viernes, 14 de febrero de 2014

Al calor de una taza de té: de cómo nació mi amor por el té y reflexión: los escritores y su manera de ser



Llevaba meses dándole vueltas a una sección que quería introducir en el blog. En ella, ésta que hoy estreno, hablaré de mis dos pasiones: los libros y el té. No sé, de momento, si tendrá periodicidad fija; me gustaría que fuera una sección de fin de semana pero no sé si todos los fines de semana tendré tiempo y espacio en el blog para publicar un post. Iremos viendo...

En esta sección os contaré alguna cosa acerca del té, bebida que me entusiasma y a la que me confieso adicta, (clases de té, marcas, tazas, anécdotas, imágenes bonitas..., cualquier cosa tendrá cabida) y una reflexión relacionada con la literatura o el blog.

Vamos con la de hoy

De cómo nació mi amor por el té

A mí nunca me ha gustado el café; en ninguna de sus variedades.. Por no gustarme (y ya sé que algunos lo consideraréis una aberración), ni siquiera me gusta su olor. Y ésto es un problema cuando en nuestro país está tan arraigada la idea de "quedar para tomar un café"

No me gustaba el café, pero tampoco las infusiones. Y el té ni lo conocía. Lo conocí ya bastante mayorcita, con 21 años creo recordar. El año anterior había estado en Tours haciendo un curso de francés y allí conocí a una chica alemana con la que trabé amistad. Tras despedirnos, nos carteamos y un día me invitó a ir a su casa, el verano siguiente. Me animé y fui (visto ahora, me parece un poco locura, pero en fín), allá me fui en un viaje interminable en autobús que duró 27 horas...

Su casa estaba en Fehmarn, una isla preciosa al norte de Hamburgo y vivía en una preciosa casa con jardín, muy bucólico todo.

El problema fue el primer día con el desayuno. Me ofrecieron té o café para desayunar. Yo me dije: vamos a lo malo conocido... y pedí café. Me preguntaron si con leche fría o caliente y dije fría. Estaba asqueroso. Al día siguiente, se repitió la escena, pero en esta ocasión lo pedí con leche caliente, a ver si el asunto mejoraba. Y no, seguía estando asqueroso. Así que al tercer día, pedí té. No podía ser peor. Y, cierto, no me gustó, la verdad, pero sí más que el café, por lo que se convirtió en mi desayuno durante los diez días que estuve allí.

Cuando regresé a España, había aprendido a amar el té. En un primer momento, lo tomaba sólo negro, con una nube (que dirían los franceses) de leche. Aunque esta variedad sigue siendo mi preferida, luego he probado más: el té verde, rojo, blanco, con especias, con frutas, etc...

Por aquel entonces (hará unos 20 años) en España apenas se bebía té y en las cafeterías era toda una aventura pedirlo. Me lo han puesto de mil y una formas, casi todas equivocadas, Así que cogí la costumbre de explicar cómo se hacía: la bolsita con agua hirviendo en una tetera y una jarrita con leche aparte. Todavía hoy, si entro en una cafetería desconocida, sigo diciendo "con la leche aparte"

¿Y vosotros? ¿Os gusta el té? ¿Cómo lo descubristeis? ¿Tenéis alguna anécdota interesante que compartir con nosotros? Contadme, contadme

Los escritores y su manera de ser: ¿influyen o deben influir en sus obras?

Esta reflexión viene a cuento de un tweet insensible e impresentable que publicó un escritor el miércoles de esta misma semana. No quiero repetirlo para no darle más publicidad. La mayoría ya sabéis quién fue y en qué consistió su grandísima metedura de pata. Para quien no lo sepáis, simplemente os digo que dio su opinión sobre el aborto de la manera más insensible posible, con un tweet totalmente inadmisible. Le llovieron por todos lados y, al final, tuvo que pedir perdón. Pero sólo tras persistir en su comentario y contestar de forma arrogante a la gente que se metió con él. Al día siguiente, su cuenta había sido borrada (¿por él? ¿por Twitter? Lo desconozco)

Casualidades de la vida, yo había leído su último libro en enero, había redactado la reseña la semana pasada y la había dejado programada hacía ya más de diez días para..., casualidad, para ayer, el día después de los hechos. Conocí el asunto el miércoles a última hora de la noche y, por vagancia, por no apetecerme encender el ordenador, lo dejé estar. Al día siguiente, borré la reseña -no quería parecer oportunista- y se lo comenté a la editorial (pues, al fin y al cabo, se la debía)


Pero, ahora me pregunto: aunque no estemos de acuerdo con las ideas y la forma de actuar de un autor, ¿debemos rechazar la lectura de sus libros por ese solo hecho?

