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domingo, 31 de enero de 2010

"El corazón helado" - Almudena Grandes


Almudena Grandes


Sin miedo a que me toméis por exagerada, diría que Almudena Grandes es una de las mejores escritoras españolas vivas. Y es que aúna algo que debería encontrarse en todo escritor pero que no siempre se encuentra: sabe escribir y tiene algo que contar.

Hay veces en que una historia promete muchísimo, tiene un argumento original, diferente, pero que el escritor no consigue desarrollar bien. A mí es algo que me da mucha rabia (últimamente, me ha pasado con "El catavenenos", por ejemplo). Otras veces, el escritor no tiene gran cosa que decir. Sin embargo, escribe tan bien, sabe hace que la unión de las palabras suenen a una música tan melodiosa, que te da igual que en realidad no te haya contado nada, o que te haya contado cosas que has oído mil veces. Y, finalmente, hay ocasiones en que un escritor te embriaga con tu prosa: porque domina el arte de unir palabras para formar una bonita historia y porque tiene una historia que contar. Eso es lo que me ha pasado siempre con Almudena Grandes. Y quizás sea este libro, precisamente, el más claro ejemplo de ello.Vamos por partes. Os voy a contar primero lo que he leído de esta escritora.


.- La conocí y no la conocí con "Las edades de Lulú". Me pasaron ese libro cuando era muy muy jovencita y, tan inocente, que al ver la portada rosa, pensé que era una novelita rosa. ¡Vaya susto me llevé! Porque de rosa, "ná de ná". Es la primera novela que escribió y pertenece a un género que no ha vuelto a tocar: la novela erótica. Tan bien lo hizo que ganó un premio (el de la Sonrisa Vertical) y fue llevada al cine (película que no he visto, bastante vívidas tengo aún las imágenes que mi imaginación forjó a medida que iba leyendo la novela. Hace mucho mucho que la leí y no sabría contaros de qué va ni cómo está escrita. Pero, cosa que me pasa normalmente con las novelas de Almudena Grandes, me ha dejado una imagen impresa: un trío que se monta Lulú con dos hombres. En esos momentos, creo que yo desconocía que se podía, físicamente, hacer cosas como las descritas en la novela. En serio, en su momento me escandalizó. Quizás si la leyese ahora sería diferente, o no, pero me dejó un recuerdo imborrable.Imborrable recuerdo de la obra pero no de la autora, pues no me quedé con su nombre.


.- La segunda novela que leí fue "Malena es un nombre de tango". La leí sin saber que la había escrito la misma persona. Quizás por ser la primera que de ella leí (obvio Las edades de Lulú porque hasta años después no supe que la había escrito ella) y ya se sabe que, muchas veces, la primera impresión es la que cuenta, es la que hasta este momento me ha gustado más (sí, incluso más que El corazón helado a la que doy la máxima puntuación). Y, como ya os he dicho que yo de las novelas de esta escritora guardo imágenes, la que guardo de Malena es una joven, de pelo largo y moreno, vestida de novia, de pie, mirándose en un espejo.También esta novela se ha convertido en película, pero creo que no la he visto.


.- A continuación, leí la siguiente novela que publicó, novela que compré nada más salir al mercado, pues para entonces ya era fan de esta escritora: "Atlas de geografía humana". También me gustó mucho, aunque la única imagen que guardo de ella es la de la portada, la espalda desnuda y tatuada con un mapa de una mujer..- Le siguió "Los aires difíciles", al igual que las anteriores una buena novela y una gran novela (en el sentido literal, pues si algo tiene Almudena es que sus mejores novelas son auténticos tochos). Imagen: un hombre y una mujer, hablando a las puertas de sus adosados en una urbanización de costa, probablmente en el sur, donde han ido a guardar sus respectivas soledades.


.- La última, por el momento, ha sido la última novela que ha publicado, "El corazón helado". Una novela a la que casi me atrevería a calificar como obra de arte.


Me queda por leer sus libros de relatos (ya os he dicho alguna vez que es un género que no me atrae) y "Te llamaré Viernes", que tengo por casa desde hace años sin leer.


