Éstas son mis impresiones
Joanna Cannon
Joanna Cannon se licenció en la Facultad de Medicina de Leicester, ejerció como médico en hospitales y más tarde se especializó en psiquiatría.
El misterio de las cabras y las ovejas es su primera novela, cuyo germen hay que buscar en el blog que Cannon escribía a modo de terapia para dejar a un lado, por unas horas, el sufrimiento y el dolor al que se enfrentaba a diario. En septiembre de 2014 ganó un concurso literario con una historia sobre dos niñas, inseparables como solo se es a los diez años, durante uno de los veranos más calurosos que se recuerdan en Gran Bretaña: el de 1976, cuando la canción de moda era «Dancing Queen» de Abba, Uri Geller doblaba cucharillas y las adolescentes se cortaban el pelo a lo Suzy Quatro. Inmediatamente encontró agente y editor y El misterio de las cabras y las ovejas se publicó en enero de 2016 y entró en las listas de libros más vendidos. Autores consagrados, críticos, libreros y lectores elogiaron su mágica mezcla de novela de misterio y mirada nostálgica a la niñez en unos años setenta espléndidamente evocados.
Cannon vive en el Distrito de los Picos, en Inglaterra, con su familia y su perro.
Está trabajando en su próxima novela.
Datos técnicos
Título: “El misterio de las cabras y las ovejas
Autores: Joanna Cannon
Traductora: Antonia Martín Martín
Editorial: Grijalbo
Publicado por primera vez en octubre de 2016
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN: 978-84-253-5428-1
Páginas: 411
ISBN: 9788425354656
Argumento
Verano de 1976. La señora Creasy se ha esfumado sin dejar rastro. Su marido, perplejo y desesperado, revuelve sus cosas tratando de encontrar alguna pista, mientras los vecinos echan la culpa a la ola de calor de haber alterado a esa mujer afable y generosa aunque propensa a sonsacar los pecadillos a los demás.
Cuando la policía la declara oficialmente desaparecida e inicia la investigación en La Avenida, la pequeña Grace, de diez años, decide aportar su grano de arena y emprende sus propias pesquisas con la ayuda incondicional de su mejor amiga Tilly.
Juntas van de casa en casa interrogando subrepticiamente a los residentes. Pero a medida que las puertas y las bocas van abriéndose, esa avenida empieza a revelar sus más oscuros secretos y pronto las detectives aficionadas descubrirán más de lo que habrían sospechado.
Impresiones
La historia sucede en el verano de 1976 en una urbanización de una población inglesa. La señora Creasy ha desaparecido. Cuando su marido se despertó por la mañana, simplemente no estaba. Todos los habitantes de La Avenida, la calle donde vivía, están preocupados: ¿se ha ido por su propio pie o ha sido objeto de un crimen? Grace, una niña de diez años que vive en una de las casas de esa calle, decide emprender su particular investigación junto a su enfermiza amiga Tilly. Mientras buscan pistas de lo que le ha podido pasar a la señora Creasy, buscan también a Dios que, según les dicen todos, está en todas partes pero ellas no consiguen encontrarle.
Según van hablando con los diferentes residentes de La Avenida veremos cómo hay muchos secretos escondidos entre los cuidados céspedes de sus casas; especialmente, hay algo que pasó en el año 1967 y en lo que parece que están implicados la mayoría de ellos.
Lo primero que me llamó la atención al recibir el libro es su preciosa portada. Además de ese azul, tiene un tacto muy curioso, como rugoso, que no se suele encontrar en un libro. En cuanto a la edición, muy bueno el trabajo de Grijalbo
“El misterio de las cabras y las ovejas” es un libro raro que, por ello, puede encantar o no gustar demasiado. Y no creo que se pueda decir a priori “a mí me gustará, o a mí no”, hay que leerlo para saberlo. Yo misma he pasado por varias fases durante su lectura: al principio no me convencía demasiado pues me pareció líoso y no conseguía enterarme de quién era quién; luego le cogí el tranquillo y empecé a disfrutarlo bastante pero el final no ha acabado de convencerme
La novela nos traslada a una urbanización de esas idílicas de una tranquila población inglesa. Calle tranquila, casa individuales con su jardincito, vecinos que saben todo de la vida de los otros (eso no es tan idílico)… A mí me recordaba muchísimo a Wisteria Lane, la famosa calle de “Mujeres desesperadas”.