Ahora todos estamos muy expuestos; (casi) todo acaba por saberse. Los autores tienen perfiles en facebook y twitter, con algunos acabamos teniendo hasta una especie de amistad que, quizás, no nos haga ser demasiado objetivos a la hora de leer sus novelas.

Los escritores son personas y, quizás, en sus novelas no se refleje su forma de pensar (a veces sí, a veces no) pero en sus mensajes más o menos particulares, acaban por ir monstrándonos aspectos de sus vidas, de su forma de ser, de su manera de pensar... ¿y si no nos gusta? ¿Si no estamos de acuerdo con su forma de pensar, deberíamos dejar de leer sus novelas?

De los antiguos poco sabemos, algún aspecto aislado de su vida y poco más. ¿Qué pasaría si -es un imaginar- se descubriese que Cervantes maltrataba a su mujer, Shakespeare abusaba de niños, Tolstoi era un torturador...? ¿Por ese motivo El Quijote, Romeo y Julieta o Guerra y paz serían peores? ¿Decidiríamos no leerlas si supiésemos que el escritor en cuestión, hizo algo en su vida privada con lo que no estamos de acuerdo? Creo que es una reflexión que puede dar mucho juego y me gustaría saber qué opináis vosotros.

Yo, lo reconozco, no puedo evitar que mis simpatías o antipatías por algunos autores me influyan y, o bien me decidan a leer o no leer sus novelas, o bien hagan que, de leerlas, las mire con mejores o peores ojos. Hay autores que, en principio, no leería porque no me caen simpátícos. Otros con los que a veces estoy de acuerdo y otros no pero que he decidido leer y su obra literaria me ha gustado mucho

Ahora os toca a vosotros opinar...


40 comentarios:

  1. Interesante la nueva sección, aunque yo no suelo tomar té, soy más de café a pesar de que últimamente me llama la atención y me acabaré animando a probar, parece que se está poniendo de moda o al menos me da a mi esa impresión. Respecto al segundo punto no me había enterado del tema de twitter ni se que escritor ha sido... no me había parado a pensarlo nunca y creo que en principio la forma de pensar no me afectaría a la hora de leer los libros si no tienen nada que ver, pero bueno, nunca se sabe, tendría que ponerme en situación
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo creo que sí que se está poniendo de moda. Cada vez hay más variedades, teterías, cafeterías con cartas de té, sitios donde comprarlo... Anímate a probarlo. Igual a la primera no te gusta, pero insiste un poco y ya verás qué rico

      Eliminar
  2. A mi el te me gusta en leche y con canela!!Y con lo de los escritores,no me he enterado de la polèmica,pero si que me influyen como sean!!besotes

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No lo he probado con canela. ¿Cómo lo haces? ¿Echas una pizquita de canela una vez preparado?

      Eliminar
  3. Hola, Laky. En primer lugar, yo también me hice adicta al té, pero por obligación, jaja. Tuve durante un tiempo la temperatura bajísima, llegué a treinta y cuatro o así. El té, me dijo el médico, me ayudaría a subirla, así que bebía todos los días un par de tazas, jeje. Mi preferido es el té pakistaní ;).

    En cuanto a lo que dices de los autores, a mí también me influye. Mira, hace nada he acabado "El juego de Ender", de Orson Scott Card, y he leído esta semana que el autor considera la homosexualidad una enfermedad. Me llevé las manos a la cabeza, y pensé que seguramente si lo hubiese sabido, no habría leído el libro, por eso de hacerle boicot, un boicot tonto teniendo en cuenta que su libro es hipermega famoso, hasta ha llegado al cine... pero bueno, lo pensé, la verdad: ¿cómo podía escribir ese libro y ser una persona tan intolerante?

    Un debate muy interesante, sí señor. Un beso grande.