Argumento


Difícil resumir en unas pocas líneas una novela que tiene más de 900 páginas. Máxime cuando no me gusta contar demasiadas cosas y siempre intento contar lo justo para dejaron con el gusanillo de leer más. Lo voy a intentar.El corazón helado podría decirse que es una saga. La historia de, no una familia, sino de dos: dos familias totalmente diferentes, que viven y se desarrollan cada uno por su lado, pero, cosas del destino, van a juntarse en dos ocasiones: en el pasado y en el presente.


La novela empieza con un funeral: el de un gran hombre, Julio Carrión, un hombre rico e influyente cuya esposa e hijos le lloran amargamente. Pero en el cementerio hay una persona más, una mujer que no pertenece a la familia, y que sólo el hijo pequeño de ésta, Álvaro, llega a ver.Al poco, Álvaro y la mujer, Raquel, se encuentran.


La novela trata de ellos dos, de quiénes son y por qué son así. Qué es lo que les ha ocurrido, a ellos y a su familia, para llegar a ser quiénes ahora son. La novela nos lleva a la Guerra Civil y a la postguerra, a la historia de Julio Carrión, un chico de Torrelodones, con ansias de riqueza y a la historia de Ignacio Fernández, un chico acomodado que, por estar en el bando perdedor, perdió sus riquezas y tuvo que emigrar. Nos cuenta cómo llegaron a conocerse y qué fue lo que les unió.


Y hasta aquí puedo contar. ¿Os he dejado con ganas de más?


Buf, otra novela más de la Guerra Civil


Tenía la novela en casa desde hacía aproximadamente un año. Sabía que me iba a encantar porque todo el mundo me la recomendaba pero no me decidía a leerla. Me asustaba lo tocho que es: 919 páginas en la edición grande, de tapa blanda pero no de bolsillo, con poco diálogo, letra pequeña y junta. Y me asustaba que trataba de la guerra y la postguerra. ¿Sería otra novela más, de estas que parece se han puesto de moda, que reinvidican lo buenísimo que fue un malo y lo malísimo que fue el otro, totalmente parcial? Y, aunque fuese imparcial, ¿sería muy "bélica"? Es que las guerras es un tema que, literariamente, no me gusta nada (y fuera de este ámbito, áun menos). Y, encima, tratándose de nuestra guerra y estando los ánimos, setenta años después, muy exacerbados, es un tema que no me apetece nada, me da una pereza tremenda.
Por otro lado, para mí la guerra y lo que vino después es una materia casi desconocida. Lo poco que sé lo he descubierto a través de la literatura. Curiosamente, aunque en las clases de Historia de BUP siempre se contemplaba, como uno de las últimas lecciones del temario, nunca llegábamos a darlo. Se supone que porque al final siempre nos pillaba el toro y no nos daba tiempo. Pero, estoy empezando a pensar que quizás es que a los profesores no interesaba que les diese tiempo a explicarlo...Yo soy una hija de la democracia. Nací en el 70, todavía bajo la dictadura pero, obviamente, no la viví. Cuando Franco murió yo tenía 7 años así que no se puede decir que haya conocido la dictadura. Eso sí, recuerdo perfectamente cuando, atardecida ya, dieron la noticia de su muerte en la televisión. De repente todo se puso serio: mis padres, la tele. Hasta una niña como era yo entonces se dio cuenta de que estaba pasando algo. No sé si por aquél entonces sabría yo quién era Franco, supongo que no, pero sí me pude dar cuenta de que algo gordo estaba ocurriendo.


