masculinos, los padres de Bomber (la hermana no, eh, ella es el único cero a la izquierda en esta tierna historia). Incluso me han gustado los dos perros que salen en la novela y la relación que tienen con ellos los humanos (aunque no pueda aprobar que les den tantas piezas de bollería jejeje). Entre todos los personajes destaca Sunshine que se ha hecho realmente un hueco en mi corazón. Es una joven con síndrome de Down que se “acopla” a Laura, lo quiera ésta o no. Tiene una forma especial de decir las cosas y un modo diferente de verlas; en el fondo, muchas veces parece que es la que más sabe de todos; o igual es que sabe ver lo que ocurre con unos ojos distintos a los demás. En todo caso, es un cielo y es preciosa la forma en la que se hace un hueco en esa preciosa casa, en Padua. ¡Qué bonita “familia” de amistad llegan a formar ella Laura y Freddy!

Con un estilo sencillo, la autora nos cuenta una historia -varias historias- llenas de ternura. La novela se lee bien, resulta amena y entretenida. Ruth Hogan cuenta las cosas con precisión y con un ritmo medio y hace sentir bien al lector.


Conclusión final

A mí me ha convencido esta novela llena de pequeñas historias -y eso que no soy nada aficionada a los relatos, pero la forma en la que éstos están entretejidos con la historia principal me ha gustado mucho-. Una novela tierna y conmovedora sobre la amistad y las pequeñas cosas de la vida. Una novela para sentirse un poquito más a gusto


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jueves, 24 de mayo de 2018

“La pintura de la voz” - Virginia Gil Rodríguez



Ésta es la tercera novela que leo de Virginia Gil Rodríguez. Y, como en las anteriores ocasiones, he quedado más que satisfecha

Éstas son mis impresiones


Virginia Gil Rodríguez

Ha publicado

.- En la calle Mayor

.- En el corazón de París

.- La pintura de la voz

Puedes seguirla en: www.virginiagilrodriguez.com. 



Datos técnicos

Título: “La pintura de la voz”

Autora: Virginia Gil Rodríguez

Editorial: autopublicada en Amazon, tanto en papel como en digital

Publicada por primera vez en mayo de 2018

Encuadernación: tapa blanda, tamaño bolsillo

ISBN: 978-1987709629

Páginas: 136

PVP: 9,88 Euros en papel/ 10,99euro la edición digital


Argumento

¿Has pensado alguna vez lo que ocurriría si dejásemos de escribir a mano?
Si en un libro las letras son imprescindibles, en esta historia cobran un protagonismo especial.
Hay letras que corretean, letras que conversan, letras en apariencia sin alma y letras que solo piden ser abrazadas.
Hay también una escritora perdida entre prisas y pantallas y una abuela en un pueblo detenido en el tiempo.
La pintura de la voz evoca el poder de la escritura manuscrita, la importancia del contacto personal, el amor incondicional entre una nieta y su abuela.
La pintura de la voz nos invita a recordar de dónde venimos para saber hacia dónde vamos; a rememorar que ningún lugar está lejos. 


Impresiones

Zoé es una escritora de éxito en un futuro no muy lejano. Un futuro dominado por las aparatos electrónicos y, en lo que a lectura y escritura se refiere, por los Zenphablets. Los smarthpones y tabletas han sustituido a la letra escrita hasta el punto de que la mayoría de la gente ya no sabe escribir. Las letras tal y como las conocemos en la actualidad, tal y como las hemos conocido desde hace siglos, están a punto de desaparecer.

Recientemente una nueva Presidenta Mundial ha ascendido al poder y una de sus primeras actuaciones ha sido decretar el estado de alarma. Precisamente, le preocupa la situación de la letra escrita y quiere hacer algo para solucionarlo.

Zoé, por su lado, empieza también a preocuparse por el tema y decide pasar unos días en casa de su abuela, en el pueblo de su infancia. Seguro que su abuela recuerda cómo se escribe y se lo puede enseñar.

Reconozco que el principio de la novela me sorprendió bastante. Habiendo leído las dos anteriores novelas de la autora, encontrarme una especie de distopía, me resultó de lo más curioso. Pero, a medida que avanzaba en la lectura, iba descubriendo que en realidad esta novela no difiere tanto de las dos anteriores y que en ella se encuentran los elementos característicos de la obra de Virginia. Porque sí, Virginia ha conseguido algo que es realmente difícil en literatura: encontrar un estilo propio. Su forma de escribir es muy personal, fácilmente identificable tanto por las historias que cuenta como por cómo las cuenta. Y “La pintura de la voz” es un claro ejemplo de ello

Pero vamos por partes. Lo primero, destacar la preciosa portada de Cristina Vázquez (quien ilustra por primera vez la portada de un libro). Está claro que ha identificado claramente el estilo de la autora y ha diseñado una portada que no puede pegar mejor con el contenido del libro. En ella podemos ver a Zoe y a su abuela rodeadas de letras (manuscritas, por supuesto).

Seguimos con la historia que me ha parecido francamente bonita. En realidad, casi podríamos decir que hay dos historias o, dicho de otro modo, una historia dentro de otra. Porque por una parte está todo lo relacionado con Zoe y, por otra, una historia que la abuela de ésta le va a contar: la historia de Olek.

La historia del futuro nos habla de una sociedad tecnificada en la que las máquinas han sustituido muchas cosas, entre ellas la palabra escrita. Una sociedad nada difícil de creer, ¿verdad? La historia de Olek, en cambio -que podría situarse fácilmente en la actualidad- es una especie de cuento o fábula sobre la lucha entre el avance y la tradición, personalizada en este caso en las letras. Una historia muy interesante y muy bien resuelta la verdad.

La novela es de muy sencilla lectura. Tanto que puede ser leída por un niño un poco mayor. Pero, como las otras dos novelas de Virginia, tiene una lectura mucho más profunda que te hace reflexionar. Es una novela llena de metáforas, que nos habla de los valores que van desapareciendo, de la lucha entre lo clásico y lo moderno, de la forma de adaptarse, de los peligros de la excesiva tecnificación, del alejamiento de las personas… de tantas cosas. Por eso, aunque es una novela que tanto por su sencillez de lectura como por su corta extensión se puede leer perfectamente de un tirón -y el cuerpo te lo pide- es recomendable leerla despacito, pensando en lo que lees y reflexionando sobre ello. Reconozco que me la leí en un solo día pero, eso sí, en tres ratos y poco a poco, sin prisas.

Además de dar que pensar, tiene un montón de frases bonitas para subrayar; relacionadas, por supuesto, con nuestras queridas amigas las letras.

Con un estilo cercano y amable, “La pintura de la voz” es una novela que transmite buen rollo y mucha calidez. Es una novela amable, feel-good que te deja realmente a gusto.

Me ha gustado mucho el personaje de la abuela y el pueblo Hilario donde ésta vive. Más que nada porque el pueblo me ha recordado mucho a uno en el que yo pasé todos mis veranos de infancia y la abuela a la mía propia



Conclusión final

Nuevamente Virginia me ha convencido. “La pintura de la voz” es una novela bonita y amable, que admite múltiples lecturas y que deja muy buen sabor de boca


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