Mostrando entradas con la etiqueta Libros que te dan un momento de felicidada. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Libros que te dan un momento de felicidada. Mostrar todas las entradas

jueves, 17 de julio de 2014

"Un hotel en ninguna parte" - Mónica Gutiérrez



Me gustó tanto la primera novela de Mónica Gutiérrez, “Cuéntame una noctalia”, que no dudé en hacerme con la segunda, “Un hotel en ninguna parte” en cuanto supe de su publicación en Amazon. Como no dudé, tampoco, en apuntarme a la lectura conjunta que organizó Isi en su blog From Isi.

Éstas son mis impresiones





Mónica Gutierrez

Mónica Gutiérrez nació y vive en Barcelona. Licenciada en periodismo por la UAB y en Historia por la UB. Escribe desde que tiene memoria y ha participado en diversos concursos literarios, con mayor o menor fortuna, pero es la primera vez que se atreve con una novela larga.


Desde hace algunos años es la administradora de un blog que lleva por nombre Serendipia, el cual sigo desde hace tiempo aunque no siempre comente…

Datos técnicos

Título: “Un hotel en ninguna parte”

Autor: Mónica Gutiérrez

Editorial: autopublicado en Amazon

Edición: digital

Publicado el 2 de junio de 2014

Páginas: 186

ASIN: B00KQVQ43U

Precio: 1,98 euros



Argumento

¿Quién dijo que las segundas oportunidades no podían ser las mejores? No importa lo mucho que te escondas: cuando el amor viene a por ti, te encuentra.

A Emma Voltarás no le queda nada: ni trabajo, ni casa, ni pareja. Por eso acepta una oferta para trabajar todo el invierno en El Bosc de les Fades, un hotel escondido en un bosque. Allí aprenderá que todo lugar extraordinario esconde secretos pero ¿no es ese el mejor punto de partida para empezar de nuevo? Y es que cuando no te queda nada allí de donde vienes no tienes más remedio que seguir adelante.

Emma pronto descubrirá que la amistad puede encontrarse en cualquier lugar, por muy escondido que esté, quizás de la mano de una camarera de habitaciones hada madrina, o de una niña extraordinaria, o de un viejo escritor necesitado de ternura, o de un cocinero que le abrirá las puertas de los escenarios, o de un surfero que se hace mayor a su pesar, o de una jardinera susceptible; o, quizás de la mano de un hombre huraño y maravilloso capaz de devolverle la ilusión por volver a bailar sobre zapatos de cristal entre las flores de un jardín encantado.

Sin mapas.
Sin prisas.
Sin condiciones.
Ven a perderte en El Bosc de les Fades.



Impresiones

Por si hay algún despistado, os diré que Mónica Gutiérrez es más conocida en la blogosfera como Mónica-serendipia, pues, además de escritora, es la administradora del blog Serendipia (http://serendipia-monica.blogspot.com/). Desde ahí nos deleita con sus reseñas de libros, siempre respetuosas, siempre certeras, siempre escritas con la misma sensibilidad de la que también hace gala en sus libros.

Como he dicho en la introducción, “Cuéntame una noctalia” me encantó, por lo que no podía dejar de leer su nueva novela, con un título tan sugestivo como la anterior. Y es que Mónica sabe elegir los títulos como nadie, no me digáis que no son preciosos…

Hace poco más de un mes que autopublicó su novela en Amazon y ya tiene más de 25 críticas y una valoración media de 5 estrellas, la nota superior. Como veis, no soy la única a quien gusta esta escritora que, espero, un día no muy lejano consiga publicar en papel con una editorial convencional.


¿podría ser así el hotel?
La historia transcurre en un pequeño hotel rural, situado en los bosques catalanes. Anteriormente fue un monasterio benedictino que la familia de Tristán y Samuel heredó, decidiendo transformarlo en un hotel especial, un hotel con encanto. Da igual, realmente, dónde esté situado el hotel. Está en Cataluña pero también podría estarlo en Irlanda o en un país del norte de Europa. Como bien dice el título, en ninguna y en cualquier parte. También la época da un poco igual. Por la estructura a base de correos electrónicos, está claro que tiene que transcurrir en la edad moderna pero, si sustituyésemos los correos por cartas ordinarias, escritas a mano, con pluma y tinta, igualmente podría estar situada en el siglo XVIII. Porque lo que cuenta, es en definitiva, una historia atemporal. Además, la forma en la que narra la historia, a mí se me da un aire a esas novelas victorianas tan bonitas. ¿Soy la única que piensa así?

