En la reseña de hoy no voy a ser objetiva. No podría serlo porque versa sobre una novela de un género que me encanta: la novela egipcia. No sé por qué, desde muy pequeña, me encanta el Antiguo Egipto. Me siento irresistiblemente atraída por él y mi sueño es poder visitar las pirámides, la esfinge, el Valle de los Reyes, los templos… Así que es ver en un libro la palabra pirámide, Ramsés, faraón, escriba o cualquier otra relacionada con esa milenaria y fascinante cultura para que los ojos me hagan chiribitas. Así que ya sólo con eso, la novela tiene un mínimo de cinco puntos ganados; a partir de ahí…
Conocí la existencia de esta novela por la fantástica reseña que nos trajo Tatty de El universo de los libros. Por ella supe que había una novela más situada en el Antiguo Egipto y no una novela cualquiera sino una que a ella le había encantado. Cuando frecuentas los blogs o las opiniones literarias en Ciao acabas por encontrar los reseñadores que comparten gustos literarios contigo. Tatty es una de ésas; es raro que difiera de su opinión. Así que, teniendo en cuenta la temática y lo que ella contaba en su reseña, estaba convencida de que este libro me iba a encantar; como así ha sido
Santiago Morata
Santiago Morata (Zaragoza, 1969) es pintor y escritor. Además, trabaja en el departamento internacional de una empresa de dietética.
Obras:
.- Su primera novela, El milenio de la pasión, fue publicada en 2006.
.- A ésta le siguió La Sombra del Faraón en 2008, publicada con gran éxito de crítica y ventas por Ediciones B.
.-El constructor de pirámides es su tercera novela.
Podéis ampliar información en su página web: http://www.santiagomorata.com
Datos técnicos
Autor: Morata,Santiago
Colección Histórica
Tiene 432 páginas
PVP 19.95
ISBN 978-84-96952-88-1
Edición de gran tamaño, tapa blanda con solapas
Editorial: Pamiés
Argumento
Nos encontramos en Egipto en el año 2600 a.C. Snefru es faraón. Un buen faraón, que se preocupa por sus súbditos y vela por su bienestar.
Ascendió al trono gracias, en parte, a los sacerdotes de Ra quienes, a cambio de que les otorgase mayor poder y riquezas, le prometieron darle el secreto para convertirle en dios. Pero han transcurrido muchos años, Snefru ha cumplido su promesa y los sacerdotes le siguen dando largas. Hecho a la idea de que ellos no se lo van a dar, inicia una desesperada búsqueda del secreto. Para ello va a contar con la ayuda de Uni, su fiel e inteligente escriba y Mehi, un arquitecto en el que, a pesar de no venir de las clases altas de la sociedad, Snefru ha puesto todas sus esperanzas. Asistiremos, así, al mismo tiempo que a la búsqueda desesperada de un secreto, a una serie de intrigas palaciegas por hacerse con el poder. Y es que Keops, segundo hijo de Snefru, rebelde y despiadado, no se conforma con estar a la sombra del bueno de Kanefer, el heredero. Y la última mujer del faraón, Meriteffes, quiere más y más poder.
Podéis leer el primer capítulo aquí
Impresiones
Esperaba mucho de este libro y eso supone un riesgo: no es la primera vez que un libro en el que había puesto muchas esperanzas me decepciona cuando al final no lo leo; no porque fuera malo sino porque no es tan maravilloso como me había imaginado. Pero, afortunadamente, no ha sido el caso pues “El constructor de pirámides” no sólo me ha gustado mucho sino que me ha encantado. Resumiendo mucho los motivos: porque se trata de una buena historia, perfectamente construida y desarrollada, con unos personajes cuyos caracteres están trazados a la perfección, una buena ambientación tempo-espacial y un estilo narrativo que aúna el aspecto instructivo con el entretenimiento y hace que sea una novela fácil de leer y que nos hace pasar un buen rato.
La acción se sitúa en el Antiguo Egipto, en la época del reinado del faraón Snefru y abarca desde los años 2619 a 2590 antes de Cristo. Snefru no es el faraón más conocido de Egipto (yo diría que ese honor se lo llevan aquéllos cuyos nombres llevan las famosas pirámides –Keops, Kefrén y Micerinos-, así como Tutankhamon, Akhenatón y Ramsés II); sin embargo, Santiago Morata nos lo presenta como un personaje fascinante, que fue el impulsor de la construcción de las famosas tres pirámides y de la esfinge de Gizeh. Snefru vivió en una época bastante tranquila, de buenas cosechas y con la zona colindante bastante pacificada lo que le permitió tener bastante contento a su pueblo.
A sus instancias, se construyó una pirámide en Dahshur, la conocida como Pirámide roja. Una pirámide que, si ser tan perfecta como las tres famosas pirámides de Keops, Kefrén y Micerinos, ya guarda las formas clásicas por las que estas tumbas serían tan conocidas y admiradas (aún hoy en día no se sabe realmente cómo pudieron construirse con tanta perfección). No olvidemos que en una época en la que en Europa casi estábamos aún viviendo en cavernas, los egipcios tenían una cultura desarrolladísima, en aspectos tan dispares como el arte, la medicina y, por supuesto, la arquitectura.
