Hoy 20 de enero es el día de mi ciudad, San Sebastián. Un día de fiesta, quizás la fiesta más importante del año para los donostiarras, que quiero compartir con vosotros.
Buscando información para escribir este post con datos objetivos, he encontrado opiniones diferentes sobre el porqué de la tamborrada que ameniza las calles del centro de Donosti todos los 20 de enero por la mañana. Pero me quedo con la que yo sabía, la que me enseñaron en su día en el colegio y que me parece la más bonita: ya sabéis que los franceses nos invadieron y que San Sebastián, ciudad fronteriza, fue el último lugar ocup ado: una vez les echamos de aquí, se fueron para su país y España fue libre de nuevo. Pero antes de irse de la ciudad, nos dejaron un regalito: un incendio que acabó con toda la villa, salvo la calle que unía -y une- las iglesias de Santa María y San Vicente (la que hoy se llama calle 31 de agosto, en conmemoración de la fecha). Pero con lo que no acabaron los franceses fue con la alegría de los ciudadanos al verse por fin libres; y salieron a la calle, con lo que tenían a mano (cazuelas y cucharones principalmente, tocando y haciendo ruido.
No sé muy bien cómo, de festejar y recordar estos acontecimientos en Carnavales, pasó a celebrarse el día del santo patrón de la ciudad.
La fiesta empieza por a noche con la izada de la bandera, tamborradas de las sociedades gastronómicas, cenas de lujo (los menús no tienen nada que envidiar a los de Nochevieja, ni en calidad ni en precio... -lo típico son las angulas-). Pero lo que tiene más fama es la tamborrada infantil, que se celebra el día 20 a la mañana, día que es, naturalmente, festivo para todos.
Muchos colegios salen desfilando (más de 50) con los niños vestidos de soldados o de cantineras, barriles... al ritmo de la marcha de Sarriegui, una marcha con mucho ritmo, alegre y divertida que alegra los corazones de todos, donostiarras o no. Podéis escucharla aquí y ver un trocito de la tamborrada:
Ésta es la letra de la canción en su versión original:
Bagera...!
gure bai
¡Kalera...!
Nora nai
¡Beti pozez! Beti alai
Sebastian bakar bat,
da zeruban
ta Donosti bakar bat
munduban
¡Zer santuba ta
zer erriya ta
zer gaur egun guziko alegriya!
Iruchuloko
gaztelupeko,
Josemaritar zar eta gazte
Josemari emiakin nazte,
kalerik kale,
tanborra juaz
umore ona banatzen
or dijuaz
Gaurtandik gerora
penak sokora,
¡Festara!
¡Dantzara!
Donostiarrai oju
egitera gatoz
¡Iñauteriak datoz!
Traducción al castellano
¡Somos...!
nosotros también
¡A la calle...!
A donde sea
¡Siempre contentos! Siempre alegres
Hay un único Sebastián,
en el cielo
y un único San Sebastián
en el mundo
¡Es el santo
es el pueblo
es la alegría de todo el día de hoy!
De Iruchulo
de Gaztelupe,
Josemaritar viejo y joven
Josemaritar mézclate con las mujeres,
de calle en calle,
tocando el tambor
repartiendo el buen humor
allí van
De hoy en adelante
las penas fuera,
¡A la fiesta!
¡A bailar!
A llamar a los donostiarras
venimos
¡Vienen los Carnavales!
Hay también otra versión, que es la actual, la que sabe mi hijo. Pero la que yo estudié y la de verdad es ésa, la que os he copiado.
Pero ésto es un blog literario, ya lo sabéis, por lo que me permito recordaros un libro en el que, de forma novelada, muy amena y entretenida, se recogen los hechos que os he contado al principio Se trata de "La brecha", de mi admirada Toti Martínez de Lezea y éste es su argumento:
La acción transcurre en San Sebastián en el verano del año1813.
España fue invadida por Napoleón hace años y su hermano José Bonaparte (o Pepe Botella, tal y como le conoció el pueblo) es rey. Pero los españoles, ingleses y portugueses se han unido y la tropa aliada está echando a los franceses del país. Ya sólo queda expulsarles de San Sebastián.
Los franceses están pertrechados en el castillo de la ciudad. La convivencia entre donostiarras y franceses es pacífica. Pero las tropas aliadas se acercan a las murallas de la ciudad. Está claro que los franceses serán derrotados y expulsados pero los donostiarras temen por sus vidas. Hasta ahora los civiles han sido respetados en otras ciudades pero temen que aquí se tomen represalias ya que los donostiarras no impidieron, en su día, la invasión gabacha. Pero, ¿cómo podrían haberlo hecho si no tenían armas con que hacerlo?
Maritxu es una joven viuda con una hija, Marina, de quince años. Regenta una chocolatería en la calle Mayor. Vamos a ver la guerra desde su punto de vista.El día 31 de agosto los aliados consiguen abrir una brecha en la muralla y por ella penetran en la ciudad. Una vez allí, les ciega la sed de sangre y roban, golpean, asesinan y violan todo lo que quieren y más. No sólo eso, sino que queman, a propósito, toda la ciudad: sólo queda en pie la calle que une las dos Iglesias de la ciudad.