No son muchos los personajes que pululan por esta novela. Lo bueno es que todos están, con unas pocas notas, muy bien caracterizados. Especialmente los tres protagonistas, algo lógico pues son ellos los que, en primera persona, nos van a contar la historia; pero también los personajes secundarios están descritos con la suficiente entidad. Lo mejor es que son personajes que enseguida se hacen un hueco en nuestro coranzocito, hasta la pobre Enma, una mujer herida y triste, hasta el serio y formal Samuel o el sinvergüenza de Tristán. También los secundarios, como Lexintong –el escritor que es el único cliente del hotel-, o Mabel y su adorable hija, etc…

Decía en la reseña de Cuéntame una noctalia que me había parecido un bonito cuento para adultos. Y lo mismo digo en este caso: la novela tiene mucho de cuento; un aire naïf, un cierto toque mágico. Me da la impresión de que Mónica ha encontrado su estilo entre estas historias cómodas, agradables, que te hacen sentir bien. Esta novela es de ésas que yo llamo “novelas que te dan un ratito de felicidad”. Novelas cómodas, agradables, que lees con una sonrisa en la boca –no porque sean cómicas, sino por tiernas- y que terminas sintiéndote realmente a gusto. Me recuerdan por su estilo, por la sensación que me dejan y por ese pequeño toque de magia, a las dos novelas que he leído de Anejli Banarjee: “La librería de las nuevas oportunidades” y “La tienda de los recuerdos perdidos”.


El estilo de Mónica es cercano, amable y cálido. Una prosa sencilla y bella que da muy buen resultado. El libro se lee en dos ratos, por la facilidad de lectura y porque no puedes parar de leer ya que te atrapa en sus redes. Su escasa extensión –no llegaría a las doscientas páginas en papel- posibilita la tarea. Pero da pena terminarlo porque, realmente, me hubiera gustado que durara y durara, no me cansaba de leer esa preciosa historia.

“Un hotel en ninguna parte” es una novela actual –aunque, como he dicho unos párrafos más arriba, si eliminásemos los mails y otros aparatos modernos como los móviles, perfectamente podría situarse en cualquier otra época- que utiliza, como técnica narrativa, una de las formas más habituales de comunicarse en la época moderna: los correos electrónicos. Es a través de los mails que envían los protagonistas: Enma, Samuel y Tristán, como conoceremos la historia. En muchos casos, desde los tres puntos de vista pues hay ocasiones en que los tres narran los mismos hechos según la forma en la que cada uno los ha vivido.

No son correos que se intercambien entre ellos, sino que son envíados a dos personajes secundarios de la novela: Enma se los envía a su amiga íntima Anna y Tristán y Samuel, hermanos, a su madre. Aunque tanto Anna como la madre, van a aparecer en un determinado momento en la historia –pues pasan unos días en el hotel- realmente no interactúan y las respuestas que, eventualmente dan a los correos que les envían, debemos imaginárnoslas pues no las vemos escritas.

Es una estructura original la que tiene la novela y lo cierto es que funciona muy bien pues permite a la autora mostrar diferentes puntos de vista, así como desnudar los sentimientos de los protagonista que, en cierta forma, se “confiesan” a través de los correos que envían. Además, al ir cambiando de un narrador a otro, de un asunto a otro, y al utilizarse el típico estilo coloquial que todos usamos en nuestros mensajes, la narración se aligera y se vuelve verdaderamente ágil.

El ambiente que crea Mónica con sus palabras es cálido y acogedor, como el propio hotel en el que transcurre la historia. Hay un pequeño toque mágico, que lo asemeja a los cuentos de hadas y que contribuye a darle esta atmósfera tan especial.



Conclusión final

Sin duda, esta novela es una delicia. Una novela amable, cálida y acogedora, para leer de un tirón con una taza de té en las manos y una manta sobre las rodillas –no sé por qué, a pesar de haberla leído en pleno verano, las novelas de Mónica me van más con el mal tiempo…

Una novela que entretiene, que engancha, que se lee en un suspiro y que, sobre todo, te da un ratito de felicidad.





