Hoy os traigo la reseña de una novela de la que me
enamoré nada más verla en el catálogo de novedades de Ediciones B. Un mes antes
de que se publicase ya la tenía yo más que apuntada. La preciosa portada y la
sugerente sinopsis fueron suficientes para que me lanzase como loca a por ella.
Una vez leída os adelanto que me ha gustado pero no tanto como pensaba.
Éstas son mis impresiones
Armando
Lucas Correa
Armando Lucas Correa nació en Cuba. Escritor y periodista,
actualmente es el jefe de redacción y principal portavoz de Peopleen
Español, la revista hispana de mayor venta en Estados Unidos, con siete
millones de lectores mensuales.
También aparece con frecuencia en los programas de televisión en
lengua española. Ha recibido numerosos premios periodísticos, entre ellos el de
la National Association of Hispanic Publications y el de la Society of
Professional Journalism.
Datos
técnicos
Título:"La niña alemana"
Autor: Armando Lucas
Correa
Editorial: Ediciones B
Editorial: Ediciones B
Publicado por primera vez
en noviembre de 2015
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta
ISBN:
978-84-666-6004-4
Páginas: 448
PVP: 20,00 Euros en papel
Argumento
Inspirada en un hecho poco conocido: la negativa de Cuba y otros
países a recibir a los judíos que huían de la Alemania nazi a bordo del
transatlántico St. Louis. Finalmente, solo a
unos pocos se les permitió desembarcar.
Antes de que todo cambiara, la vida de Hannah Rosenthal era de
ensueño. Pero ahora, en 1939, las calles de Berlín están embanderadas de
estandartes nazis, su familia ha sido desposeída de sus bienes y los judíos ya
no son bienvenidos en los lugares que antaño frecuentaban. Hannah y Leo Martin,
su mejor amigo, sellan un pacto: pase lo que pase, ambos compartirán un mismo
futuro.
La próxima partida del transatlántico St.
Louis con
rumbo a Cuba les proporcionará una chispa de esperanza. Tras una ardua gestión para
obtener visados, los Rosenthal y los Martin se embarcan en la lujosa nave con
destino a La Habana. La vida a bordo del St. Louis se asemeja a unas vacaciones
surrealistas para esos refugiados, pero los rumores inquietantes desde Cuba no
tardan en ensombrecer el ambiente festivo, y la nave que prometía ser su
salvación parece a punto de convertirse en su sentencia de muerte. Hannah y Leo
se ven enfrentados a una decisión desgarradora...
Siete décadas después, en la ciudad de Nueva York, el día que
cumple doce años, Anna Rosen recibe un paquete de Hannah, una tía abuela a la
que nunca conoció pero que crio a su difunto padre. En un intento de
reconstruir el misterioso pasado de su padre, Anna y su madre viajan a La
Habana para reunirse con la anciana. Hannah les relatará el viaje en el St.
Louis, les hablará de sus años en la isla y revelará, por primera vez, el modo
en el que ella y Leo cumplieron con el solemne pacto que sellaron.
Impresiones
La historia comienza poco antes del estallido de la
Segunda Guerra Mundial. En Berlín la situación de Hannah Rosenthal y su
familia, judíos, se ha hecho insostenible y el padre lleva meses moviendo hilos
para poder irse del país. Hannah es una niña de diez años; su madre es una
mujer rica y la familia tiene posibles por lo que compran una hacienda en Cuba
desde, en cuanto tengan los visados, se trasladarán a Estados Unidos. La
familia, junto al íntimo amigo de Hannah Leo y el padre de éste, se embarcan
junto a otros muchos judíos (casi mil) en el St. Louis. Pero cuando están en alta mar las
cosas se complican. Muchos de los pasajeros viajan con permisos concedidos por
Manuel Benítez, director del Departamento de Inmigración de Cuba. Pero éste ha
sido destituido y el gobierno cubano decide invalidar los permisos, sólo
reconociendo los expedidos por la Secretaría de Estado y Trabajo. Hannah y su
madre tienen ambos permisos pero el padre de Hannah y Leo y el suyo sólo tienen “los
Benítez” por lo que no se les permitirá desembarcar en la Habana. Sólo unos
pocos afortunados consiguen entrar en Cuba, los demás tienen que seguir en el
barco y volver a Alemania. El capitán, un buen hombre, busca países que les
acojan pero ni Estados Unidos ni Canadá lo hacen y serán algunos países
europeos como Francia y Holanda los que finalmente acaben acogiendo a los
judíos. Pero, ya sabemos lo que pasó: estalló la Guerra y todos los judíos que
vivían en los países ocupados fueron perseguidos.