    Posdata: ¿Te importa que me lleve el debate un día de estos a mi blog? Quizá cuando haga la reseña del libro que te digo lo comente, porque la verdad es que lo pensé ;). ¡¡Gracias!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Qué me va a importar! ¡Al contrario! Mi intención es que estos post sirvan un poco como trampolín para el debate

      Eliminar
  4. Como adicta que soy empezaré por el tema té. Empecé a tomarlo siendo adolescente, no porque no me guste el café, que me encanta, sino porque la vecina de mis padres, recién llegada de muchos años viviendo en Francia invitaba todos los domingos por la tarde a mi madre a tomar el té en su casa, acompañado siempre de su magnífica repostería casera y yo me apuntaba. Efectivamente no había costumbre en absoluto, hace más de 20 años de aquello y yo por las mañanas siempre tomo café pero el rey de las tardes es el té, intento que sea siempre en casa o en teterías, en el resto suele ser un asco y yo, con los años, me he vuelto muy sibarita. Aprovecho además para decir que nadie prepara el té paquistaní como yo ! ;)
    En cuanto al tema autores decir en primer lugar que yo no me he enterado de nada de lo ocurrido en Twitter (aunque ahora ya he investigado un poco...) Intento no dejarme influir por cómo me caen o cómo piensan los autores porque no quiero que eso me impida disfrutar de buenas lecturas pero evidentemente hay casos para todo. Algunos autores reflejan demasiado de sus ideas, creencias, etc en sus escritos y, si no estoy de acuerdo con ellos, evidentemente no me apetece leerlos. Otros no reflejan tanto sus ideas y, por lo tanto, sí suelo leerlos aunque a veces si mi opinión es muy negativa sobre la persona me da igual que lo refleje o no en sus escritos, no lo leo y punto, total con tanto pendiente no me voy a quedar sin lecturas. Del menda de Twitter ni he leído ni leeré, si no quedaran más autores me tocarían relecturas. Besotes y perdón por el rollo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya me darás tu receta de té paquistaní...

      Eliminar
  5. Hola! Me ha gustado mucho tu entrada.
    Pues yo la verdad es que tengo un grave problema: me gusta el café, pero no puedo tomarlo, y el té, casi igual, no lo he tomado a menudo, supongo que tendría que degustar más tés para ver si me sientan bien. Bonita historia la tuya sobre los tés.
    Y sobre lo otro, algo leí por el twitter, pero no le di importancia, porque no conocía al escritor. Y yo, personalmente si que me importan este tipo de cosas, aunque no tengan que ver con su trabajo, soy poco hipócrita con mis relaciones, y mis libros, música o etc lo son también. Si hay algo que no me guste de su persona, siento mucho, pero su trabajo no creo que llegué a mis manos.
    Un beso

    ResponderEliminar
  6. Yo sabes que soy de café,café y café :) el té no me gusta,tomo manzanilla(con o sin azúcar), infusiones de romero,pero no muchas mas. Bonita historia de como empezaste a tomar té :)

    ResponderEliminar
  7. ¡Hola! Me encanta la nueva selección y espero comentar a al altura ;)

    Bueno, respecto al té, te contaré que tampoco puedo beber café, no me gusta para nada. Una vez, cuando era pequeña, me serví un poco y terminé poniéndolo todo el azucarero, lo que lo hizo aún más desagradable, aunque debo reconocer que encuentro el olor bastante atrayente, es muy raro... Soy una amante del té, mis favoritos son los más sencillos.

    Ahora, sobre el tema de cuánto influyen la personalidad y las opiniones de los autores al leerlos, bueno, te diré que me ocurre algo similar a ti, no puedo evitar verme tocada de forma casi personal cuando un escritor se expresa de una forma que encuentro ofensiva, o sé que comulga con ideas que encuentre aberrantes. Todos somos seres humanos, y cada persona es un mundo, desde luego que todos no nos van a gustar, pero hay cosas que se dicen o se hacen que simplemente no pueden pasarse por alto. Antes que lectora, soy precisamente eso, ser humano, y me sentiría mal de no actuar de acuerdo a mis principios.

    Besos.

