Aunque no suelo leer novela juvenil, sí que suelo estar al tanto de lo que más “suena” en ese ámbito y es imposible no haber oído hablar de John Green, que arrasó en todo el mundo con su “Bajo la misma estrella” , que incluso fue llevada al cine.
Aunque por casa hay un libro suyo – “Buscando a Alaska”- de mi hijo (que aún no ha leído, por cierto), me he estrenado con este autor con “El teorema Katherine”
Éstas son mis impresiones
John Green
Escritor americano, John Green es conocido principalmente por su obra dedicada a la literatura juvenil, campo en el que se ha convertido en uno de los autores más conocidos de los últimos años, gracias a títulos como Bajo la misma estrella.
Green estudió en el Kenyon College y pasó por la Universidad de la Chicago Divinity School, ya que en un principio quería convertirse en pastor episcopaliano. Sin embargo, su trabajo en un hospital infantil le llevó a escribir Bajo la misma estrella, libro que supuso su paso a ser escritor a tiempo completo.
Buscando a Alaska -su primera novela- fue un gran éxito de crítica y ventas, con premios como el Michael L. Printz, y alcanzando los primeros puestos de las listas de ventas de diarios como elNew York Times. A lo largo de su carrera ha recibido numerosos premios, como el Edgar, elStonewall o el Odissey y varias de sus novelas han sido llevadas al cine con gran éxito, como por ejemplo Ciudades de papel (2015).
Además, Green mantiene un Viídeo Blog (o Vlog) desde 2007 con miles de seguidores y que le ha permitido iniciar varios proyectos en los que ha colaborado mano a mano con muchos de sus lectores.
Datos técnicos
Título: “El teorema Katherine”
Autor: John Green
Traductora: Noemí Sobregues Arias
Editorial: Nube de tinta
Publicado por primera vez en julio de 2014 (en esta edición en octubre de 2015)
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta
ISBN: 978-84-15594-66-6
Páginas: 314
PVP: 17,95 Euros en papel (también disponible en ebook y en otras ediciones)
Argumento
Según Colin Singleton existen dos tipos de persona: los que dejan y los que son dejados. Él, sin duda, pertenece al segundo. Su última ex, Katherine XIX, no es una reina, sino la Katherine número diecinueve que le ha roto el corazón.
Para escapar de su mal de amores, y con el propósito de hallar un teorema que explique su maldición de las Katherines, Colin emprende junto a su amigo Hassan una aventura que le llevará a Gutshot, un pueblecito de Tennessee, y a la sospecha de que en la vida la inteligencia no siempre es la mejor compañera de viaje.
Impresiones
Colin Singleton es un joven con altas capacidades, especialmente dotado para las matemáticas y los anagramas. Su vida social es más bien escasa y se reduce a su único amigo, Hassan. Con las chicas tiene un poco más de éxito, al menos para empezar las relaciones. Otra cosa es que luego terminen bastante rápidamente y no precisamente por voluntad suya. De hecho, acaba de romper con Katherine XIX. Y es que, si algo tiene este chico, es que sólo ha salido con chicas que se llaman Katherine, hasta hacer un total de diecinueve.
Aprovechando las vacaciones de verano, Hassan y él cogen el coche y se van a la aventura. Recalan por casualidad en un pueblo de Tennessee llamado Gutshot donde conocen a una mujer que les da un pequeño trabajo: hacer entrevistas a los trabajadores de su fábrica de cara a hacer una especie de historia del lugar.
Nos encontramos ante una novela de corte juvenil romántico, especialmente indicada para un público joven, de doce años en adelante. A mí quizás me ha pillado ya un poco carroza y estoy segura de que no la he disfrutado tanto como seguramente lo hará una persona con unos cuantos años menos (no digo cuántos, no me seáis cotillas). Lo cual no quiere decir que no me haya gustado, pues me ha resultado una novela muy entretenida y la historia es en cierto modo interesante, pero está claro que no entro dentro del público objetivo
Colin está un poco harto de tanto fracaso amoroso. No entiende por qué sus relaciones con las diecinueve Katherines con las que ha salido no han funcionado nunca. Él piensa que la posibilidad de que una pareja funcione o no puede medirse matemáticamente y se come constantemente el coco, con fórmulas, ecuaciones, variables y más para desarrollar una fórmula matemática que prediga cuánto va a durar el amor: el teorema Katherine.