La novela nos irá presentando a los diferentes personajes poco a poco. Tan poco a poco que al principio me costó bastante hacerme con ellos. Son unos cuantos, la verdad, y a veces se refiere a ellos por el nombre mientras que otras lo hace por el apellido: John, Dorothy, señor Roper, señor Whisop… Como al principio no están nada definidos, confundía a unos con otros y en cada momento tenía que pensar quién era quién por lo que me costó meterme en la historia. Luego ya sí, avanzada la novela, le cogí el tranquillo y empecé a disfrutarla. La verdad es que la autora consigue crear un clima de expectación que te hace seguir leyendo para descubrir qué ha pasado con la señora desaparecida, qué hizo o dejó de hacer el famoso Walter Bishop y qué hicieron hace siete años los vecinos que ahora no quieren que salga a la luz.
Los personajes están poco definidos, ya os lo he dicho. Los que más papel tienen son las dos niñas protagonistas: Tilly y, sobre todo, Grace. Dos niñas de diez años que asumen, en su inocencia, su particular investigación. Por eso, nos encontraremos con escenas muy inocentes, como no puede ser menos tratándose de niñas de tan corta edad; pero otras que no me cuadran mucho en manos de niñas tan pequeñas por muy espabiladas que sean. De todos modos, me ha gustado mucho que todo se vea desde una perspectiva infantil porque le da un aire fresco e inocente
Los demás personajes son los típicos que viven en una urbanización de este tipo y los conoceremos poco a poco y sin profundizar mucho. Entre ellos hay secretos, cotilleos, intrigas, amistades, enemistades. En general todos se llevan bien entre sí y esconden sus pequeñas miserias, tolerándolas como buenos vecinos. Pero siempre hay ese vecino raro, diferente, al que se mira mal porque no es como los demás…
La novela está narrada a dos voces. Por un lado, tenemos a Grace, la niña de diez años que va a contar –en primera persona- las cosas tal y cómo las va viendo. Es la voz que más me ha gustado porque en su inocencia va a dejarnos algunas perlas que da gusto leer. Por otro lado, tenemos un narrador omnisciente que, desde fuera, nos irá contando las cosas a las que Grace no tiene acceso y, sobre todo, lo que pasó en 1967.
La historia transcurre de forma lineal en el presente con algunos saltos a 1967. Cada capítulo –y si hay algún subcapítulo en su interior, también- va precedido por el lugar (calle y número de la calle) donde transcurre, así como del día en el que pasan los hechos. La historia comienza el día 21 de junio de 1976 y termina el 21 de agosto del mismo año: ocupa, así, dos meses de la vida de esa comunidad (salvo los citados saltos al pasado)
La autora tiene un estilo sencillo, adaptado a los dos narradores, tornándose mucho más sencillo e ingenuo cuando es Grace quien habla. La novela tiene mucho diálogo y la narración es por ello bastante ágil aunque en ningún momento llega a ser un libro que enganche demasiado
El final no me ha acabado de convencer. Se le da tanto bombo a la desaparición de la señora Creasy, a lo que hizo Walter Bishop y a lo que ocurrió aquel año 1967 que, la verdad, me esperaba una gran traca final que subiese un poco mi nota. Y no la he encontrado. Creo que se detiene mucho en detalles que al final resultan superfluos y cuando hubiese requerido extenderse un poco y explicar bien ciertas cosas, lo resuelve con unas cuantas frases que a mí, sinceramente, me han dejado un poco insatisfecha
Finalmente, hacer referencia al curioso título. Un título que no deja adivinar por dónde va a ir la novela, ni siquiera a qué género pertenece pero que, una vez leída, me ha parecido muy acertado
Conclusión final
“El misterio de las cabras y las ovejas” es un libro original y curioso que tiene altibajos y que no me ha acabado de convencer
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