    ResponderEliminar
  8. La verdad que las infusiones no me gustan. Hace unos años tuve que tomar una manzanilla por un problema de salud y casi me da algo. El té siempre está en mi casa y hace poco me hice uno por obligación. Lo siento, pero al menos como lo tomo yo (con una pastilla de aspartamo) no me gusta nada. Quizá tenga que probarlo de otra manera. Eso sí, tengo una anécdota con el té que comento mucho. Verás, yo viví un año en Inglaterra, país como sabes muy arraigado a esta infusión. La gente lo tomaba a todas horas, así que las españolas que estabamos ahí, lo hacíamos tb. Creo que aquel té me gustó y estuvo toda una tarde tomande tés a todas horas. Igual tomé más de 3... El caso que cuando llega la noche, estoy como una moto y sin ningún sueño por ninguna parte. Estaba despejada como la que más y aquello me mosqueó... En eso me di cuenta de los tés que estuve tomando y me di cuenta de lo que despejaba. La teína es milagrosa y si lo llego a saber la de noches que hubiera invertido estudiando con ese estímulo. Además, a diferencia del café, no excita tanto (al menos a mí). El café me encanta, además como estuve trabajando con una cafetera parecida a la Nesspreso, me acostumbré al sabor amargo y ya casi ni lo tengo que endulzar. Sólo tomo 2 cafés al día descafeínados de máquina. Y bueno, espero no confundir la tila con el té, ya que el resultado es muy diferente (y creo que a veces tomé té por tila).

    En cuanto al tema que planteas, ya lo estuvimos hablando y es evidente que ante semejantes comentarios, te niegues a reseñar una novela suya. No sé si te tiene que caer bien un escritor para que te guste su obra, pero si sus opiniones son inadecuadas, no merece ser leído. No me parece bien que alguien tenga prejuicios con un escritor por tener una idea diferente (política por ejemplo). Pero si esa idea va en contra de los derechos humanos, como este caso, no merece ni que lo publiquen.

    Y bueno, cuántos clásicos hay con comportamientos que hoy en día serian de cárcel, pero hay que entender la época en la que vivían (recordemos que Platón no era sólo profesor de sus alumnos).

    Besos!

    ResponderEliminar
  9. Vaya entradón que te has marcado hoy...vas fuerte, jajjaa !
    Primero te comento el tema más light, el del cafe versus té..yo me quedo con el primero. Y eso que me encantaría que me gustase el té porque considero que es más saludable, pero su gusto áspero me tira para atrás y es una bebida que tomo en contadas ocasiones.
    El segundo tema que comentas es más peliagudo, pero mi respuesta es que teniendo antecedentes sobre el escritor, sinceramente, no leería su obra. Y en mi interior sé que no es correcto, y que habría que separar sus opinones sobre su destreza con la pluma, pero creo que no sería capaz. Por cierto que tengo que indagar porque a pesar de que me enteré de "algo", al final no me quedé con la identidad del susodicho....
    En fin, felicidades por la entrada. Besos !

    ResponderEliminar
  10. Sobre el café y el té prefiero el te, y me gusta especialmente con leche, pero sin agua, es decir caliento la leche y me pongo un sobre de té especiado (el chai) o té rojo.
    Sobre los autores, creo que hay que ignorar cómo son ellos y abordar su obra independientemente de su personalidad aunque sean bordes o nazis como Paul Celan y "Viaje al fin de la noche". Eso es lo que aprendí en la facultad. Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Otra cosa es que haga apología en su obra, eso sí que no lo toleraría.

      Eliminar
  11. Respecto al té diré que yo también soy adicta, aunque no tanto como lo soy al café. Me gusta solo, cortito y fuertecillo. Solo con olerlo ya siento un placer indescriptible. Me levanto de la cama y aún en pijama y sin haberme lavado ni la cara me voy directa a la cocina a tomar mi primer café del día. ¡Adicta 100%! Pero como no me viene bien tomar más de tres al día y soy de pasarme las horas taza va taza viene pues el té empezó siendo un sustituto ideal hace algunos años y a día de hoy me encanta tomar té de toda clase. Últimamente me he aficionado a un té negro con sabor a chocolate y menta que me encanta. No solo me ayuda a tomar menos café sino que además me sirve para tomar más agua, cosa que necesito porque no siempre alcanzo a los 2 litros de rigor y así se me hace mucho más fácil. Y las tazas me encantan, te diré que incluso dependiendo del estado de ánimo en el que me encuentre cojo una u otra.