Por otro lado, la guerra a mí no me afectó, por supuesto no directamente, pero tampoco indirectamente. Si bien mis dos abuelos tuvieron que luchar, ambos sobrevivieron sin lesiones. Sí que uno de ellos perdió a un hermano, al que yo por supuesto no conocí ni sufrí ninguna otra pérdida, así que a mí la guerra no me duele. Mis abuelos a veces contaban batallitas, como incursiones nocturnas en busca de gentes escondidas en establos o conejeras, de familias partidas porque, el destino geográfico había hecho que hermanos tuvieran que luchar en bandos distintos. Y es que, como me contaron, salvo que tuvieses ideas políticas claras, muchas veces no elegías el bando en el que luchabas sino que te llamaban a filas, dependiendo del lugar en el que vivías. Mis abuelos vivían en Valladolid y no tenían ningún tipo de inclinación política, ni eran rojos (porque en ese caso, obviamente, hubiesen luchado en el bando republicano, así lo hacían los convencidos, independientemente del lugar donde les pilló la guerra) pero tampoco estaban a favor de Franco. Simplemente, vivían en Valladolid y Valladolid luchó en el bando nacional así que ellos también. Y tuvieron suerte, pudiendo salir ilesos de una guerra que ellos no querían y que no era la suya. Y tanto la guerra como la posguerra, elllos y sus familias vivieron bastante bien porque en los pueblos pequeños, todo fue mejor. La gente tenía sus propios camposo, vacas, gallinas, etc, por lo que no les faltó nunca algo que comer.Todo este rollo sirve para deciros que a mí la Guerra Civil no me duele. Para mí, es un acontecimiento histórico que, evidentemente, nos ha afectado y nos ha formado de una determinada manera, pero nada más. No me implico en ello y supongo que no acabo de entender del todo cómo puede doler tanto aún hoy en día. Tampoco creo que hubiese un bando buenísimo y otro malísimo. La historia oficial la escriben los ganadores y, por eso, se nos ha enseñado que los nacionales vinieron a acabar con las tropelías y los desmanes del Gobierno que se pasaba el día entero matando curas y violando a monjas. Pero ahora, que hay democracia y libertad de expresión, resulta que no es así sino todo lo contrario: los rojos eran santos, que se dedicaban a hacer el bien por la vida y los nacionales eran la encarnación del demonio. Ni tanto ni tan calvo; evidentemente, la historia oficial no es cierta, no del todo, pero tampoco es cierto que todos los rojos fueran buenísimos. En ambos bandos hubo gente mala, gente que se aprovechaba de las circunstancias para dar rienda suelta a sus instintos más bajos, pero también había gente que tenía unos ideales en los que creía y que sólo buscaba, en definitiva, el bien de todos, de su país. Y luego había un montón de gente, como mis abuelos, que tuvo que luchar porque no le quedó otra y en el bando que les mandaron, sin saber muy bien por qué tenían que empuñar un arma contra sus hermanos. Y es que, si todas las guerras son malas, las civiles son las peores de todas, porque creo que nada justifica que los hermanos luchen contra los hermanos.


Por eso no me gustan las novelas que tienen por base la guerra civil o la postguerra, ya que he leído algunas que son excesivamente parciales, ya tiren a la derecha, ya a la izquierda y no me gusta la demagogia que en ellas se respira. Espero que todo esto que he dicho no hiera la susceptibilidad de nadie, porque no es mi intención ofender ni molestar. Entiendo que quien tuvo un abuelo o bisabuelo rojo al que ejecutaron por traidor a la patria, tenga aún los ánimos exaltados; lo mismo que lo tendrá quien tenía un abuelo de derechas al que mataron los del otro bando. Pero yo, afortunadamente, no he sufrido de nada de ésto ni tengo inclinaciones hacia ningún lado porque mi desconfianza hacia la clase política, de cualquier signo, ha sido siempre y cada vez lo es más, muy grande.Por eso tenía miedo de leer esta novela. Porque la escritora me encanta y no quería que me decepcionase si veía en ella demasiada parcialidad. Afortunadamente, no la he visto. Almudena Grandes tiene sus ideas, es evidente, pero no entiendo que con la novela haya pretendido hacer demagogia política. En su narración hay rojos y nacionales y, casualmente, los rojos (Ignacio y su familia) son buenas personas pero los nacionales (Julio Carrión) tampoco son demonios. De hecho, ha creado en Julio un personaje tremendo, con muchísima fuerza, que en cierta forma no puedes dejar de admirar a pesar de que te enteres de ciertas cosas que hace. La guerra y la postguerra no es un pretexto que use la escritora para hacer campaña política sino que es algo esencial para entender la historia que cuenta y a los personajes que caracteriza.