Morata nos da una explicación del motivo que llevó a los egipcios a la construcción de las pirámides: la busca de la deidad. Los antiguos eran conocedores del secreto para convertir en dioses a los hombres y se supone que los sacerdotes de Ra eran los guardianes del mismo. Éstos prometieron la divinidad a Snefru a cambio de que priorizase el culto a Ra sobre los demás dioses y llenase a sus sacerdotes de riquezas materiales. Pero cuando, a pesar de haber cumplido sus promesas, los sacerdotes le dieron largas, el faraón lo buscó por sus propios medios. Así, gracias a la ayuda de un avispado constructor, Mehi, consiguió erigir una pirámide perfecta en la que enterrar su momia una vez muerto.
Conoceremos también a los dos hijos de Snefru, Kanefer y Keops. Kanefer es amable, bueno e inteligente. Es el hijo mayor y, por lo tanto, el heredero del trono. Sin embargo, seguro que no os suena su nombre y sí es de su hermano pequeño Keops por lo que ya os podéis imaginar que algo pasó para que el violento, ambicioso y manipulable Keops se alzase con el trono a pesar de su hermano pequeño. Junto a ellos, la amada hija de Snefru Henutsen, al principio de la novela en un templo de Isis pero que pronto va a ser llamada junto a su padre.
Junto a los personajes de sangre real, tendremos los que no lo son pero que van a tener un papel muy importante en el desarrollo de la historia. Meriteffes, una de las jóvenes pertenecientes al harén del faraón, muy bella e inteligente a la par que ambiciosa que va a conseguir que éste se fije en ella y la haga su esposa principal. Mehi, un constructor no perteneciente a la nobleza (en manos de la cual estaba el ejercicio de este arte) pero que, sin embargo, va a ser el elegido por Snefru para la erección de su pirámide funeraria. Harati, un rico terrateniente falsamente vilipendiado que, posiblemente condenado a muerte, fue salvado en última instancia por el escriba del faraón y que junto a Mehi ayudará a éste en su búsqueda del secreto de la divinidad. Gul, el violento guerrero elegido por Snefru para ayudarle en esa búsqueda. O Uni, su fiel escriba, que no dudará en sumergirse en los misterios ocultos en la búsqueda del conocimiento.
Como veis son unos cuantos personajes pero todos, hasta los más secundarios, están descritos a la perfección de tal manera que al lector le parece verlos y conocerlos. A pesar de la dificultad que pueda suponer al principio la rareza de estos nombres antiguos, una vez que les coges el truco, el hecho de que sus caracteres estén perfectamente dibujados hace que no quepa confusión entre ellos y que se vean como personajes reales. A esa perfección en el conocimiento de los personajes contribuye el hecho de que los capítulos estén narrados desde su punto de vista. No en primera persona, sino en tercera, pero siempre desde el punto de vista del personaje que protagoniza cada capítulo; creo que por eso nos llegan a parecer tan cercanos.
En cuanto al estilo y estructura narrativa, la novela aparece dividida en 69 capítulos cortos. Cada uno de ellos se titula como el personaje que lo va a protagonizar: Snefru, Keops, Meriteffes, etc… y va acompañado del año en el que transcurre. Esta división en capítulos cortos y la alternancia de personajes hacen de la novela, por una parte, un libro de lectura rápida y, por otro, entretenida pues estamos constantemente cambiando la perspectiva lo que hace que no nos aburramos y que, por otra parte, conozcamos la historia desde todos los ángulos posibles.
La ambientación espacio-temporal me ha parecido perfecta. Sin ser una experta en el tema (ojalá) algo he leído ya de este género; lo suficiente para permitirme reconocer el gran trabajo de documentación que hay detrás. El autor realmente ha conseguido trasladarme al Egipto que describe y darme a conocer a los personajes de su novela, he “visto” y vivido la historia como si de una película se tratara. Aún siendo una novela y, por lo tanto, permitiéndose algunas licencias (o no, quién sabe, pues cómo él mismo dice en el epílogo y la historiadora Teresa Bedman afirma en el prólogo hay muchas cosas que no se saben del Egipto Antiguo y sus hipótesis son tan lícitas como las de cualquier otro), el libro resulta muy instructivo. Nos enseña una cultura fascinante, una forma de vida diferente, unos personajes que vivieron hace 4000 años pero cuyos nombres aún suenan en la actualidad y nos explica cómo pudo ser la construcción de las famosas pirámides. Sólo por eso, ya merece la pena la lectura de la novela. Pero es que, además, al ser una novela histórica, y no un libro de historia, resulta una lectura entretenida y ágil. El estilo narrativo es sencillo, con mucho ritmo; siempre están pasando cosas y hay un poco de todo: historias de amor, celos, rivalidades, asesinatos, traiciones…., hasta el punto de que incluso se podría definir como una novela de aventuras. Por eso, no creo que sea una novela sólo adecuada para los amantes de la novela histórica sino para cualquiera que quiera pasar un buen rato absorto entre las páginas de un libro.
Conclusión final
“El constructor de pirámides” me ha parecido una historia redonda, que se lleva la máxima calificación y que no puedo dejar de recomendar encarecidamente. Si os gustan las novelas históricas en general, os gustará; si os gusta la novela histórica egipcia en particular, no os la podéis perder; si no os atrae especialmente la novela histórica pero no os importaría conocer algo de la cultura egipcia y, sobre todo, si queréis pasar un buen rato leyendo, no creo que os decepcione.
Podéis leerla en Popular libros
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