    Y sobre el descalabro del autor en cuestión, confieso que me sentí indignada y ofendidísima como mujer y como persona. Me sorprende mucho que una persona joven y con la supuesta cultura que le creía pueda hacer una afirmación como esa y además en una red social. Que habrá quien diga que hay libertad de expresión y bla bla bla... sí, la hay, pero creo que se pasó bastante y perdió el respeto por completo no solo a las mujeres sino a todas las personas con dos dedos de frente, cosa que él demostró no tener. Me dio por pensar en esto que aquí expones cuando vi que hubo algunas personas que atacaban a la editorial por este comentario desafortunado ¡y dime tú qué culpa tiene la pobre editorial de lo que opinen los autores en su vida personal! De ahí que me dio por pensar también en si la obra de un autor se puede valorar a través de sus ideas personales. Creo que no, tengo su libro pendiente y lo leeré, aunque quizás esperaré a que se me pase el calentón, y quizás me guste mucho y me parezca un novelón, pero es que pienso que nada tiene que ver con lo que ha pasado esta semana. Como persona me ha desmerecido mucho, muchísimo, pero como autor ya lo juzgaré cuando haya leído su obra.

    Un besazo

    ResponderEliminar
  12. Hola! A mi me encantan los capuchinos, y como tu dices en el caso del té, en pocos casos los hacen buenos. El té no lo he probado pero mi padre es adicto al té verde. Quizá en algún momento lo pruebe... pero de momento no se me ha abierto la vena.

    En cuanto al segundo tema, no se cuál es el autor en cuestión de la polémica, pero sí es verdad que mis simpatías o antipatías por los autores condicionan mucho mis lecturas. De hecho, hay ciertos autores que aparecen alguna vez en televisión dando su opinión sobre temas de actualidad que si no estoy de acuerdo con ellos les cojo manía y ya no leo nada suyo.

    Un saludo!

    ResponderEliminar
  13. Qué gran sección, Laky, y con un título irresistible. Yo también soy una gran bebedora de té, no puedo remediarlo.
    ¿Qué si el carácter de los escritores se refleja en sus obras? Pues rotundamente sí. Hace poco, una autora italiana encantadora, Loredana Limone ("Un lugar afortunado", que os recomiendo muchísimo), me decía en una entrevista que cuando escribes una novela siempre pones en ella algo de ti mismo, es inevitable.

    ResponderEliminar
  14. Yo creo que no me gustan ni el té ni el café, aunque alguna vez los pruebo con la esperanza de que me gusten, porque oler es que huelen divinamente jaja Precisamente esta tarde he probado con un café descafeinado con leche (y con mucho azúcar), que es la única forma en que soy capaz de tomarme el café.
    En cuanto al otro tema, sí me ha pasado que cuando un autor me cae bien o he tenido alguna relación con él parece que leo sus obras con más gusto que cuando no lo conozco. Lo contrario, el no leer algo de un autor que me caiga mal, no sé si me ha pasado muchas veces, pero desde luego que me influiría.
    Besos!

    ResponderEliminar
  15. No soy habitual bebedora de te. En ocasiones lo he tomado, pero soy más cafetera. Me ponen un buen café y me pierdo. Y mira que no debería tomar mucho, pero es que es el único vicio que tengo... Eso sí, me los estoy poniendo muy cortitos.
    Sobre el otro tema, creo que es casi imposible que no nos influya que un autor nos caiga bien o mal para leer su obra. De los clásicos es que no nos preocupamos de conocer su vida, que si le echáramos un vistazo a la biografía de más de uno, nos sorprenderíamos. Pero como queda más lejos, no le hacemos mucho caso. Le hacemos caso al autor coetáneo, que es el que habla sobre problemas que ahora nos preocupan. Y si encima hace comentarios tan desafortunados como el autor que mencionas, difícil va a ser olvidarlo. Va a costar darle una oportunidad.
    Besotes!!!

    ResponderEliminar
  16. Bueno, respecto a lo primero es sencillo: yo soy muy cafetero desde peque, creo que es herencia de mi madre. Pero últimamente también le soy bastante infiel con el té, que me gusta en todas sus variedades :P Supongo que por aquello de que es más sano y también me quita el sueño por las noches.

    Respecto a lo segundo, es algo más escabroso. Yo creo que, en nuestra esfera profesional, a nadie nos gustaría que nos juzgasen por aspectos de nuestra vida privada, no creo que fuese exactamente justo. El problema es que una novela, una buena novela, siempre me ha dado la impresión de ser algo bastante personal, y las fronteras aquí se difuminan un poco. La literatura, el arte en general, es un ámbito bastante distinto en este sentido.