En este aspecto, como en los demás, superado con nota.


El estilo


El estilo de Almudena es depuradísimo. Sus novelas están muy trabajadas, es por eso que tarda bastante en publicar novela nueva. Leyendo ésta se ve que detrás hay un enorme trabajo, de documentación, redaccion, corrección...


Almudena puede o no gustaros, pero dudo que nadie que la haya leído, al menos sus grandes novelas, pueda calificarla de mala escritora. Al contrario, en mi opinión, es una de las mejores escritoras vivas que tenemos.La novela es muy muy densa. En ella se cuentan muchísimas cosas y con todo lujo de detalles, Hay poco diálogo y mucha redacción. Sé que esto puede asustar a algunos posibles lectores pero, os diré, que incluso lo más denso se lee con gusto porque está muy bien escrito.


En esta novela, la escritora mezcla dos historias y dos épocas. Los saltos entre una y otra historia (la de la familia Carrión y la de la familia Fernández) son continuos, lo mismo que entre el presente y el pasado. Además, tampoco va por un orden cronológico. Del presente puede pasar a hace diez años, luego otra vez al presente, luego a los años 40... No ocultaré que eso hizo que, al principio, me resultase un poco dura la lectura. Además, me lié muchísimo con los personajes. No es que haya demasiados: los 3 principales son Álvaro, Raquel y Julio y luego habrá otros 15 más o menos secundarios. Una veintena de personajes no son demasiados para una novela de más de 900 páginas. El problema, es que la escritora no nos los presenta sino que vamos descubriendo quiénes y cómo son paulatiamente, a medida que vamos enterándonos de las cosas que hacen. Eso, unido a que muchos tienen el mismo nombre (Julio padre y Julio hijo, Angélica madre, Angélica hija... ) y que la novela no es lineal en el tiempo, hace que, cuando, de repente sale un personaje al que no tienes muy fichado, no sepas de quién se trate. Hacia la página 150 me di cuenta de esta pequeña dificultad y me dibujé un árbol genealógico de las dos familias, cosa que me ayudó muchísimo y que os aconsejo que hagáis desde el principio pero, de verdad, que hasta haber leído unas 300 páginas no me situé bien en la historia y con los personajes


Cosas negativas


Aunque dé al libro la máxima puntuación, eso no significa que todo en él me parezca perfecto. Le haría tres objeciones:


.- Es excesivamente denso a ratos. Al principio y al final me resultó interesantísimo pero la parte central se me hizo un poco ardua. Es cierto que es la parte más relacionada con la guerra y el pasado, que me gusta menos pero, aún así, me temo que está demasiado prolijamente expresado. Hay partes que hubiesen quedado mejor con un poco de tijera. El libro se hace un poco cuesta arriba y difícil de leer porque hay muchas páginas en las que no pasa nada. Eso acrecentado por el hecho de que siempre hay una historia o un personaje que logra captar más tu atención y a veces tienes que esperar 50 o 100 páginas a que vuelva a aparecer....- El lío de personajes que me hice al principio, como ya he explicado.


.- El final. Es bueno, eh, no me quejo pero, así como durante toda la redacción da muchísimos detalles, hubiese agradecido que, ya puestos en 919 páginas, se hubiese extendido un poco más y nos hubiese contado qué pasa con Álvaro y Raquel, mis personajes y mi historia preferida.


Cosas positivas


Como veis, poco negativo he dicho del libro. Todo lo demás es altamente positivo. Es un libro que me ha encantado, que me parece muy bien escrito, con una buenísima historia y unos personajes muy bien caracterizados.


