Tras el éxito de “El bolígrafo de gel verde”, su nueva novela creó mucha expectación. Él mismo se cuidó bien de que así fuera, informándonos cumplidamente de todo el proceso en las redes, transcribiendo alguna frase que otra vía facebook o twitter… Al final, estaba que me mordía las uñas deseando tenerla en mis manos. Fue llegar y leerla.
Éstas son mis impresiones:
Eloy Moreno
Poco sabemos de Eloy Moreno. Lo que él es se refleja en lo que escribe por lo que, para conocerle, deberemos lees sus libros. Yo me limito a transcribir lo que viene en la contraportada de “Lo que encontré bajo el sofá”:
Voy a aprovechar este espacio para daros las gracias a todos vosotros: a los lectores. Vuestros comentarios y recomendaciones consiguieron que la anterior novela, El bolígrafo de gel verde, llegase mucho más lejos de lo que nunca había imaginado. Ahora espero que este nuevo libro os siga transmitiendo tantos sentimientos y emociones.
Me encantaría que me hicierais llegar vuestros comentarios. Podéis hacerlo a través de mi web: www.eloymoreno.com
Dos son las novelas que, hasta el momento, ha publicado Eloy Moreno:
-El bolígrafo de gel verde
-Lo que encontré bajo el sofá
Datos técnicos
Título: “Lo que encontré bajo el sofá”
Autor: Eloy Moreno
Editorial: Espasa
Edición: tapa blanda con solapas
Fecha de publicación: 25/09/2013
320 páginas
ISBN: 978-84-670-3502-5
Precio: 19,90 euros la edición en papel /9,90 euros la edición en digital
Argumento
¿Qué ocurre al mover un sofá? ¿Y al mover una vida?
Quizás encuentres objetos -o personas- que ya habías olvidado, un calcetín que se quedó sin pareja o una pareja a la espera, esquirlas de otra vida... o uno de esos secretos que te obliga a pronunciar la frase que lo cambia todo: "tenemos que hablar"
¿Y si movemos una sociedad?
Entonces uno se da cuenta de que vive en un lugar con demasiados gusanos para tan poca manzana. Pero también un lugar donde, al observarnos, descubrimos que somos los primeros en hacer aquello que tanto criticamos.
Cuando en 2011 Espasa publicó El bolígrafo de gel verde , los lectores se encontraron con un libro que ya empezaba a triunfar en las redes sociales pero cuyo contenido era un misterio. Dos años después, Eloy Moreno publica su segunda y esperadísima novela. De nuevo, el “de qué trata” es lo de menos, porque hay historias que no pueden resumirse en unas líneas.
Impresiones
Difícil lo tenía Eloy a la hora de enfrentarse a la escritura de su segunda novela. Lo que ocurrió con “El bolígrafo de gel verde” fue tan especial, tan impresionante, que, estoy segura, le tuvo que dar mucho vértigo coger el lápiz o el teclado de nuevo.
Como seguramente sabréis, Eloy escribió una novela a la que tituló “El bolígrafo de gel verde”. Él creía que era buena pero las editoriales no creían lo mismo (o, más bien, no se leyeron el manuscrito que les venía de un autor al que no conocían de nada). Pero él, erre que erre, siguió adelante con su sueño ¿no queréis publicarme la novela? Pues, hala, la publico yo. Y con su novela autopublicada, se pateó librerías, redes sociales y blogs presentándola. No sólo él, también su madre que siempre llevaba dos ejemplares en el bolso para colocárselos a su familia. ¿Insistente? No, convencido de la calidad de su obra. Y ocurrió una cosa: quien leía la novela, resultaba encantado. Hay a gente a la que el boli verde le ha gustado muchísimo y a gente a la que le ha gustado mucho, pero no conozco a nadie a la que no le haya gustado nada (al menos, no creo haber leído una reseña negativa). Fue tanto el éxito del boca a boca que una editorial, Espasa, se fijó en la novela y la publicó, dándole, además, la necesaria publicidad. ¿Y qué ocurrió? Que fue un rotundo éxito –lógico- y se aupó a lo más alto de las listas de ventas. El éxito de Eloy fue merecidísimo, por calidad pero también por tesón.
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Y, claro, no tiene que ser fácil, con estas premisas, ponerse a escribir una segunda novela. Al menos, a mí me daría un vértigo tremendo. Cuando escribió la primera, al fin y al cabo no le conocía nadie, pero ahora tenía mucha gente pendiente de su trabajo: su editora y sus miles de fans.
Pero ¿sabéis qué? Eloy ha estado a la altura: “Lo que encontré bajo el sofá” no es una buena novela, es mucho más que esa: es buenísima, maravillosa, imprescindible. En mi opinión, mucho mejor que “El bolígrafo de gel verde”.
He disfrutado como una enana leyéndola y ahora me enfrento a una tarea difícil: hablaros de ella sin revelar nada. Quizás debería dejarlo así: os aconsejo encarecidamente que leáis esta novela porque no os vais a arrepentir, pero seguro que queréis saber por qué digo esto. Pues bien, lo voy a intentar explicar pero manteniendo el misterio porquees mejor acercarse a este libro con la mente fría, sin saber apenas nada de él
Por eso he transcrito la sinopsis de la editorial y no os voy a contar nada del argumento. Es mejor llegar virgen al libro.