    A mí me ocurre como a ti. Hay autores que no me caen bien y me cuesta un poco más acercarme a su obra. A veces termino haciéndolo y otras no. Un ejemplo de las que no es Dragó. Premio Nacional de Literatura y todo lo que queráis, pero no lo trago. Y seguramente terminaré leyendo algo suyo, pero de momento no ha sido el caso.

    Besines, LAKY! ;)

    ResponderEliminar
  17. En casa, mis padres tomaban té muy a menudo, pero yo no me había animado con él. El té yo lo descubrí cuando me fui a estudiar en Granada, en las teterías, pero tengo que reconocer que durante 5 años siempre tomé el mismo y en el mismo sitio: Tetería Alfaguara y el té alfaguara con leche y canela, se diferenciaba algo del pakistaní, pero no lo recuerdo. Así que lo que realmente descubrí fue el té negro con leche y canela, no di una oportunidad al resto. De todo esto hace más de 20 años. El té con leche sigue siendo el que más me gusta pero fuera de casa es muy difícil que lo preparen bien, aunque alguna vez caigo, la mayoría de las veces me arrepiento de haberlo pedido. Así que café, que también me gusta y en todos sitios están acostumbrados a hacerlo, aunque no quiere decir que sepan hacer un buen café. La canela en el café con leche también puede estar espectacular.

    ResponderEliminar
  18. Hola,
    Original sección me iré pasando.
    Me declaro consumidora de té ocasional, me gusta principalmente el negro. Y es que adoro el café! me encanta y abuso de el más de lo que debería pero hasta q este pequeño placer no se transforme en adicción seguiré dandome el gustazo.
    Hasta la próxima!

    ResponderEliminar
  19. Hola,
    Original sección me iré pasando.
    Me declaro consumidora de té ocasional, me gusta principalmente el negro. Y es que adoro el café! me encanta y abuso de el más de lo que debería pero hasta q este pequeño placer no se transforme en adicción seguiré dandome el gustazo.
    Hasta la próxima!

    ResponderEliminar
  20. ¡¡¡¡¡¡Por fin!!!!!!
    Por fin doy con alguien a la que no le gusta el café, ni tan siquiera el olor. Siempre me he sentido como un bicho raro. Incluso en mi época de universitaria, todo el mundo me decía que cómo podía estudiar sin tomar café.

    Lo he probado de todas las maneras. Una amiga me decía que en un bar estaba de muerte (y tanto... casi me muero del asco), después en la universidad un amigo me dijo que en una de las facultades hacían un cappuccino buenísimo (sí, para vomitar), después con una amiga de fiesta, ella quería un café y yo un whisky, así que pedimos un irlandés. Ella sólo decía "cómo sabe esto a whisky" y yo respondía "cómo sabe esto a café". Más tarde mi prima me dijo que el problema era que había bebido café siempre en bares, lo que tenía que hacer era probar un buen café casero. Y esa fue la última oportunidad que le di a la gente y al café.

    Mientras siempre he bebido infusiones, y té.

    Por cierto, ¿27 horas en autobús? (Me duele el culo de pensarlo).

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  21. Hola, interesante sección, no soy mucho del té, lo mío es el café en la mayoría de sus variedades.
    Con respecto a los escritores es complejo porque varias veces me ha pasado de leer sus obras, considerarlos excelentes escritores y luego lo escuchás en una presentación o en una entrevista y afirma ideas con las que no estás nada de acuerdo, se muestra soberbio y ya me dan ganas de romperle la cabeza. Aunque ahora he sido un poco más tolerante y aprendí, mi vida personal es una cosa, en la institución donde trabajo deben valorarme como funcionaria, creo que es lo mismo. Saludos.

    ResponderEliminar
  22. Como te entiendo con lo del café, a mí no me gusta nada, ni el sabor, ni el olor ni nada. Ni siquiera puedo comer una tarta de café o un caramelo de café. Así que también procuro tirar de infusiones.
    Sobre la polémica...pues no se quien ha sido el escritor que la ha generado. Investigaré un poco, pero sí reconozco que como alguien me caiga mal me es difícil empezar un libro suyo.