Destacaría la riqueza tremenda que se gasta Almudena Grandes en la caracterización de los personajes, especialmente los principales. Verdaderamente parece que llegas a conocerlos. Además, son personajes complicados, con muchos matices y muchas facetas en su carácter, nada fácil el crearlos y perfectamente realizado. Todos, los tres personajes principales, se hacen de querer. Llegas a entenderles, a comprender lo que sienten, a saber lo que piensan.Destaco el de Julio Carrión, padre, Un hombre hecho a sí mismo, de los de antes, admirados por todos, especialmente por su mujer y sus hijos. Una especie de superhombre al que todos adoran y quieren su aprobación. Pero, ¿qué ocurre cuando descubres que en el pasado tu padre hizo cosas feas? ¿Piensas, fue hace años, yo le sigo queriendo por ser quiénes ahora? o piensas que no le conoces y ya no sabes qué sentir por él? Una curiosa cuestión que se le plantea a Álvaro, un hombre dividido entre dos mujeres, entre dos padres (el que él siempre ha creído que era y el que empieza a descubrir que fue).


Otro de los principales aciertos de la novela es que, a pesar de que desarrolla múltiples líneas, varias historias interconectadas, varios episodios, y que no lo hace de forma lineal, todo queda al final atado y bien atado. A lo largo de la historia va dejando cabos sueltos e igual tenéis que leer 400 páginas para ir atándolos, pero no os preocupéis que la escritora no se olvida de ninguno: todo queda perfectamente cosido y explicado.En fin, me he enrollado como un ovillo pero es que la novela es tremenda. Segurametne, me habré dejado cosas que pensaba contaros y ahora no recuerdo. Es que es una novela que da par mucho


Conclusión final


Como ya he dicho y repetido hasta la saciedad, es una novela buenísima. Cuenta una gran historia y lo hace de forma magistral. No obstante, no se la recomendaría a cualquiera, ´sólo a quienes tienen adquirido el ámbito de la lectura. A los que sólo leen ocasionalmente, en vacaciones o en un viaje largo en avión, jamás les recomendaría una novela así. Su lectura requiere muchísimo esfuerzo, no sólo por ser larga sino por tener mucho contenido, por ser muy densa. Yo leo rápido y, sin embargo, me ha costado como un mes leerla y mi ratio de lectura con ella han sido de unas 25 páginas a la hora (cuando lo normal es que lea el doble). El quedarme con todos los detalles ha supuesto que, muchas veces, tuviese que leer dos y hasta 3 veces algunos párrafos.No obstante, la novela es una delicia y sólo puedo decir que me alegro muchísimo haberla leído.


Valoración: 10/10

6 comentarios:

  1. Me has dado en mi punto débil porque ADORO a Almudena Grandes. Lo que sí es cierto es que no he leído Las Edades de Lulú, porque no me apetece la temática. Empecé con Castillos de Cartón, un libro con alto voltage erótico y no necesito pasar de ahí.

    Los Aires Difíciles es una de las que más hondo me han llegado y esta última es muy buena también.

    Lo dicho, me encanta.

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  2. Estimad@ Laky
    Me gustó mucho el libro de Almudena, casi tanto como tu comentario. A libro largo, proporcional comentario…. Pero lo he disfrutado por más de un aspecto. A ver, si me tienes paciencia te los enumero

    1. la historia española en torno al libro: Yo soy argentino, y tengo cuarenta años. Por lo tanto ni viví la época ni el lugar, tampoco la polémica posterior En los sitios que visité buscando opiniones sobre el libro he encontrado demasiado debate ideológico y poco literario. Yo no conocía a Almudena Grandes antes de comprarme el libro, así que tuve la suerte de que mi gusto no tuviera ningún sesgo a la hora de leerlo. Se ve que tiene una figura, un temperamento de ir al frente y decir las cosas sin mucho rodeo, y eso le ha granjeado más de un enemigo. Es natural que le hayan torpedeado el libro aún sin leerlo: no será el primer caso ni el último que sucede.
    Total que yo no la juzgo en su proceder político (con el que es probable que tenga divergencias) y me quedo con el libro, solamente el libro. Y éste me ha encantado. Con todas las letras, y si quieres en mayúsculas, también.