viernes, 29 de enero de 2010

"El frío modifica la trayectoria de los peces" - Pierre Szalowsly


Estoy en una buena racha lectora. Eso hace que, evidentemente, lea más rápido. Además, ha coincidido que los dos últimos libros que he leído han sido muy cortitos, de esos que se leen en dos tardes tontas, así que aquí estoy de nuevo dándoos la murga con otra opinión literaria. Coged las agendas donde apunteis los libros que tenéis intención de leer en un futuro, porque hay uno más para apuntar: "El frío modifica la trayectoria de los peces".El sábado pasado fuimos a comer a casa de mis padres y, como hacemos de vez en cuando, pasamos por la biblioteca de su barrio. Yo me lo tenía prohibido desde hace algún tiempo (no puedo entrar sin coger algo) y ya llevaba unos tres meses sin entrar así que me dije: "Voy a entrar a ver si ya estoy curada de mi adicción" ¿Qué pensáis? Pues que no, es evidente! Cual adicto que encuentra una jeringuilla abandonada, así me abalancé yo sobre las novedades. Y cogí no uno sino dos libros.


¿Por qué cogí éste? No conocía al autor, no había leído ninguna crítica sobre él, no sabía de qué iba... Pero estaba ahí, en las baldas, en un lugar destacada mirándome y diciéndome "llevame a casa". Y es que tiene una portada de esas que no puedes evitar mirar. En la parte de abajo una persona en blanco y negro con unos prismáticos. Todo el resto de la portada en un azul vibrante y sobre este fondo azul, unos cuantos peces de brillantes colores. Peces rodeados de un aura blanca, como si un niño los hubiese recortado con borde y pegado allí. El borde da sensación de relieve y varias veces los he tocado a ver si, efectivamente, sobresalían del papel. Pero no. El título también ayudó, porque, ¿no me negaréis que es un título curioso? Un título llamativo, que no indica para nada de qué puede ir el libro y que obliga a cogerlo y leer el resumen de la parte trasera. Y os copio lo que pone allí: "el frío modifica la trayectoria de los peces es la historia de una felicidad caída del cielo. Una narración conmovedora, llena de ternura y optimismo, en la que una inesperada tormenta de hielo cambia la vida de un niño de once años, la de sus vecinos y la trayectoria de unos peces muy especiales". Comprendéis que tenía que cogerlo, no?Si a eso añadimos las críticas que en la misma parte trasera se incluyen (para variar, críticas que sí vienen a cuento), "Un fuerte sopolo de felicidad sencilla y verdadera, sin florituras,. Un concentrado de frescura y delicadeza" (la-référence.info) y Pierre Swalowski nos regala una novela cálida que recupera la esperanza y nos muestra el lado luminoso de los seres humanos" (Club de lectura Archambault), la decisión estaba clarísima. Ya en la sobremesa, me escapé un momento al baño con el libro y tardé unos minutos más en volver: la novela me había enganchado.


Datos técnicos


Novela editada por Grijalbo con el ISBN 978-84-253-4318-6. Editada por primera vez en abril de 2009.Tiene 210 páginas.


Cuesta 14,90 euros.


Argumento


El niño protagonista, cuyo nombre no llegamos a saber, recibe después de las Navidades la peor de las noticias: sus padres se separan. Él no entiende por qué no le han consultado a él, quien, al fin y al cabo, es uno de los implicados y no quiere ser como esos niños de su clase que pasan cada semana con uno de sus progenitores. Por eso, pide ayuda al cielo y éste le responde en forma de helada. Sobre Canadá va a caer la peor de las heladas de la historia.


Pero la helada no sólo va a afectar a su vida, sino también a la de mucha gente, en concreto, a algunos de sus vecinos: un sector del edificio se queda sin luz y tiene que arrimarse al otro; surgen, así, extrañas amistades.


Personajes


.- El niño protagonista. No llegamos a saber su nombre pero, como él mismo dice al final, eso no importa. Al fin y al cabo, lo que le ha pasado a él -la separación de sus padres- es un hecho desgraciadamente cotidiano.


Él es el que relata la historia en primera persona, de una forma sencilla, infantil, directa. Dice verdades como puños y se hace de querer..- Sus padres, Martin y Anne


Martin es un policía que no hace la calle sino que está resguardado dando clases en la academia de policía. Y, cuando llega a casa, hace lo que muchos de nuestros hombres hacen; se sienta en el sofá con el mando de la tele en una mano.Su mujer, Anne, está harta. Ya no lo soporta. Ha dejado de quererle y admirarle y la chispa del amor se ha apagado entre ellos.