Maritxu y Marina tienen que abandonar la ciudad y se dirigen al caserío que tiene su padre y abuelo en el barrio cercano de Zubieta para allí intentar curar sus heridas. Mientras tanto, los donostiarras se plantean la reconstrucción de su ciudad.
Impresiones
Decir que me gustó es poco. Me encantó y emocionóprofundamente. Es el primer libro de Toti que me ha hecho llorar pero es que es muy emotivo.
Es posible que peque de parcialidad. Hay que tener en cuenta que lo que describe es mi ciudad y hechos que conozco ya que nos tocaba estudiarlo en el colegio. No conocía tantos detalles pero sí la historia a grandes rasgos. La ciudad que se describe en el libro es lo que hoy es la Parte Vieja. Y es, casi punto por punto, tal y como se describe en el libro ya que los habitantes, al reconstruirla, quisieron que fuera exactamente igual. Así que cuando habla Toti de la Iglesia de Santa María, o de la Calle Mayor, o de la Plaza Nueva (ahora llamada Plaza de la Constitución), no tengo que hacer ningún esfuerzo para situarme allí. Siempre gustan las novelas situadas en un ambiente que conoces -al menos a mí- y eso le añade un plus, sin duda.
Pero no temáis que los que no sois de aquí, seguro que también disfrutáis su lectura.
El hecho histórico que describe es un episodio especialmente lamentable de la historia española. Todos conocemos la invasión de España por las tropas napoleónicas, la puesta por parte del emperador de un títere en el gobierno de la nación y como, años después, y ayudados por nuestros aliados, conseguimos expulsar al invasor. Conocemos eso, en general, Pero, lógicamente, no conocemos la lucha que se vivió en cada ciudad, en cada pueblo. Con esta novela podemos hacerlo. Es, por lo tanto, altamente instructiva y educativa.
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Las guerras son terribles, eso es evidente. Al final, todos salen perdiendo. Pero, los que más pierden son quienes también menos ganan con ellas: los civiles, la gente de a pie que, muchas veces, no saben ni los motivos de la lucha. Ya sabemos que en la guerra la gente muere pero también que hay efectos colaterales: casas y campos destruidos, civiles muertos "por accidente". Pero, cuando los destrozos se causan a propósito, ya no hay perdón de Dios. Esto es lo que ocurrió en San Sebastián. Luego se intentó echar tierra sobre el asunto y todos se echaron la culpa mutuamente, pero, por las crónicas de los sobrevivientes, se sabe que los causantes de la destrucción de la ciudad y del asesinato y violación de gran parte de la población fueron los aliados. Parece ser que los soldados recibieron órdenes para destruir una ciudad que estaba en el camino natural de los franceses, para que nunca más pudiese ser invadida y como escarmiento para sus habitantes por no haber impedido la invasión. En la gaceta de Madrid de mediados de septiembre de 1813 se expresaba la opinión del gobierno español diciendo que "De San Sebastián no quedará sino la memoria de donde estuvo situada".
Hay escenas tremendas: violaciones múltiples de niñas de 10 años o de ancianas, una joven a la que, tras violarla, le metieron una bayoneta por sus partes y la dejaron morir desangrada y entre terribles dolores. Y, lo peor de todo, es que estas escenas no han salido de la imaginación de la autora sino que, como se recoge al final, fueron reales. Muy fuerte.
Aparte de instructiva, la novela es muy entretenida. Lleva buen ritmo desde el principio pero al llegar más o menos a la mitad, es que se sale. A mí me costó unos días llegar hasta la mitad pero, una vez allí, coincidiendo con la invasión del 31 de agosto, ya no pude parar de leer hasta que la acabé.
Por cierto, deciros que actualmente, esa calle que se salvó, la que une las dos Iglesias de la Parte Vieja, lleva por nombre calle 31 de agosto.
Los personajes son muy buenos. La protagonista principal es Maritxu, quien lleva todo el peso de la novela. Os puede parecer una mujer fría y despegada pero es que así son muchas vascas de pura cepa. El carácter vasco es fuerte y cerrado (en un principio, una vez que consigues abrirte a ellos, son los mejores amigos del mundo) y Toti describe perfectamente a una mujer real, a una vasca fuerte e independiente. Pero a pesar de que su carácter es un tanto distante, se hace de querer. Y la quieres y sufres con ella y su hija.
Además de una novela histórica, es una novela de amor: no tanto amor romántico como amor a la familia y a la tierra. Una historia terriblemente emocionante y emotiva que no podéis dejar de leer.
Me faltan palabras para expresaros lo preciosa que me ha parecido esta novela. Por favor, no os la perdáis. Es una de las mejores cosas que ha escrito Toti y eso que desde que empezó a escribir puso el listón muy alto.
Finalmente, si queréis encontrarla,en principio fue publicado en tapa dura por la editorial Ttarttalo, pero ya podéis encontrarlo en edición de bolsillo, en la colección Embolsillo de Maeva. Por ejemplo, en Popular libros está a la venta por 10 euros
El libro, en su edición de bolsillo, no llega a las 300 páginas y se lee en un boleo.
10.- Lectora de Tot
11.- Aran