Esta novela es real como la vida misma. Es más, en ella, lo que se contemplan son retazos de la realidad cotidiana de varias personas. Gente normal, corriente, como cualquiera de nosotros. Seguro que cada lector puede identificarse con alguno de los personajes o ver en ellos a algún conocido. Es también una novela muy actual: sólo se puede situar en el momento concreto que estamos viviendo y ojalá en unos años esté desfasada. La crisis, la corrupción política, los recortes y otros tantos temas que estamos viviendo aparecen en la novela. También otros que no sólo se dan ahora sino que también se dieron en el paso y, temo, se darán en el futuro, como el acoso. Se la define como “la novela de una generación indignada” y en ella hay muchísimo de denuncia social.
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Me ha gustado mucho cómo aborda el tema el autor y me ha hecho reflexionar y entonar mi parte de mea culpa. Se nos llena la boca con políticos corruptos, sobres que cambian de manos, yernos reales que han salido rana y mil cosas más. Y es para ello, evidentemente. Pero Eloy también nos muestra como la mayoría de la gente, en un momento dado, podría hacer lo mismo. Yo no he aceptado nunca un sobrecito de ésos pero, ¿sabéis por qué? Pues, entre otras razones, jamás me lo han ofrecido. Pero me planteo qué pasaría si alguien me ofreciera 60.000 euros por elegir a una empresa de obra sobre las demás o, si tuviera la facultad de hacerlo, ¿cambiaría ligeramente las listas de aprobados de una oposición para incluir en los primeros puestos a mi hijo, mi hermano, mi sobrino o mi marido? A ver quién es el guapo que dice un rotundo no. Si lo hacemos es, entre otras cosas, porque el que nos encontremos en una situación así es improbable pero, si se diese la posibilidad, a ver qué haríamos… Porque ¿qué autónomo no ha recibido alguna cantidad en negro? ¿Quién no le ha dicho al pintor que te hace una chapucilla en casa que no te haga factura? ¿Quién no se ha llevado folios o bolígrafos de la oficina a casa para su uso personal? No me digáis que no es para pensárselo detenidamente…
Me han gustado mucho los personajes de esta novela. Y la forma en la que el lector llega a conocerlos. Al principio no sabemos quién es quién pues el autor no da nombres sino que se limita a contar algo de ellos: así conoceremos a la pareja que acaba de saber que va a tener un bebé, al hombre que sabe que le van a desahuciar, a la profesora que va a hacer una sustitución, a la chica nueva del colegio… Muchos de los capítulos empiezan de la misma forma: contando en un solo párrafo algún aspecto de la vida de los personajes en plan: “el vecino del primero tal” , “el que vive al lado, cual..” Una forma muy original de contarnos retazos de vida de unas cuantas personas que ni siquiera van a tener un papel en la novela pero que le sirven al autor para llenar el libro de realidad. Tanto los que sí llegan a ser personajes de la novela como esos otros que son un mero atrezzo, son reales hasta decir basta. Como digo, no es difícil encontrar en ellos características que les asemejen a nosotros o a alguien que conozcamos. Y es que son gente normal y corriente
También me ha gustado mucho el escenario en el que transcurre la novela: Toledo. Yo la conozco de pasada pero me dan ganas de volver allí novela en mano para visitar todos los lugares que he visitado virtualmente durante la lectura del libro. Y, a ser posible, de la mano de un guía como Luis, que me cuente las leyendas y chascarrillos de los sitios que visito. Toledo, de la mano de Eloy, resulta ser un lugar fascinante, lleno de historias que conocer y monumentos que visitar. El Ayuntamiento debería darle un premio al fomento del turismo pues es difícil leer este libro y no tener ganas de ir corriendo a pasar allí unos días.

Si lo que cuenta la novela es precioso, la forma de contarlo no lo es menos. La prosa de Eloy, como en el caso del boli verde, me ha cautivado. El libro te envuelve en sus redes ya en las primeras páginas y no te deja desasirte (si es que quisieras hacerlo, que no es el caso). Es un libro intenso y emotivo, que por un lado quieres devorar pero, por otro lado, te contienes para leer más despacio, saboreándolo en toda su extensión.
Está dividido en capítulos relativamente largos pero, dentro de ellos, hay subcapítulos cortitos (a veces de una sola página) lo que hace que la lectura avance rápidamente. Además, hay bastante diálogo, cosa que la agiliza aún más.
Utiliza dos técnicas narrativas: el narrador omnisciente en general y la narración en primera persona cuando Alicia toma el protagonismo.
El libro no sólo me ha encantado: también me ha emocionado. Me he metido tanto en la acción, he sufrido tanto con Marta, que he llorado en varias ocasiones. Y es que el tema relacionado con ella me pone los pelos de punta, me da terror.
Conclusión final
“Lo que encontré bajo el sofá” es una novela bellísima, con una historia (unas historias) fascinantes y una prosa preciosa que me ha cautivado, encantado y emocionado. No es que recomiende este libro, es que lo considero imprescindible.