    Coincido contigo que no cae en la simplificación de hacer buenos contra malos. Que cuenta una historia dentro de la Historia, pero esa Historia se hace plausible, porque es un relato de pasiones y miserias humanas más que de hechos políticos. Mayor el mérito entonces para AG que puede pasar por encima de su sentimiento y alumbrar literatura, no algo panfletario.
    En tu comentario le dedicas un párrafo largo (más de una página cuando lo imprimí) a este aspecto histórico, y lo haces muy bien. Yo se lo he pasado a otros amigos lectores porque me parece que es lo más ecuánime y claro que he encontrado de lo que he visto en la web. Bravo Laky.

    2. La complejidad de los personajes: coincido contigo en que AG va bordando el retrato de los tres personajes principales. Y como lo hace con ese estilo tan cinematográfico de ir a los saltos por la historia, más dramatismo le pone a la composición de Álvaro, Raquel y don Julio (también de Ignacio padre, de Angélica madre - el encuentro final del libro con Álvaro es un cuadro impactante-). Son más que estereotipos (el viejo avaro y cínico, el hijo desencantado y enamorado), son mucho más que eso. O será que la historia no es tanto los sucesos como el impacto de esos sucesos en los personajes, y cómo desnudan su esencia, y la transforman. Yo he terminado estando más atento al devenir de sus personalidades que al flujo de la historia en sí (si es que son elementos separables…)
    Álvaro, el inmutable físico que va descubriendo la verdadera vida de su padre al mismo tiempo que crece su relación con Raquel y se termina alejando de los que eran su sus afectos tradicionales. O Raquel, con su dilema moral en su relación con Álvaro, y se aleja. Y él la busca, afanosamente. Pareciera que allí el libro se hace largo, o denso, pero yo lo prefiero así. AG no te simplifica las cosas porque –opino yo- los sucesos y las personas no somos tan lineales ni previsibles. Son personajes muy complejos por ricos, no por retorcidos. Allí tal vez radica el mayor talento de AG: que no ha necesitado de elementos estrambóticos, fantásticos, para componer sus caracteres. Son muy humanos, como rica, compleja e inasible es la naturaleza humana. “El todo es mayor que la suma de las partes”, vaya si los es.
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  3. VIENE DEL COMENTARIO ANTERIOR
    3. Me gusta verla también como una novela con un contenido moral solapado. Un crítica velada a nuestro tiempo individualista, materialista. Toda esa gente que se jugaba por un ideal y perseveraban con él aunque les llevara la vida o la fortuna. Estuvieran equivocados o no. Yo creo que el marxismo es una gran falacia histórica, pero respeto enormemente a quienes adhirieron a él en su momento, porque lo veían como la única alternativa posible para el cambio social. Después conocimos los crímenes de Stalin, la tiranía de Fidel Castro, Mao, etc. Pero mi convicción es a posteriori, soy el general que opina sobre la batalla el día después de combatirse, cuando no viví los prolegómenos ni estuve cuando todo era miedo y confusión. El siglo veinte fue muy duro, muy loco, muy violento, muy impregnado de ideologías de las que era difícil hacerse al costado y sentar una postura independiente.
    Total que a mí me gusta mucho los personajes de la familia de Raquel. Los entiendo, me generan simpatía. Y me parece que historias como las suyas hubo, y muchas. En esa guerra y en cualquier lugar donde se enfrente gente con principios a un gobierno tiránico, con lucha armada o sin ella.

    4. Sólo disiento contigo en un punto: Julio Carrión me parece un mal bicho. Un cínico, un traidor a los que confiaron en él desde la indigencia. Y compone con Angélica la perfecta pareja de hipócritas que defienden su pequeño mundo (su familia, su fortuna) en detrimento de los demás. Que cumplen sus ritos de impecabilidad moral y religiosa que en el fondo son una parodia, un montaje. Para ascender el fin justifica todos los medios; para permanecer en ese status, se transforman en paladines de esa ética que nunca respetaron en su ascenso. Me recuerdan a una canción de Serrat, o a más de una.
    Bueno, Laky, gracias por haberme dado pie para que me soltara a escribir estas letras.