La novela comienza casi como una película road movie (tipo Thelma y Louise) aunque, desafortunadamente para mí, no aparece Brad Pitt en sus años mozos y, afortunadamente para Colin y Hassan, discurre por otros derroteros. Al final, nos encontraremos con una novela en la que predomina el amor, las reflexiones sobre éste, la amistad, aventuras adolescentes… en un coctel que convierte “El teorema Katherine” en una novela muy entretenida y fácil de leer. Aderezada con fórmulas matemáticas, eso sí, y alguna escena especialmente graciosa.
Colin es un chico superdotado. Eso lo veremos -además de porque se nos dice en varias ocasiones- en la forma de expresarse, la amplitud de conocimientos que tiene en las más variadas áreas, lo bien que se le dan las matemáticas… Es formal, responsable y buena gente. Lo que no me ha hecho mucha gracia es que, como casi siempre en literatura, se le presenta como una persona a la que se le dan mal las relaciones sociales. Y sí, los superdotados están a otro nivel intelectual y muchas veces hay mucho choque entre ellos y los demás niños de su edad (en la edad adulta ya no se nota tanto) pero de ahí a ser asociales… Conozco a unos cuantos niños con altas capacidades y, la verdad, son tan sociables y sociales como cualquier otro. Así que eso me ha parecido un tópico que no me ha hecho demasiada gracia. Por lo demás, Colin me ha caído bien, al igual que Hassan, su amigo del alma. Hassan es musulmán y, como buen musulmán, se reserva para la mujer con la que se case por lo que no ha salido con ninguna chica y es el encargado de recoger los pedazos del corazón de Colin cuando alguna Katherine se lo rompe.
En la novela hay un cierto toque de humor. No es una novela para reírse a carcajadas (al menos, nos ha sido mi caso) pero el humor está ahí presente en algunas escenas y diálogos chispeantes. Creo que en esto se diferencia bastante de las otras novelas de Green que, por lo que tengo entendido, tiran más al drama que a la comedia. La propia esencia de la novela, la búsqueda de un teorema matemático que explique el amor ya es humorística en sí pues no tiene en cuenta que el amor no tiene explicación racional posible
Son tres los personajes principales: Colin, Hassan y Lindsey una chica del pueblo en el que recalan y en casa de cuya madre van a vivir los chicos. No es que el autor haga un análisis pormenorizado de la personalidad de los tres jóvenes pero sí que da las notas suficientes para proporcionales entidad y para que les cojamos cariño porque cada uno, siendo tan diferentes como son, me ha gustado mucho. El que más Colin porque me ha parecido muy entrañable y me ha encantado su forma tan analítica de pensarlo todo. También me ha gustado que sea un lector empedernido y que pueda pasarse las horas muertas leyendo un libro. También cómo intenta convencer a su amigo para que vaya a la universidad a pesar de su falta de interés. Hassan es un salado y sus intervenciones no tienen desperdicio. Y en Lindsey van a encontrar una amistad desinteresada y otros horizontes diferentes.
El estilo del autor me ha parecido sencillo y cercano, adecuado al público juvenil al que va dirigido, pero bastante cuidado, sin abusar de un lenguaje coloquial o poco elaborado como a veces hacen las novelas de este género. Durante buena parte de la novela realmente no pasa gran cosa; no obstante, me resultó una lectura muy ágil y fluida, que leí en dos ratos porque las páginas pasaban rápidamente. Es una novela sencilla, agradable, entrañable, amena y entretenida que estoy segura de que gustará al público más joven.
Hay que destacar la nueva edición que ha sacada al mercado hace unos meses Nube de tinta. La anterior no estaba mal pero ésta, de lujo, es una auténtica preciosidad. Se trata de un libro en tapa dura con sobrecubierta. La tapa dura tiene un intenso color rojo (como la portada original) y en ella, en un tamaño bastante pequeño, aparece la misma imagen de la portada (la silueta de una chica con un corazón) en un color rojo más claro que el del fondo. La sobrecubierta es de color rojo y en él la chica aparece en color rojo y el corazón dorado. Es muy fina y elegante
Conclusión final
En definitiva, “El teorema Katherine” es una novela juvenil fresca y entretenida que he leído en dos ratos y me ha resultado muy agradable
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