Me gusta mucho este autor a pesar de que sólo haya leído tres novelas suyas (aunque tengo otras 3 o 4 por lo menos pendientes en mi estantería). Me enamoré de él con “El psicoanalista”, una novela imprescindible para los amantes del buen thriller. Posteriormente, leí “La sombra” y también me encantó. Así que novela que se publica, novela que apunto aunque luego mi errático plan de lectura haga que se quede en la lista de pendientes. Por supuesto, apunté ésta nada más ver que se publicaba, sin tan siquiera leer el argumento: no importaba, lo único importante era quién la firmaba. Hace un par de semanas la leí y aquí tenéis mis impresiones
John Katzenbach
John Katzenbach posee una larga trayectoria como periodista especializado en temas judiciales, trabajo que ha compaginado con la escritura. Ha sido reportero de la corte criminal para The Miami Herald y The Miami News; también ha trabajado para la revista Herald Tropic y los periódicos The New York Times, The Washington Post y The Philadelphia Inquirer.
Con 'El psicoanalista' sorprendió al mundo con un thriller tan impactante que, además de convertirse en un best seller inmediato, elevó a su autor a la categoría de maestro del suspense psicológico. No en vano, el New York Times califica a Katzenbach como «un experto en la exploración de las mentes desviadas». Un «autor extraordinario construyendo mundos», añade el Washington Post Book World.
Ha escrito:
.- 'La guerra de Hart',
.- 'Historia del loco',
.- 'Al calor del verano',
.- 'El hombre equivocado',
.- 'Juicio final',
.- 'Retrato en sangre', '
.- La sombra' y
.- 'Juegos de ingenio',
.- 'El profesor',
.- ‘Un final perfecto’
.- “El estudiante”
Datos técnicos
Título: “El estudiante”
Autor: John Katzenbach
Editorial: Ediciones B
Título original: :”The dead student”
Traductora: Laura Paredes
Páginas: 496
Edición: gran tamaño, tapa blanda con solapas
ISBN: 978-84-666-5500-2
PVP: 20 €
Argumento
El fruto de la venganza es más venganza.
Mientras intenta mantenerse alejado del alcohol, Timothy Moth Warner alterna sus clases de posgrado en la Universidad de Miami con las reuniones de un grupo de autoayuda para adictos. Su tío Ed, médico psiquiatra y alcohólico rehabilitado, es su gran apoyo moral. Preocupado porque Ed ha faltado a una cita, Moth se dirige a la consulta de su tío y lo encuentra muerto. , en medio de un charco de sangre.
Aparentemente, se ha disparado en la sien. Para la policía, se trata de un claro caso de suicidio y pronto da el caso por cerrado.
Sin embargo, Moth está convencido de que fue asesinado. Desolado y decidido a encontrar él mismo al asesino, busca apoyo en la única persona en la que puede confiar: Andrea Martine, que había sido su novia y a la que no ve desde hace cuatro años. Pese a que está sumida en la depresión tras haber vivido una situación traumática, Andy no puede dejar de escucharle.
Mientras luchan contra sus demonios interiores, los dos jóvenes se irán internando en un territorio oscuro y desconocido, habitado por una mente tortuosa y vengativa que no cejará ante nada para lograr su objetivo.
Impresiones
Katzenbach es, para mí, el maestro del thriller psicológico. Consigue, siempre, crear unas tramas de lo más interesantes, unos libros que se pegan a las manos del lector y, consigue, sobre todo, transmitir perfectamente la tensión narrativa en la que viven los protagonistas de sus novelas, haciendo partícipes de la misma al lector.
Si bien mi preferido sigue siendo “El psiconalista” (cuya lectura considero imprescindible para todo amante de este tipo de libros), “El estudiante” me ha gustado mucho. Además, he encontrado algunas similitudes con “El psicoanalista” como la idea de la venganza y el hecho de que se de vuelta al calcetín y el asesino acabe siendo víctima y la víctima asesino.
La acción, la intriga y la tensión, como en todas sus novelas, empieza desde el minuto uno. Antes de comenzar el capítulo 1 tenemos una especie de prólogo, que no ocupa ni una página, que ya nos mete en canción y nos enreda con su intriga. Desde este momento, os aviso, estaréis perdidos porque ya no podréis parar de leer
Desde los primeros capítulos conocemos a las víctimas y al asesino (de éste no su nombre, pero éste realmente no importa, lo que importa es el tipo de persona que es y por qué hace lo que hace); pudiera parecer que esto debería restar interés a la trama pero no es el caso: desde el principio sabemos que un asesino ha tramado durante años su venganza y ahora la está ejecutando; la tensión va a girar en torno a si lo conseguirá o no y, además, si alguien que se mete por el medio conseguirá pararle.
