Hace unos dos años leí "Prométeme que serás delfín" de Amelia Noguera. Por aquel entonces sólo podía encontrarse en digital, autopublicada en Amazon. Tras esta novela, que me gustó mucho, leí "La pintora de estrellas" y "La marca de la luna", también con muy buenos resultados
Para mí fue una gran alegría saber que Suma había decidido apostar por esta autora y esta novela que se merecía, sin duda, ser publicada en papel.
Cuando Amalia me ofreció hacerme llegar el libro, no dudé en aceptarlo y, sabiendo que había sido sometido a un proceso de corrección, ampliando incluso algunas partes, decidí releerla.
Me voy a basar en esta reseña en la que publiqué en su día, con algunas modificaciones (como el libro)
Éstas son mis
impresiones.
Amelia
Noguera
Amelia Noguera es una escritora madrileña que, tras autoeditar cuatro novelas en Amazon y ocupar los primeros puestos de descargas, se ha convertido en un fenómeno editorial. Graduada en Humanidades, ingeniera informática y traductora, y con referencias literarias tan dispares como Ana M. Matute, Almudena Grandes, Margaret Mazzantini o Joyce C. Oates, sus obras reflejan siempre una gran sensibilidad.
Dio el salto al papel con La marca de la luna (2014), La pintora de estrellas (Suma 2015), que traducirá al polaco la prestigiosa editorial Rebis, y ahora vuelve con Prométeme que serás delfín.
Podéis saber más de la autora en su blog personal http://plateroyellos.blogspot.com.es/
Datos
técnicos
Título: “Prométeme que serás delfín”
Autor: Amalia Noguera
Edición: Suma de letras
Edición: tapa blanda con solapas
ISBN: 978-84-8365-686-0
Páginas: 304
Publicado en mayo de 2016
·
Argumento
Una historia sobre la inocencia y la amistad, un misterio entre las paredes de un colegio y una crítica a las carencias del sistema.Una profesora de Primaria aparece asesinada en su aula, dentro de un armario y con la boca y las muñecas enrolladas en papel celo, igual que ella castigó a Sofía, una de sus alumnas. Algunas de sus amigas intentan evitar la CATÁSTROFE y deciden investigar para encontrar al culpable. ¿Quién querría ver muerta a Adela? La lista es muy larga pero muy pronto otro hecho terrible la reduce drásticamente.A través de sus miradas inocentes pero con la aguda intuición infantil, el lector se adentrará en el mundo de Sofía, la niña hiperactiva que más odiaba a la profesora. También conocerá a su madre, una doctora desesperada que vive solo para su hija. Sin embargo, lo que descubrirá en este camino quizás habría preferido no haberlo sabido nunca.Es esta una novela que se acerca al género negro por su tinte crítico y de realismo social, pero también es una novela emotiva y una novela psicológica. Aunque, ante todo, Prométeme que serás delfín es una novela que te perturbará.
Impresiones
En el colegio público donde estudia Sofía, una niña con TDHA, su tutora Adela ha aparecido muerta: dentro de un armario, asesinada, con celo cerrando su boca. Tanto la policía como las amigas de la propia Sofía emprenderán una investigación para intentar averigüar quién ha matado a esa profesora tan odiada por todos, alumnos y padres.
“Prométeme que serás delfín" es una obra muy diferente a las otras novelas que he leído de esta autora (La marca de la luna y La pintora de estrellas). Y lo es porque está llena de realidad y de crítica social.
Es ésta una novela de intriga ya que hay un asesinato y una cierta investigación pero no estamos ante una novela negra o, si lo estamos, sería una novela negra muy atípica. Sí que tiene una cierta importancia averigüar quién la ha matado y, en este sentido, la autora sabe mantener la intriga hasta el final, dando pistas que desde el principio parecen conducir a una persona pero que, ¿llevarán finalmente hasta ella o nos sorprenderá al final? Por supuesto, no voy a responder a esta pregunta; la respuesta deberéis buscarla vosotros mismos entre las páginas del libro
Siendo importante la intriga, no obstante, para mí lo más importante es el resto; todo lo que rodea a esta novela que es mucho: el TDHA, los recortes en educación y sanidad, la calidad de la educación, la amistad, la fuerza de una madre, la lucha constante, el acoso escolar... Hay tantos temas que parece difícil que quepan en una novela tan corta como ésta (apenas trescientas páginas) pero lo hacen. Y bien, porque tema que toca Amelia, tema que resuelve perfectamente.