.- Julie. Es una stripper. De una belleza despampanante, se desnuda ante hombres en un local cercano. Sus ideas de éstos no son demasiado positivas pero, como todo el mundo, busca el amor. Cuando encuentra a Boris, un ruso vecino que sólo la mira como a una persona, no puede evitar sentirse atraída por él.- Boris. Es el que da título a la novela. Es un matemático antiguo jugador de hockey. Está haciendo una tesis y, para argumentarla, tiene en casa un acuario con peces. La temperatura es constante a 32 grados y ha descubierto que los peces hacen, una y otra vez, la misma trayectoria. Si la temperatura se altera, la trayectoria también. Por eso, necesita que la temeperatura sea constante, lo que se complica cuando su casa se queda sin electricidad. Su vecina Julie le acoge en su casa y, aunque al principio no tiene ojos más que para sus peces, al final se va a dar cuenta de que quizás no sean lo más improtante en la vida...


.- Simon y Michel. Una pareja de hombres que vive junta. La gente piensa que son hermanos pero, en realidad, son pareja sentimental. Ambos estuvieron antes casados, tienen hijos. Simon es psicoanalista y Michel fue su paciente. Tanto hablar, se dieron cuenta de que tenían muchísimo en común y acabaron enamorándose. Pero no han salido del armario... hasta la helada: se ven obligados a alojar en su casa a Alexis y Alex y ante ellos se muestran tal y como son....- Alexis y Alex: Alexis es un hombre cínico que no espera nada de la vida. Su mujer le abandonó dejándole a Alex. Éste es un chico un poco matón, amigo del protagonista de la novela, que va de sobrado. Pero, en el fondo, le duele mucho la ausencia de su madre.


Impresiones


La novela es una delicia. Como dicen las críticas, en una novela tremendamente positiva,que sólo mira el aspecto bonito de la vida y supone un soplo de frescor y de alegría de vivir. Todo es bonito, la gente es buena, todo acaba bien... ¿qué las cosas no son así en realidad? Ya lo sabemos, pero, de vez en cuando, es agradable pensar que sí podrían serlo; al menos, en la ficción.Es una novela hecha como sin esfuerzo. Da la impresión de que el escritor ha disfrutado tremendamente escribiéndola -tanto como yo leyéndola-. Hay novelas que son como un parto: se ve que el autor se ha esforzado muchísimo para hacer una gran obra (lo cual no significa siempre que lo haya conseguido -baste nombrar a la infausta "El fuego" de Katherine Neville). Y otras que son sencillas, tan sencillas, tan simples, que forman una historia bella. No hace falta, a veces, complicarse mucho la vida: no hay que tener un argumento terriblemente original, ni hacer un exhaustivo estudio de los personajes, ni sorprender al lector. A veces, como en este caso, una historia sencilla, sin aspavientos, funciona y de qué manera.


"El frío modifica la trayectoria de los peces" es, ante todo y sobre todo, una historia preciosa, realista, de unos personajes arquetípicos, que pretende alegrarnos el día. Ni más ni menos. El estilo es de una lectura sencillísima. Es una novela muy corta, apenas 210 páginas de letra grande, con mucho diálogo, mucho espacio entre capítulo y capítulo. Nada más empezarla, ya casi la has acabado. Pero, al mismo tiempo que sencilla, plantea unas cuestiones que podrían dar qué pensar.Por ejemplo, el tema de la separación de una pareja. Algo tan, desgraciadamente, habitual. Como dice el niño de la historia; la separación es dada a los hijos como un hecho consumado pero, ¿quizás no tendrían derecho los niños a saberlo de antemano, a opinar? porque la separación les va a afectar, y mucho, quizás vayan a ser los más afectados. Y, también se pregunta el autor, si la separación es el último remedio o la solución más directa Ahora que un matrimonio se separe es algo tan habitual que ya no escandaliza a nadie; no nos llevamos bien y cortamos por lo sano, porque es lo que se hace. Pero, ¿no cabría la posibilidad de arreglar las cosas? Vale que todo no es como al principio; nadie está tras diez años de matrimonio enamorado como el día que empezaron a salir. Ya no notamos mariposas en el estómago cuando vemos al otro. Pero eso no significa que no podamos seguir juntos, sólo que el amor es ahora de otra forma, menos pasional y más racional: un tipo de amor más parecido al que sentimos, por ejemplo, hacia los hijos.


También plantea el tema de las parejas de homosexuales y los prejuicios que sigue teniendo la sociead frente a ellos, el tema de la atracción física y la mujer objeto...Como veis, si se le quieren buscar otras lecturas, las hay. Si no, aún así nos quedará una novela entretenidísima, que se lee en un suspiro, disfrutándola a tope, con una sonrisa en la boca y con algún chistecillo de vez en cuando.


Pienso que es muy recomendable