L
a novela está inspirada en un hecho real y
vergonzoso: la negativa de Cuba, Estados Unidos y Canadá a acoger a los judíos
que huían de la Alemania nazi a bordo del St. Louis. Una negativa que abocaba a
la mayoría de ellos a una muerte segura. Es un hecho que para mí era
desconocido. Como para mucha gente pues sólo en tiempos recientes Estados
Unidos ha reconocido su parte de responsabilidad en el asunto y Cuba se niega
aún a reconocerlo. En este sentido, me ha gustado mucho descubrirlo.
| El St. Louis |
Las novelas que transcurren en la Segunda Guerra
Mundial me suelen gustar mucho. Es un periodo desgraciadamente fascinante, muy
literario, que da mucho juego. Fueron tantos países, tantas batallas, tantas
desgracias, tantos hechos colaterales (como, por ejemplo, el expolio de robas
de arte) que, por muchas novelas que se escriban, casi siempre el autor puede
encontrar un hueco inexplorado, una historia insólita por contar. Como pasa en
esta novela.
La historia se cuenta a través de dos tramas
paralelas: una situada en el pasado, en el año 1939 y siguientes, protagonizada
por Hannah Rosenthal y su familia. La otra se sitúa en el presente y cuenta la historia
de una niña de doce años llamada Anna que el día de su cumpleaños recibe un
paquete proveniente de Cuba, de una tía de su padre (muerto en los atentados
del 11-S). En el paquete viene un fajo de fotografías antiguas, de la que
parece ser la familia de su padre. La verdad es que ni Anna ni su madre saben
mucho del pasado de éste, salvo que era huérfano y le crió en Cuba su tía, así
que deciden viajar a Cuba para conocer a esa tía y ver si pueden averiguar más
cosas.
A
sí, en dos tiempo, presente y pasado, nos iremos
enterando de todo lo que pasó en aquellos años: la situación de los judíos, el
viaje en el St. Louis, la llegada a Cuba, los años vividos en Cuba, etc… He de
reconocer que me ha gustado más la trama del pasado que la del presente. Eso es
algo que me ocurre casi siempre en este tipo de novelas pero en este caso ha
sido más acusado. Sinceramente, para mí la historia hubiera ganado enteros si
todo hubiera transcurrido en el pasado y el autor hubiera contado con más
detalle algunos hechos como el viaje de vuelta a Europa del St. Louis, lo que
pasó con algunos de los pasajeros (básicamente con el padre de Hannah y con
Leo). Y es que la parte que transcurre en Cuba no me ha logrado emocionar. Para
mí el interés estaba en otra parte. A ver, no digo que no sea interesante ver
cómo unas alemanas que han tenido que huir de su país dejando todo atrás, se
aclimatan a una nueva vida; lo es y mucho. Las novelas situadas en esta época
normalmente se centran en lo que pasó en Europa (o, si acaso, en los países no
europeos que participaron en el conflicto) pero no suelen hablar de los “afortunados”
que pudieron huir de Europa y se buscaron una vida en otros lugares. Su
situación no fue nada buena, eso está claro, porque muchas veces tuvieron que
dejar atrás sus fortunas, a parte de sus familias, e intentar sobrevivir en
países muy extraños, con idiomas y costumbres diferentes, donde quizás fueron
bien recibidos y quizás no. Pero, sin duda, la parte más dramática tuvo lugar
en Europa y por ello allí suelen transcurrir las historias más emocionantes.
| Pasajeros del St. Louis |
La historia está narrada en primera persona por
ambas niñas, Anna y Hannah. Una bonita perspectiva que, sin embargo, en mi
opinión no acaba de cuajar del todo en el caso de Hannah. Cierto que eran otros
tiempos y otras circunstancias pero en ocasiones me ha parecido que Hannah no
actuaba como corresponde a una niña de diez años. Hay momentos que sí, que es
una niña y actúa como tal, pero en otros momentos el autor pone en su boca
palabras o expresiones y actúa de una forma que me parece más propio de un adulto
que de un niño.
El estilo es sencillo y de amena lectura. La
alternancia de tramas aporta ritmo a la historia y la verdad es que la novela
se lee de forma muy fluida y amena, resultando una novela muy entretenida. No
obstante, me ha faltado algo de emoción. En algunas reseñas, donde señalan lo
mismo, he leído que eso puede deberse a que es Hannah, una niña, quien habla.
Yo no estoy de acuerdo: a bote pronto, recuerdo ahora mismo dos novelas
protagonizadas por niños (“Entre tonos de gris” de Ruta Sepetys y “Mi hermana
vive sobre la repisa de la chimenea” de Annabel Pitcher) que, no obstante, son muy
emotivas. Me da la impresión de que el autor, queriendo huir del dramatismo
(cosa que se agradece), ha incurrido en un poco de asepsia emocional. En todo
caso, no deja de ser una impresión mía que no sé si todo el mundo compartirá.
Conclusión
final
“La niña alemana” ha resultado ser una novela
entretenida que me ha descubierto unos hechos vergonzantes, otros más,
sucedidos durante la Segunda Guerra Mundial. Una novela que me ha gustado en
líneas generales aunque me ha faltado un poco más de emoción.
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