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Aunque
son varios los aspectos que critica, carga las tintas sobre los recortes en
educación y sanidad. Lo hace desde dentro: porque por una parte casi toda la historia transcurre dentro o está relacionada con lo que ocurre en un colegio público y, por otra, la madre de Sofía es médico y de su mano conoceremos la situación en los hospitales públicos. No sólo critica los recortes, también se mete de lleno con los malos profesores. Esos profesores que no tienen vocación, ni paciencia, ni conocimientos (no académicos sino personales) y, lo que es peor, tampoco tienen ganas. Esos profesores que no saben tratar a cada niño como se merece, que no saben motivarles, que consiguen que odien su asignatura o el colegio entero. Esos profesores que, desgraciadamente, existen.
No podría estar más de acuerdo con la parte crítica de la novela pues creo que,
precisamente educación y sanidad no deberían tocarse nunca (salvo
para mejorarlos). O, en su caso, sólo en última instancia, cuando todo lo demás
no ha dado resultado. Especialmente interesante, o escalofriante, me ha
parecido lo que cuenta –a través de la madre de Sofía, doctora- sobre la
situación actual de la sanidad pública; esas consignas que se da a los médicos
para ahorrar en tratamiento, me ponen los pelos de punta (me suena mucho a
selección).

Además, Amelia
aprovecha la ocasión para hablarnos del TDHA, una enfermedad, inventada según
algunos, que complica mucho la vida a los niños que la padecen y a sus
familias. TDHA son las siglas de Trastorno
por Déficit de Atención con Hiperactividad. Es un síndrome conductual que afecta entre un 5 % y un 10 % de la
población infanto-juvenil, muchos de los cuales son varones. El tratamiento de
este síndrome como enfermedad es relativamente moderno; antes, a los afectados
por el mismo, se les consideraba simplemente “niños difíciles” o “niños
movidos” y se pensaba que así era su forma de ser. Eran niños con problemas,
normalmente afectos de fracaso escolar (aunque muchos eran más inteligentes que
la media). Por suerte, ahora ya se sabe que es un trastorno de conducta que se
puede tratar y que mejora mucho con el tratamiento. Sofía, una de las
protagonistas, es una niña hiperactiva. En el colegio lo ha pasado muy mal pues le costó hacerse un hueco entre
sus compañeros de clase; afortunadamente, en la actualidad está bastante
integrada, en un grupo que conoce cómo es y que la acepta y la protege. No así
otros de sus compañeros de clase, quienes aprovechan continuamente para meterse
con ella, la rara de la clase. Desgraciadamente, no sólo son los niños los que
no la entienden. También algunos adultos, más en concreto Adela, su horrible
profesora desde infantil. Adela es la primera en morir (no olvidemos que
estamos ante una novela negra) y, una vez que vamos conociendo más su forma de
ser y, sobre todo, su forma de tratar a Sofía, si queréis que os diga la
verdad, no me importó nada. No pude en este caso ponerme del lado de la
víctima. Es una persona cerril, con muy mala leche y nula empatía a la que la
pobre Sofía molesta sobremanera.

La historia está contada por dos narradores: la madre de Sofía y
una de sus amigas. Tenemos, así, el punto de vista adulto y el infantil de unos
mismos hechos. La madre de Sofía es una mujer que lo ha pasado muy mal con la
enfermedad de su hija. Amelia nos transmite perfectamente lo difícil que es
tener un hijo hiperactivo, la paciencia que hay que tener, lo mucho que hay que
sufrir. La mujer se implicó desde el primer momento y tiene una paciencia
infinita para ir repitiendo conductas, implantando rutinas y así ayudar poco a
poco a su hija. Una tarea difícil y desesperantemente lenta que lleva a cabo
sola porque su marido se rompió, no pudo con la situación y las abandonó: “Lo busqué. Dejé de oír
con él el viento. De sentirme amada, de sentirle a él. Y él se dio cuenta
a tiempo y yo también pero solo pude seguir existiendo en esta vida que
dejó de ser mía hace tiempo.”