Todo comienza con la penúltima víctima. Timothy Warner, al que conoceremos como Moth, se encuentra muerto a su tío Ed. Un arma a su lado. Todo apunta a suicidio y así cierra el caso la fiscalía y la policía. Pero Moth no lo cree, sabe que su tío no tenía motivos para suicidarse y desde el principio ve algo raro en todo el asunto. Moth, como también lo era su tío, es un ex alcohólico que acude a un grupo de ayuda para adictos. A ese grupo también acude una fiscal, enganchada a la cocaína. Moth intentará convencer a Susan –que así se llama la fiscal- de que investigue más profundamente el asunto. También se reencontrará con Andy, su primera novia, a la que no ha conseguido olvidar, para recabar su ayuda en una investigación que él mismo decide iniciar dada la falta de ayuda de las fuerzas del orden.
No tardarán en darse cuenta de que Ed no es la única persona que ha aparecido muerta en tiempos recientes. Ha habido otras muertes, en principio no investigadas como asesinatos, pero que a los chicos les parecen sospechosas. Ahora se trata de averiguar que hay en común entre Ed y esas personas y, por supuesto, quién está detrás de las muertes.
Como veis, la trama parece ya de partida muy interesante; y lo es, sin ninguna duda.
El libro plantea unos cuantos temas muy interesantes. Por ejemplo, la idea de la venganza. No sabemos hasta qué punto nuestras acciones pueden hacer daño a alguien y cómo algo que hacemos –que igual está justificado, quizás es justo, a lo mejor era nuestro deber hacerlo- provoca en otra persona una reacción desmesurada. También el tema de qué hacer cuándo la ley no encuentra motivo para actuar. ¿Qué haríais si un asesino os persiguiese y la policía no os creyese y, por lo tanto, no os protegiese? ¿Seríais capaces de tomaros la justicia por vuestra mano y protegeros a vosotros mismos, incluso, recurriendo al asesinato? ¿Seriais capaces de empuñar una pistola y disparar, a sangre fría, incluso aunque fuese en defensa propia? Complicado responder a estas preguntas, ¿verdad? Pues si queréis saber qué es lo que hacen Moth, Andy y Susan tendréis que leer la novela, allí encontraréis todas las respuestas.
La estructura y el estilo narrativo es el típico de los bestsllers: división en capítulos más bien cortos, bastante diálogo, sencillez narrativa, mucho ritmo, ninguna dificultad lectora… Es de esos libros que se leen sin esfuerzo, que se pegan a las manos y se devoran sin darte cuenta, un “page-turner” en toda regla. La intriga no decae en ningún momento ni tampoco el ritmo narrativo hasta llegar al final.
Se alternan los capítulos: algunos dedicados a Andy, Moth y Susan, otros dedicados al asesino, otros a alguna de las víctimas… No hay una correlación perfecta entre ellos; de hecho, “actúan” más el primer grupo que todos los demás personajes juntos. Todos los capítulos, eso sí, están narrados por un narrador omnisciente que, desde fuera, es testigo de todo lo que pasa y así se lo transmite al lector. Nosotros iremos un poco por delante de este curioso grupo investigador pues desde los primeros capítulos sabremos quién es el asesino –no su nombre ni dónde está, pero sí qué o quién es y por qué mata-. Es muy interesante conocer de primera mano la motivación del asesino. ¿Podremos comprenderlo? Hay momentos en los que, al mismo tiempo, veremos unos mismos hechos desde el punto de vista del grupo de investigadores y del asesino. Y, sí, “ver” es la palabra adecuada porque, como todas las obras de este autor, es muy visual, muy cinematográfica. No es difícil encontrarse metido en el meollo del asunto.
Conclusión final
La novela, sin duda, me ha gustado mucho. La he leído super a gusto, con mucho interés, sin parpadear siquiera. Me ha entretenido y me ha angustiado en algunos momentos
Si os gustan los thrillers de intriga psicológica, sin duda, “El estudiante” es una buena opción
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