    ResponderEliminar
  23. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  24. Qué interesante la sección. En realidad no me gusta nada el té, soy de café completamente, aunque algún té me he tomado pero no lo disfruto igual. Lo que me parecen preciosas son las teterías árabes que han aparecido por muchos sitios, esas imagino que a los fans del té os encantarán no? De todas formas espero aprender muchas cosas sobre el té en esta sección y ver si me ánimo más con él.
    En cuanto al debate que planteas, te voy a ser completamente franca. Si el autor no me cae bien o ha hecho o dicho algo que me parece una barbaridad o con lo que no comulgo para nada, no lo leo, lo tengo clarísimo. Sé que puede ser injusto porque a nadie nos gustaría que nos juzgaran en nuestro trabajo por pensamientos personales o actos de nuestra vida privada, pero en mi caso es inevitable. Además ya leería los libros de estos autores que me caen mal con otros ojos y te aseguro que no los disfrutaría. Puede que no sea lo correcto pero es algo que tengo clarísimo.
    Besos!

    ResponderEliminar
  25. Pues me pasa lo contrario que a ti. Yo soy mucho de café (descafeino que si no me ataco) y no concibo un día sin tomarlo. En cuanto al té, prometo que lo he intentado pero no encuentro lo que me guste. Eso sí, con leche no lo he probado. Habrá que intentarlo. Besos.

    ResponderEliminar
  26. Uff, pues lo del té y yo empezó casi como un castigo. YO soy cafetera...muy cafetera pero todas las noches antes de acostarme me tomo un té calentito, jajaja. Empecé a tomarlo sustituyendo a un gran tazón de colacao caliente que me tomaba antes de dormir y como eso engordaba, lo sustituí en una de mis miles de dietas por té. Y así hasta ahora porque a todo se acostumbra una pero en realidad no soy mucho de hierbas aunque tengo que reconocer que hoy en día hay algunas que están superbuenas. YO tomo muchos diferentes porque compro en teterías y hacen unas mezclas con vainilla, cardamomo, etc que me encantan.

    El otro tema para mi es bastante sencillo. Los clásicos pensaban según su época y los que más nos sorprenden son los que eran avanzados para esa época. Pero era normal que tuvieran ideas o actitudes que hoy nos puedan escandalizar pero es difícil pedirles otra cosa en los tiempos en que vivieron y de la educación que recibieron. Además eran menos escritores, pocos donde elegir.
    En cambio hoy en día, un escritor es un personaje público, más público que nunca en el momento en que él mismo se muestra en redes sociales y hace pública su manera de pensar. Una cosa es pensar de otra manera y expresar una opinión. Muchas figuras públicas lo hacen (actores, cantantes, deportitas,...) y si no lo hacen a muchos hasta se le presupone su opinión. Pero lo de este autor atenta contra Derechos básicos de las mujeres. NO es una cuestión de ser de izquierda o de derecha, es cuestión de ser una persona con humanidad o un bárbaro. Y éste es un bárbaro o un subnormal que no sabe ni lo que dice. Con la cantidad de gente decente que escribe hoy en día, no tengo porque darle a gente con éste ejemplar la satisfacción de leerle algo que haya salido de semejante cerebro. Me insultaría a mi misma.

    Buena sección y muchos besos :)

    ResponderEliminar
  27. Me ha gustado mucho tu anécdota sobre el té: a mí me gusta, aunque reconozco que no sé prepararlo o tomarlo bien, como cuando voy a alguna tetería especializada: pero no me rindo! Sobre el lamentable tweet del autor... A ver, todos somos humanos y podemos meter la pata, pero como yo también soy humana, soy incapaz de mirar con simpatía a una persona que piensa así y se reafirma en las burradas tan grandes que dice. Quizás de los autores antiguos no me afecte tanto porque vivían en otra época con otros valores distintos, pero que en pleno siglo XXI haya gente tan insensible crean en mí un rechazo inmediato y muy pocas ganas en invertir en su obra, por muy buena que ésta sea. 1beso!

    ResponderEliminar
  28. hola! muy buena esta nueva sección. yo tomo café todos los días, con leche o con agua, me encanta. no soy mucho del té, aunque también me gusta. eso sí, con leche no puedo pasarlo. no recuerdo haber provado muchas variedades porque nunca se ha presentado la oportunidad, pero seguro que me animo en algún momento.
    sobre el otro tema, no sé quién fue ni que fue exactamente lo que dijo, pero investigaré un poco. como ya lo dijeron otras personas más arriba, creo que sí me influiría mucho a la hora de leer y valorar la obra de un escritor si sus ideas sobre determinado tema me parecen aberrantes, o si me entero que tubo un comportamiento inaceptable.
    besoss, te felicito por este gran blog!

