
Ah, las bibliotecas! Ese templo del saber! ¿Dónde se puede encontrar más a gusto una libro-adicta que en una biblioteca? Libros por todas partes, de todos los géneros, formas y colores y, encima, gratis!
La gente como yo es muy querida en las bibliotecas. En un país en el que se lee poco, encontrarse con una lectora compulsiva que visita a menudo las bibliotecas, para un bibliotecario que se precie, es una bendición. En las dos que más frecuento, me conocen por mi nombre (señal de que no son demasiados los lectores compulsivos)
No obstante, deberían prohibirme el acceso a las bibliotecas. Bueno, en realidad me lo he casi prohibido yo, limitado más bien. Yo acumulo libros como las urracas objetos brillantes. No hay libro que no me llame la atención. Encima, esto de internet, con acceso ilimitado a páginas de opiniones tales como Ciao o dooyoo hace que te recomienden un montón de libros en los que igual de otra manera no te habrías fijado. Y la lista de libros por leer va creciendo y creciendo... en progresión geométrica...
Están los libros que me compro, los que recibo a través de bookmooch (gran invento), los que me prestan mis buenos amigos Yolanda e Ignacio... y, finalmente, los que cojo en la biblioteca. No debería hacerlo porque la lista de libros que tengo en casa sin leer supera ya la centena. Y no es porque no lea, ya que todos los días, no importa lo cansada que esté, leo algo. Pero es que no leo tan rápido como adquiero libros.
La última mitad del año pasado conseguí no entrar en una biblioteca; ojos que no ven corazón que no siente; si no sé lo que hay allí, me resulta más fácil evitar la tentación...
Pero, hace dos semanas, fui a una acompañando a mi marido. Y no sólo cogí un libro (dos, en realidad) sino que también reservé otro. Y hoy me he acercado a devolver el libro que ya había leído ("El fío modifica la trayectoria de los peces") y he salido con cuatro! Y es que, claro, me siento irremediablemente atraída por las baldas donde colocan, bien a la vista, las novedades. Y de allí he salido con "Las marismas", "Gracelling", "Némesis" y "El viajero del siglo". Lo mio no tiene nombre!
Cuando tenga que devolverlos, tengo claro que se lo encargaré a mis padres. Yo prometo firmemente -soy testigos- de que no volveré a entrar en una biblioteca durante el año 2010!!!!