En tan pocas páginas
como tiene esta novela, la autora nos transmite perfectamente cómo es el día a
día de una familia con un hijo con TDHA: cómo viven, cómo trabajan conductas y
rutinas, las dificultades a las que se enfrentan, lo duro que puede llegar a
ser. Lo peor es, quizás, la incomprensión de los demás. Y cuando esos demás son
las personas que tienen que tratar ordinariamente con los niños (padres,
educadores, etc…) la situación se complica mucho. Y más que supongo se
complicará en el futuro pues los recortes en educación han eliminado o reducido
mucho las ayudas para los niños con necesidades especiales.
También me ha gustado mucho cómo aborda la autora el tema del acoso escolar. Me han dado mucha pena tanto Sofía como Jorge y he sentido mucha rabia ante la actitud no sólo de Adela sino también de la directora e, incluso, de casi la totalidad del profesorado. El acoso es un tema muy grave y, desgraciadamente, hay muchos educadores que no quieren complicarse la vida y pasan del tema, sin darle la importancia que tiene y sin hacer lo necesario para erradicarlo
Amelia se adapta perfectamente
a la forma de hablar de las dos narradoras: la madre de Sofía y la amiga de
Sofía. Con un lenguaje más depurado y adulto cuando habla la primera y un
lenguaje más sencillo e infantil cuando lo hace la segunda (las niñas tienen once años). En el primer caso nos transmite las angustias de una mujer a
la que la situación le ha superado y que ya no está segura ni de sí misma. En
el segundo, se mete perfectamente en la mente infantil, con su candidez e
inocencia pero también su clarividencia.

La historia
transcurre de forma muy ágil, resultando una lectura muy amena y entretenida.
Si bien no profundiza, dada la corta extensión de la novela, ni en personajes
ni en situaciones, sí las describe de forma adecuada para que nos hagamos una
idea bastante cabal de unos y otros. Es una novela muy concentrada: en tan poco
espacio, a la autora le da tiempo a diseñar una trama de misterio consistente,
a hacer crítica social, a acercarnos a la realidad de una enfermedad no
demasiado conocida y, en mi caso, a emocionar. Ha conseguido que me ponga en
la situación de esos padres que tienen niños diferentes, que tienen que lidiar
con una educación más difícil de la de un niño “normal” (que ya es difícil de
por sí) y con la incomprensión de quienes más cercanos deberían ser como, por
ejemplo, los “profesionales” de la educación.
Pocas veces he releído un libro y, cuando lo he hecho, normalmente me ha gustado menos que la primera vez. Probablemente porque se ha perdido la frescura y la intriga de la primera lectura. En esta ocasión, sin embargo, me ha gustado más. No sé si los cambios realizados en la novela son los causantes, o bien que me ha pillado en un momento distinto..., lo que sé es que la he disfrutado muchísimo
Conclusión final
“Prométeme que serás delfín” es una novela arriesgada por el tema
del TDHA (habrá a gente a la que no le apetezca leer sobre esa enfermedad) y
por lo mucho de crítica social que hay en ella (habrá gente que no esté de
acuerdo, aunque no creo que demasiada) pero la autora la ha vestido de negro,
introduciendo los diversos temas que plantea en una historia intrigante, con
asesinos y víctimas, policías y sospechosos que logra mantener nuestra atención
hasta el final y hacer que devoremos las páginas sin apenas darnos cuenta.
Aprovecha la autora para criticar la política reductora del
Gobierno en materia de educación (igualmente lo hace en algunos de sus post en
su muro de Facebook) y de sanidad. Por ello es una novela muy actual, muy
moderna, que espero esté pasada de moda en muy poco tiempo (porque eso
supondría que hemos salido de la crisis, que ya no hay recortes, ni padres en
paro, ni falta de ayudas)
En definitiva, “Prométeme que serás delfín” es una novela bastante
original, de lectura sencilla y entretenida pero que deja un poso y da que
pensar. Y, lo dicho, ojalá en poco tiempo se encuentre desfasada y fuera de la
actualidad.