    ResponderEliminar
  29. Yo soy más de café. De hecho, el té me pone nerviosísima (se ve que me afecta más la teína)
    En cuanto a tu reflexión sobre los autores, su ideología y sus obras, desconozco cómo ha sido esa polémica, pero está claro que es muy difícil diferenciar a un autor de su obra, por mucho que se intente.
    Abrazo!

    ResponderEliminar
  30. Pues me pirra el café... pero soy muy pro-infusiones en general. De hecho me gusta cocer la hierba y colarla después, aunque también tengo bolsitas de las de toda la vida jejej

    En cuanto al otro tema, me puede influir en parte, intento que no pase, pero lo dicho. Ni idea de lo de twitter, estoy desconectada en ese sentido U.U

    Besotes

    ResponderEliminar
  31. Me gusta mucho esta sección (aunque como ves voy con retraso en los blog)!!
    Si te soy sincera ni café ni té, El café me gusta pero tampoco me muero por tomarlo y el té, probé un día el verde y me pareció malísimo. Peeeero como todo el mundo últimamente lo toma que parece que esté de moda me he propuesto probarlo de verdad, a lo mejor no hubo suerte con el verde.
    Te agradeceré algún consejo de tipo de té o receta, o lo que sea que creas que necesito saber.

    De lo del autor, ni me había enterado. No se de lo que hablas, pero si tengo que decir que no puedo evitar que me influya lo que los autores piensen. Por ejemplo lo que comentas, Romeo y Julieta serían peor? no, claro que no, pero si Shakespeare maltratara a su mujer, te aseguro que no lo leería. Es solo una opinión personal. La calidad de una obra no va unida con las convicciones de la persona que la escribe, pero mi decisión a la hora de elegirla sí. Tampoco hago una investigación de los autores antes de leerlos, hay algunos que me caen mejor que otros, y por supuesto autores que leo con los que no siempre estoy de acuerdo, pero una cosa es dar tu opinión (legítima) y otra la falta de respeto al hacerlo.
    Besos guapa

    ResponderEliminar
  32. Aquí una más que se suma a un cierto "odio" por el café. (¿Y que me dices de la cara que pone cierta gente cuando les dices que no te gusta?) Y yo también descubrí el maravilloso mundo del té con venti-pocos, hace pocos años, la verdad.
    Yo soy de té verde y blanco sobre todo, aunque no le haga ascos a ninguno. Y en los bares... prefiero no pedirlo precisamente porque tener que explicarlo me corta un poco. Mejor en mi momento de sofá y libro.
    Un beso

    ResponderEliminar
  33. Yo lo del te se lo dejo a mi hija. Y en cuanto a lo de los autores, es relativo, porque Reverte no me cae precisamente bien pero me gustan sus libros. Pero si el que se anda con tonterías es un desconocido, tiene muy difícil que lea nada suyo (como ocurrirá con el impresentable que tu sabes)

    ResponderEliminar
  34. A mi me gusta el café, el té y las infusiones. Sin embargo, no tomo mucho café porque me dispara el corazón así que me encanta el té pero sólo, sin leche. Lo llevo tomando desde......tiempos inmemoriales. El que más me gusta, el té verde al estilo marroquí...Conozco muy bien el ritual para hacerlo y para mi es otro mundo. Pero, actualmente, tomo té blanco y té rojo. Voy variando. El negro no me gusta tanto. He probado muchas marcas. En las cafeterías no suelo exigir demasiado. Cuando voy a una tetería ahí ya me pirro.

    Sobre el autor, pues diría que no debe afectarte. Diga lo que diga...sinó la lista de los que no leeríamos por lo que dicen o hacen, sería larga.

    Besotes ;-)

    ResponderEliminar
  35. Me encanta esta nueva sección, no había podido pasarme hasta ahora a leerla pero no pienso perderme ninguna de sus entregas.

    Aquí otra apasionada del té. ¡Qué difícil es tomar un buen te fuera de casa!

    Besos

    ResponderEliminar

Gracias por tu comentario