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  4. Es genial cuánto sois capaces de decir sobre la novela!

    Me gustó. Mucho. Grandes es una gran contadora, atrapa. Es sencilla, directa, hábil con las palabras. Quizás no sea una gran escritora (ante quién?) pero a mi me gusta su estilo.

    Respecto a la guerra civil... buf, me licencié en Història solo por eso (por eso y por la SGM). Sigo llorando a día de hoy por hechos sucedidos en una guerra que no viví de manera directa. Hace unas semanas estuve en el escenario de la Batalla de l'Ebre. Fue muy duro sentir cómo sigue vivo el odio, el rencor, el miedo, el deseo de callar para no dañar o para no autodañarse.

    Muy duro, y no, aunque por edad no lo vivimos, pensemos en que puede repetirse (la guerra de los balcanes fue hace apenas dos décadas y aún colea, y en plena Europa).

    Un saludo!!

    :)

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  5. La novela me está gustando muchísimo, pero hay ratos en que tengo que dejarla porque me pone de mal humor. Siendo Almudena Grandes tan buena escritora como es, sabe "maquillar" ese panfletismo de las bondades de la izquierda, ocultándolo de proclamas obvias.Me he sentido muy identificada contigo, Laky, en cuanto a la política y a los políticos: siento una enorme desconfianza hacia ellos sean del signo que sean. Me parecen mercaderes de cuentos chinos, oportunistas que esgrimen cuatro ideales sobados y falsos para engatusar a las masas. Las que luego matan y se dejan matar por "ideas" que no son más que sentimientos irracionales alentados por los listos de siempre.

    La guerra civil no me duele en lo personal, pero si como ciudadana: parece que no aprendemos. Los listos de siempre siguen calentando la cabeza a los de abajo para ganar dinero y poder, mientras que nos peleamos por quien es un fascista del PP o un socialisto.

    Almudena Grandes echa leña a esa hoguera aunque lo haga con mucho más talento que Pío Moa, por poner un ejemplo exagerado. Más de lo mismo en ese sentido.

    Pero la sigo leyendo porque es una novela magnífica, documentada, de grandes personajes y con una trama terriblemente plausible. No me gusta el personaje de Raquel, no comprendo sus motivaciones ni su relación con Julio Carrión, lo único que me ha resultado imposible de creer. Álvaro tampoco me engancha demasiado, sus dudas y sentimientos hacia el padre a medida que va descubriendo la verdad están muy logrados, pero en sí mismo, su personaje me resulta algo incosistente, demasiado idealista para ser un físico de 40 años. Su repentino amor por Raquel tampoco me cuadra demasiado.

    Pero el resto de los personajes, uf, maravillosos. Ese sapo traidor que conduce a la muerte a Carlos, ese Ignacio Fernández, esa Anita...

    Y por encima de todos, Julio Carrión. Enorme.Un personaje redondo de verdad. Al igual que comentabas tú, me ha sido imposible no llegar a sentir admiración en algunos momentos por cómo se lo monta el tío.

    En fin, no me alargo más. Un novelón

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  6. Empecé a leer el libro hace casi 10 años,pero nacieron mis hijas y lo aparqué cuando llevaba 200 páginas,sabiendo que lo terminaría.
    Es un libro gordo,pesa mucho,las primeras 600 páginas no sabes como cogerlo,las últimas 300 no sabes como soltarlo,me ha parecidi espectacular,una historia de venganza como a mi me gustan,me parece sublime cuando Raquel ve que Julio Carrión le tiene miedo,y solo la muerte le libra de ella,parece que conociamos el final desde la página 1 y hace un cambio inesperado al saber que lo de ser amantes es una invención de ella.
    Creo que ha faltado que la madre explicara porqué se casó con Julio Carrión que las había humillado de esa forma.
    Ha valido la pena esperar

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